06/02/2018

20 años y un futuro prometedor. Así es el joven neoyorquino que actúa el 12 de febrero en la sala Sidecar de Barcelona.

A sus solo 20 años, Gus Dapperton ya se mueve como pez en el agua por todas las etapas del proceso de creación musical: compone y canta, toca todos los instrumentos de sus canciones, las arregla, las graba y también las mezcla. Aunque todavía es temprano para predecirlo con rotundidad, su dream pop de habitación parece augurar un relevo generacional a artistas que van de Sean Nicholas Savage a Ariel Pink pasando por Jens Lenkman y Mac DeMarco. O al menos, pronto debería entrar a formar parte del club al que pertenecen todos ellos. Nacido en Warwick, Nueva York, sus primeros sencillos publicados en 2016 (‘Moodna, Once With Grace’ y ‘I’m Just Snacking’) ya cuentan sus reproducciones por millones tanto en Spotify como en YouTube. Por eso casi podemos afirmar que este chico de apariencia estética a medio camino entre lo nerd y lo queer (aunque es heterosexual), perteneciente a una generación de músicos adolescentes de personalidad fluida y curiosidad prematura por infinitos campos artísticos más allá del estrictamente musical, ha venido para quedarse. La noche del próximo 12 de febero (finalmente se retrasa al 30 de mayo) podremos verle actuar en la que será su primera visita a nuestro país: un concierto en la sala Sidecar de Barcelona de la mano de Houston Party.

Su primer EP autoeditado –aunque no dudamos de que ya debe haber algún que otro importante sello independiente fijándose en él en este momento– fue publicado el año pasado bajo el título Yellow and Such, y en sus cuatro canciones, que se inspiran en “en rupturas sentimentales y en el cine”, resuenan influencias tanto del rock and roll de los sesenta como, sobre todo, de la new wave de los ochenta, aunque él cita a referentes tan dispares como The Beatles, The Beach Boys, Dilla, Doom, Madlib, The Smiths y The Zombies. Pese a que se estrenó en diciembre, el vídeo de su nuevo single ‘Prune, You Talk Funny’ está a punto de superar los dos millones de visualizaciones, y se convierte quizá en la mejor carta de presentación de su estilo cada vez más definido y personal. Amante del color amarillo y bailarín en sus ratos libres, estamos convencidos de que detrás de esas enormes gafas de pasta y sus peiandos hipsters imposibles se esconde todavía mucha más música. A partir de las nueve del próximo lunes será un buen momento para descubrir en directo si estamos ante un firme candidato a next big thing.

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