29/01/2018

Repasamos (con playlist de regalo) el cartel de su nueva edición, que sí es un gran cartel.

Un festival como el Primavera Sound es un festival del que puedes adelantar muchas bandas sin que nadie te las anuncie. El cartel es muy similar año tras año. Nosotros no intentamos vivir de las sorpresas y cualquiera de nuestros fieles sabe por dónde van a ir los tiros”, apuntaba a principios de este año un tuit de Gabi Ruiz, director del Primavera Sound. Y ciertamente razón no le falta: no hay que ser un gurú de la música, sino un simple asistente asiduo a la cita anual, para poder predecir buena parte de los artistas que actuarán en una edición concreta, al menos desde hace ya algunos años. Y sin embargo, tampoco podemos hablar del Primavera Sound como un festival predecible en el sentido de que sus carteles se acomoden en lo fácil o se dejen llevar por inercias basadas en lo que les ha funcionado en un determinado momento.

Todo lo contrario: el festival suele entregar carteles vivos y camaleónicos, bien anclados en el presente, permeables a los cambios culturales y generacionales a la vez que deudores de su propia tradición y de bandas que ya son como de la familia. Prueba de ello es como los casi 200 artistas que conforman el cartel de su decimoctava edición, presentado en sociedad la noche del pasado domingo a través de un trepidante vídeo westerniano y descrito en la nota de prensa como “estelar, completo, con firma y con flow, en femenino y en presente, para fieles, sin letra pequeña y bailable”, reflejan ni más ni menos que el estado de la música actual; así es como debería ser el cartel de un festival en 2018. De sus muchos aciertos a alguna que otra deuda saldada, pasando por su ADN de siempre pero con visión de futuro y las nada graves ausencias, a continuación lo repasamos con detenimiento.

Pero antes, para que podáis empezar a degustarlo todo con calma desde ya mismo, como cada año os traemos nuestra Playlist de Spotify con una selección de más de 300 canciones de artistas del Primavera Sound 2018.

ADN PRIMAVERA

Por más que a todos nos guste la sorpresa, no conviene subestimar el poder de la tradición, de lo viejo conocido. Incluso de lo previsible. Esas cosas que deben pasar y, efectivamente, pasan. Como volver de unas vacaciones y comprobar que todo está en su sitio: tus cereales, tu toalla, tu clave del wi-fi. Esa sensación reconfortante que aporta lo familiar no falta en el cartel, bien regado de nombres que han crecido (o se han reafirmado) en paralelo al festival: The National, Mogwai, Beach House, Spiritualized, Belle & Sebastian, The War On Drugs, Grizzly Bear, Deerhunter, Father John Misty, Ty Segall, The Breeders, Ariel Pink, Panda Bear o Unknown Mortal Orchestra son sospechosos habituales con «ADN Primavera» que han ayudado a moldear la actual personalidad del festival. Mención especial merecen los perennes Shellac y unos Slowdive que ya han confesado varias veces que su inspirado retorno discográfico empezó a tomar forma cuando arrancaron su gira de reunión… en el Primavera Sound 2014. Se cierra el círculo.

ARCTIC MONKEYS: OTRA CUENTA SALDADA CON EL BRIT-POP

A nadie se le escapa que, como el fiable termómetro de tendencias en el que se ha convertido, a Primavera Sound le ha costado mirar hacia Reino Unido de un tiempo a esta parte. O, más bien, a Reino Unido le ha costado dar motivos para que Primavera Sound mire hacia allá. Pero no nos engañemos: cuesta entender la existencia de un evento como este y tantos otros sin precedentes británicos como Glastonbury o Reading & Leeds, de la misma forma que es imposible disociar a estos últimos del fenómeno brit-pop y su explosión a comienzos de los 90s. Hecha la interconexión, puede hablarse de cierto ánimo en la organización de la cita barcelonesa por saldar cuentas con el pop de guitarras made in UK. Si en 2011 fue Pulp y en 2013 le tocó a Blur, en 2018 le llega el turno, con nuevo disco bajo el brazo cuatro años después, a Arctic Monkeys. Aquí o allá, dentro de un cartel con un perfil u otro, cuatro tipos de Sheffield que llevan la palabra «headliner» escrita en la frente.

BLACK MUSIC MATTERS

Ante el imparable terremoto que desde hace años sacude las listas de éxitos internacionales y humedece los sueños de la prensa musical especializada, el Primavera Sound no ha querido cerrar los ojos. Pese a la sorpresa inicial que algunos han experimentado al ver a Migos como cabeza de cartel, no resulta nada extraño que el evento barcelonés haya apostado tan fuerte por ellos en pleno auge de los sonidos trap y urbanos, del mismo modo que tampoco deberíamos habernos tomado tan a risa aquello que dijo Donald Golver de que el trío que conforman Offset, Quavos y Takeoff son “los Beatles de nuestra generación”. Tampoco seremos nosotros quienes recriminemos al festival la previsible inclusión en su cartel de dos raperos que, pese a su abrumadora juventud, son ya figuras clave del hip hop de esta década: Vince Staples y Tyler, The Creator, autores de dos discos favoritos de esta casa.

Y aunque la diferencia la marcará sin duda A$AP Rocky presentando su esperado tercer disco cinco años después de su primera visita al Primavera Sound, también habrá que estar atentos a nombres tan pujantes como Madlib, Thundercat y The Internet. Además, es casi seguro que el R&B del dúo Majid Jordan y la emergente sensación Jorja Smith probarán que Drake tiene un ojo más que experto, mientras que los desvaríos electrónicos que Kelela y The Blaze aportan a este mismo género causarán furor entre los asistentes más entregados al pop de corte urbano. En 2018, #BlackMusicMatters y mucho.

TIME’S UP NOW!

Aún queda mucho por hacer para que los carteles de los festivales gocen de buena salud en cuanto a equilibro entre géneros, pero en un momento en el que tantas mujeres están alzando la voz contra el acoso y la opresión histórica del patriarcado, si algo refleja esta edición del festival es que ellas son un motor indispensable para dar vida a un buen cartel: del paradisíaco refugio frente a la violencia masculina que la iconoclasta Björk plasma en Utopia a las vicisitudes de una millennial a quien han roto por primera vez el corazón que Lorde exprime en Melodrama, pasando por el homenaje erótico-amoroso que una leyenda de la canción como Jane Birkin dedicará a Serge Gainsbourg, arropada por una orquesta de hasta cincuenta músicos, y continuando por la presentación del maravillos disco que su hija Charlotte Gainsbourg publicó el año pasado, en el que mira de frente a la muerte de su hermana, la feminidad será uno de los ejes centrales de la cita de junio.

Ni qué decir tiene que el mundo sería un lugar mucho más oscuro sin bandas lideradas por mujeres como Beach House, Fever Ray, CVRCHES, Ibeyi, Haim, Warpaint o nuestras Hinds, sin olvidar el regreso de Lykke Li. Y ojo al talento femenino que sube: no podían faltar en esta edición el footwork de Jlin y el trip hop de Sevdaliza, el indie rock de WaxahatcheeVagabon y Jay Som o empoderadas representates locales que grabaron su nombre a fuego en 2017, como Maria Arnal y Bad Gyal. Un cartel sin mujeres no es un cartel.

ASÍ SE BAILA EL 2018

No miente la nota de prensa de Primavera Sound cuando habla de un cartel «bailable, muy bailable«. Y adelanta: «los escenarios electrónicos de Primavera Bits se ampliarán hasta tres con El Chiringuito para degustar las sesiones de DJs y directos de productores a la orilla del mar y con luz diurna«. Corroborado el éxito del espacio Beach Club, una especie de festival dentro del propio festival, la organización sube su apuesta por los sonidos de club hasta convertir el Parc del Fòrum y aledaños en una gigantesca pista de baile, en una sesión sin fin. En algún caso, casi literalmente: el camaleónico Floating Points se ha comprometido a ofrecer un dj set de seis horas. El de Manchester es solo una (ilustre) pieza dentro de un puzzle electrónico que se completa con veteranos y noveles como John Talabot (¿DJ Coco debe temer por su puesto de pinchadiscos oficial del Primavera?), Four Tet, Daphni, Dave P., The Black Madonna, DJ Koze, Joe Goddard, The Blaze, Seth Troxler, DJ Seinfeld, DJ Python, Lindstrom, Aleksi Perälä, Claro Intelecto, Orpheu The Wizard, Toulouse Low Trax, Vril… 

AQUÍ HAY FUTURO

Si la pasada edición estuvo marcada por el relevo generacional tanto a nivel de público como de artistas, en 2018 arranca definitivamente un nuevo ciclo para el festival de Barcelona. Pese a que define su cartel como «de presente«, y ciertamente este año viviremos la consagración definitiva de The National y The War On Drugs como dos de las bandas más vigorosas y creativas de la década, si en algo se empeña el nuevo cartel de Primavera Sound es en poner rumbo hacia el futuro. Para ello no podía faltar uno de los artistas más extraordinarios surgidos en los últimos tiempos, Arca, presentando su fascinante disco homónimo, ni tampoco la estrella del pop de la que todos hablan, Lorde, a quien el mismísimo David Bowie bendijo poco antes de dejarnos asegurando que ella es «el futuro de la música”.

Por otro lado, quienes pronosticaron la muerte del indie rock o aseguran que el festival cada vez programa menos música de guitarras quizá deberían medir mejor sus palabras, ya que la furia compositiva de jóvenes como Car Seat Headrest (Sandy) Alex G parece no conocer límites, y la proyección de bandas relativamente nuevas como Cigarettes After Sex es tan acelerada que asusta. A nivel local, el inesperado triunfo de Maria Arnal i Marcel Bagès, el asalto al mainstream de C. Tangana, la internacionalización de Bad Gyal y unos mallorquines que también cruzan fronteras, Oso Leone, impregan de autenticidad y vitalidad un cartel que desprende futuro por cada esquina.

PRIMAVERA CLUB AKA EL CALADERO

Cuando el Primavera Club, el hermano pequeño y otoñal de Primavera Sound, hablaba de «la música del mañana» a finales de 2017, no iba de farol. El eslogan se hace palpable ahora. De entre los muchos debutantes que pueblan el cartel, algunos de ellos todavía sin LP en el mercado, hay un buen puñado de nombres sacados de ese caladero que es el Primavera Club. Gabriel Garzón-Montano, Superorganism, Yellow Days, Flat Worms, Starcrawler, Vulk, Marina Herlop y Ganges compraron su pasaporte para el festival el pasado mes de octubre, aunque quizá ellos no tenían ni idea en ese momento.

LAS AUSENCIAS

Más que ausencias, ya que sin duda estamos ante un cartel (casi) completo y de intachable coherencia en cuanto a lo que esperábamos y lo que por otro lado era posible, si añadiríamos algunos deseos que seguramente no se cumplirán hasta futuras ediciones. Parece que el regreso que Vampire Weekend prometen para este año tendrá que esperar –aunque como compensación el Primavera nos trae a su excomponente Rostam– a materializarse en el cartel de otra edición (¿2019?), y el regreso de Kendrick Lamar al festival presentando su epopeya DAMN. habría sido apoteósico.

Aunque como apuntábamos previamente el Primavera Sound ha cumplido con creces la cuota de negritud exigible para un evento musical que se precie, tampoco nos habría importado que contara con raperos estrella del momento como SZA, Cardi B, BROCKHAMTON, Noname o Loyle Carner. Y por qué no, quizá algún grupo mítico de shoegaze como My Bloody Valentine, monstruos de la canción folk como Kurt Vile, Courtney Barnett o Feist y referentes del pop de vanguardia y electrónico de este siglo como Charli XCX, Mura Masa, Moses SumneyPorches, Kali Uchis o Troye Sivan. Y ya que estamos, los inminentes regresos de Grimes y Blood Orange. Por pedir que no quede…

ESTO SÍ ES UN CARTEL

Sin desatinos ni estridencias, el Primavera Sound demuestra que es capaz de hacer convivir en un mismo cartel a la banda que marcó nuestra adolescencia, Arctic Monkeys, con el experimental Oneohtrix Point Never desglosando en directo un disco sobre la inteligencia extraterrestre; a Nick Cave and the Bad Seeds presenando por fin su Skeleton Tree con los mitos del free jazz Art Ensemble of Chicago; al pianista alemán clásico-moderno Nils Frahm con el metal de bandas como Sumac, Dead Cross y Watain; el rock espacial de Spiritualized acompañado de orquesta y un coro con la diva africana de la canción wassoulou Oumou Sangaré; al arquitecto de bandas sonoras Jóhann Jóhannsson con un DJ, productor y MC de hip hop tan icónico como Madlib; el inclasificable art-rock de Sparks con un dj set a cargo del fundador de Beastie Boys Mike D; y las rumbas flamencas de Capullo de Jerez (de la Frontera) con el punk de La Banda Trapera del Río de Cornellà (de Llobregat). Un año más, en la mezcla y la diversidad está la gracia.

Como reza la nota de prensa, estamos ante “un cartel que, como siempre, son muchos carteles en uno y admite tantas interpretaciones como miradas se postren en él«. Y como siempre, simplemente tenemos que ser curiosos, abstraernos de apriorismos y relajarnos en lo familiar y seguro a la vez que nos adentramos en lo misterioso y desconocido. Abordándolo sin prejuicios de ningún tipo, descubriremos que el de este año vuelve a ser un gran cartel. ¿Abierto a nuevas y poderosas sorpresas? A tenor del interrogante que cierra su vídeo de presentación y con aquellos memorables #UnexpectedPrimavera del año pasado todavía en la memoria, no habría que descartarlo en absoluto.

(Por Max Martí y Víctor Trapero)

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