29/01/2018

En una edición en la que Lorde ha rechazado actuar al no poder hacerlo sola como los hombres nominados en su categoría.

La ceremonia de la 60 edición de los premios Grammy, que tuvo lugar la pasada noche en el Madison Square Garden de Nueva York, nos dejó más buen sabor de boca de lo habitual, además de alguna actuación memorable, aunque todavía está a años luz de reflejar la diversidad musical y cultural. Nos quedamos con que Kendrick Lamar se erigió como uno de los principales triunfadores, eso sí, sin recibir el galardón al mejor disco del año (que se lo llevó Bruno Mars, el claro vencedor, por 25K Magic,) pero alzándose gracias a su magistral DAMN. con un total de cinco premios de entre las siete nominaciones a las que optaba, e imponiéndose en todas las categorías de rap. Además, favoritos de esta casa como The National, The War On Drugs y LCD Soundystem también fueron premiados en las categorías de mejor disco alternativo (por Sleep Well Beast), mejor álbum de rock (por A Deeper Understanding) y mejor canción de baile (por ’Tonite’) respectivamente, y entre los laureados figuraron nombres como Childish Gambino, The Weeknd, Kraftwerk y, a modo de reconocimiento póstumo, Leonard Cohen.

Respecto a las actuaciones, destacó una poderosa apertura a cargo de Kendrick Lamar, que arrancó con ‘XXX.’ desplegando visualmente una enorme bandera norteamericana, bailarines militarizados, las palabras “Esto es una sátira de Kendrick Lamar” y una repentina aparición de Bono y the Edge de U2, y ofreció más adelante la arrolladora ‘DNA.’ y versos de ‘New Freezer’ y ‘King’s Dead’. Sobre los escenarios de la entrega de premios también aprovecharon su momento Lady Gaga y Mark Ronson, Childish Gambino con una arrebatadora ’Terrified’, Bruno Mars y la rapera en auge Cardi B con su nuevo tema ‘Finesse’, Daddy Yankee con Luis Fonsi abanderando el poder latino con ‘Despacito’ y DJ Khaled, Rihanna y Bryson Tiller colaborando en ‘Wild Thoughs’, además de SZA con ‘Broken Clocks’.

Una ausencia en directo destacada, sin embargo, fue la de Lorde, quien rechazó actuar en la gala y evitó la alfombra roja después de que a diferencia del resto de nominados a la categoría de disco del año (Kendrick Lamar, Childish Gambino, Bruno Mars y JAY-Z, todos ellos masculinos) no le propusieran actuar sola, sino simplemente en un homenaje grupal al recientemente fallecido Tom Petty. Curiosa respuesta la de Ken Ehrlich, productor del evento, al ser preguntado por el motivo de dicha decisión: “Es imposible que realmente podamos negociar con todo el mundo”. Sin embargo, la neozelandesa no falló a la hora de apoyar la iniciativa White Rose de los Grammys en apoyo al #MeToo, luciendo un poema feminista de la artista Jenny Holzer en la espalda de su vestido rojo. Así rezaba: “Los viejos y corruptos deben ser desechados antes de que los justos puedan triunfar”.

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