23/03/2017

El vino Sangre de Toro nos invita a brindar por lo clásico, como estas 5 formas que proponemos para vivir la música como antes.

Todo cambia, y aunque muchas veces sea a mejor, nunca hay que olvidar de dónde venimos. Aunque ahora tenemos a nuestro alcance toda la música imaginable a un click de distancia, hubo un tiempo –no tan lejano– en el que ir a comprar un disco a una tienda de discos, llevárselo a casa y escucharlo por primera vez era una experiencia única, irrepetible, casi mágica. Como la de vivir un concierto con tus propios ojos y no a través de la pantalla, o saberte de memoria todas las portadas de ese grupo que tanto te gusta.

A veces hay que reivindicar los clásicos, y eso es lo que pretende la campaña #BrindemosPorLoClasico del vino Sangre de Toro. Esta idea quiere celebrar esas cosas clásicas que nunca deberían pasar de moda porque siempre serán experiencias únicas. Para ello te animan a participar en su concurso comprando una botella de Sangre de Toro o subiendo una foto a Facebook o Instagram con el hashtag #BrindemosPorLoClasico explicando aquello por lo que brindas (puedes ganar desde suscripciones a Spotify y Netflix a tocadiscos, gafas Ray-Ban o cámaras Polaroid; todos los detalles en su web), y nosotros te damos cinco ideas de disfrute de la música a la vieja usanza por las que creemos que vale la pena brindar.

1. Por un concierto entero de The Cure sin hacer ni una foto (¡ni un vídeo!)

Es un reto, sí. Todos sabemos que Robert Smith no sale a una escenario a menos que pueda estarse como mínimo tres horas en él, pero es que con una discografía como la suya, pocas nos parecen. Deja el móvil en casa o, si confías en ti mismo, déjalo en el bolsillo pero no lo saques. Bajo ningún concepto. Puede que te quedes sin esas fotos o vídeos de recuerdo (que a lo sumo verás dos o tres veces en tu vida, reconócelo), pero a cambio podrás fijarte en lo que está pasando de verdad en ese escenario, no te distraerás con likes o chats de Whatsapp, y muy probablemente, ya verás, podrás conectar de verdad con Robert Smith, su música y su puesta en escena.

2. Por escuchar el nuevo disco de Los Planetas de principio a fin

En la era de los singles y los modos aleatorios, escuchar un disco de principio a fin está solo al alcance de unos pocos valientes. Por eso es necesario que grupos clásicos como Los Planetas sigan haciendo declaraciones de intenciones, como la que han hecho con la duración de Zona temporalmente autónoma, su inminente nuevo disco: tendrá hasta 14 canciones, y eso teniendo en cuenta que la primera, ‘Islamabad’, dura siete minutazos. Por eso brindamos por esa primera escucha tan especial, el día de lanzamiento del disco, disfrutando del nuevo viaje que nos proponen los granadinos, sin pasar ninguna canción ni saltar a otro grupo.

3. Por las portadas (de los 15 discos de Sonic Youth, por ejemplo)

Porque las portadas de discos son arte, y la vuelta del vinilo lo está volviendo a reivindicar. ¿De cuántos grupos podrías identificar todas las portadas de sus discos sin fallo? ¿Cuántos discos actuales te encantan pero no podrías reconocer su portada? Hay que hacerlo. Brindemos por esas portadas icónicas de discos cuyo arte forma parte de la experiencia casi tanto como las propias canciones. Como las portadas de los 15 discos de los históricos Sonic Youth, de la mítica de Goo (en tantas camisetas) a la poética de Daydream Nation o el experimento de Washing Machine.

4. Por escuchar OK Computer de Radiohead con altavoces de verdad

Ni auriculares de botón, ni los “altavoces” de portátil, ni mucho menos el móvil (¡eso nunca!). Unos buenos altavoces de los de antes, con cable y de peso pesado, que inunden con sonido toda la habitación y que permitan apreciar el vendaval sonoro que unos tales Radiohead firmaron con su mejor disco en 1997 (hace, precisamente, 20 añazos ya). Y, si puede ser, con el librito al lado para ir siguiendo las letras y entrar de ello en el concepto del disco a través del arte de Stanley Donwood. Piel de gallina.

Radiohead OK Computer

5. Por una noche de fiesta sin Shazam

Si podemos pasar todo un concierto de The Cure sin hacer ninguna foto, es posible pasar una noche entera de baile sin desenfundar el móvil para detectar todas las canciones desconocidas. ¿Qué más da? Entrégate al baile como si no hubiera mañana (seguro que lo disfrutas más), y si resulta que lo hay, y alguna canción que ha sonado realmente te ha cautivado, hazlo como antes: memoriza una frase que consigas descifrar, reténla en tu memoria tanto como puedas, y deja que san Google haga el resto. Seguro que esta vez no te olvidas de ella.

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