22/01/2017

El delicioso cruce de folk y electrónica que enamoró a Pharrell Williams va cogiendo cada vez más forma en las canciones del EP que la artista publicará el 17 de febrero.

Puede que hayan oído hablar de ella, ya sea por un vídeo viral en el que Pharrell Williams se emociona y no puede ocultar su sorpresa al escuchar una demo de su irresistible primer hit, ‘Alaska‘ (canción que destacamos en octubre), mientras imparte una masterclass de la que ella fue alumna en el Davis Institute de la New York University, o bien porque fue una de los 15 finalistas de la BBC Sound of 2017, una lista que aunque en ocasiones falla ha llegado a detectar auténticas revelaciones. Pero empecemos por el principio. Nacida y criada en una granja de Maryland, la joven Maggie Rogers empezó a tocar el arpa a los siete años de edad, aunque pronto empezaría también a aprender piano, guitarra y banjo, así como a componer sus propias canciones. Entre sus primeras influencias se encuentran autores clásicos como Gustav Holst y Vivaldi, aunque ella no duda en citar a otros referentes que van desde Bob Dylan y Joni Mitchel a Sufjan Stevens, Bon Iver y Vampire Weekend. Además, a través de su madre tuvo acceso a divas neo-soul y R&B como Erykah Badu y Lauryn Hill, que en cierta medida seguro que han sido determinantes a la hora de configurar su actual y deliciosa sensibilidad pop.

Fue mientras estudiaba en el St. Andrews School de Delaware que Rogers se enamoró del folk y los cantautores más tradicionales, y tras un curso de verano en la Berklee School of Music de Boston grabaría su primer disco, The Echo (2012), en un estudio improvisado en el trastero de su casa. El álbum está disponible en Bandcamp, así como una continuación que lleva por nombre Blood Ballet (2014) y que también fue publicada de forma totalmente autoeditada. Dos trabajos encomiables para su temprana edad, repletos de bellas melodías decoradas principalmente por el banjo y la guitarra, en los que sin embargo aún no había encontrado un elemento diferenciador para competir en la vaguardia del pop del siglo XXI. A raíz de entrar en contacto con la música electrónica durante una estancia en Francia, no obstante, la joven Maggie redefinió abruptamente su sonido y pudo engendrar, en apenas quince minutos, la citada ‘Alaska‘, un tema a medio camino entre el minimalismo de Låpsley y la potencia de Lorde. Luego llegaría Pharrell y millones de reproducciones que sin embargo no han nublado la cabeza de la norteamericana. Tras firmar con el sello Capitol, está a punto de publicar un EP que reflejará sus nuevas coordenadas formales, esta vez como artista ya instaurada en las producciones de esta nueva era.

Pop bailable, sugerente folktrónica al estilo Sylvan Esso y hasta una deliciosa cadencia R&B que parece robada de Banks se entremezclan en las canciones de este futuro EP publicadas por Rogers hasta la fecha. En noviembre estrenó ‘Dog Years‘, una portentosa pieza en la que su adictivo falsete deambula entre capas de sintetizadores atmosféricos, y esta misma semana ha vuelto a la carga con otro adelanto, ‘On + Off‘, en el que aplica un sinuoso loop de piano sobre el que confluyen su voz algodonada, coros sublimes y resplandecientes arreglos electrónicos, todo ello sin abandonar nunca del todo ciertos dejes y formas de la personalidad folkie que manifestaba en sus inicios. Ansiosos estamos por escuchar en su totalidad Now That The Light Is Fading, como se llamará este breve primer trabajo con el que Maggie Rogers está llamada a despegar, el próximo 17 de febrero, como una de las apuestas más prometedoras de la música pop en un futuro que se vislumbra cercano.

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