27/12/2016

Crónica del concierto del proyecto de Joan Pons en Barcelona presentando su último disco, 'La força'.

Es innegable que para El Petit de Cal Eril, el proyecto personal del polifacético Joan Pons, este ha sido un año inmejorable, protagonizado sobretodo por el buen recibimiento que ha tenido La Força, su quinto y último álbum, y por los múltiples conciertos que ha supuesto. Y qué mejor manera que culminar este 2016 tan favorable para el grupo que ofreciendo todo un capricho de concierto en la sala Apolo el pasado jueves.

Minutos antes de empezar, aunque la sala ya estaba hasta arriba, no había ningún rastro de la magia que se iba a crear a posteriori. Una atmósfera delicada y brillante que Joan Pons, acompañado por Artur Tort (teclados), Ildefons Alonso (batería), Jordi Matas (batería) y Dani Comas (bajo), proyectaría e iría construyendo a partir del folk-rock onírico, íntimo y etéreo de sus últimas composiciones. Pero más allá de su imaginario sonoro, aquello que conectó con el público fue la puesta en escena. Tomando a Joan Pons como centro neurálgico, todos los miembros se situaban a su alrededor, manteniendo en todo momento el contacto visual entre ellos. De ese modo, encima del escenario parecía crearse una poderosa energía concéntrica marcada por la vitalidad de Joan Pons y por la excelente conexión entre ellos. Fue gracias a la transparencia y la actitud de la banda que toda esa energía creada lograra irradiar con fuerza hacia los allí presentes. Con el universo cósmico, psicodélico y personal de El Petit de Cal Eril presente en todo momento, los aplausos del público se hicieron con la sala al llegar a canciones como ‘El plor’ o ‘Partícules de déu’. Una reacción que Joan Pons recibió con grata sorpresa y muy agradecido, diciendo: “No tenemos palabras, pero tenemos más canciones”.

A esta grata sensación y a esta velada especial se sumaron ciertos invitados como Luca Masseroni (Germà Aire) en ‘El verí’ o una sección de vientos en la parte final del repertorio. Y, tras una hora y media de directo donde, una vez más, El Petit de Cal Eril demostró la madurez y la frescura tanto de su directo como de sus composiciones, el grupo decidió poner punto y final al concierto con una larga y sorprendente improvisación dirigida por el saxofonista durante la canción ‘La fi’ y con la interpretación de la costumbrista ‘Lleida frega Fraga’.

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Foto. Néstor Noci   Conciertos
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