16/11/2016

El elusivo artista habla por primera vez sobre 'Endless' y 'Blonde', la ruptura con Def Jam, los Grammys...

Más allá de algún comentario de cortesía cuando él y su madre fueron invitados por Obama a una cena en la Casa Blanca en octubre, Frank Ocean ha mantenido un escrupuloso hermetismo mediático desde la publicación de sus dos discos de 2016, Endless y Blonde. De hecho, hace ya más de tres años que el artista se mantiene alejado del mundo de las celebridades y, como mucho, hemos sabido de él a través de sus publicaciones en Tumblr y alguna que otra colaboración estrictamente musical. Sin embargo, el californiano ha roto al fin su silencio en una entrevista en The New York Times, en la que ha hablado sobre sus álbumes, la decisión de no registrarlos en los premios Grammy y su ruptura con el sello Def Jam, entre muchos otros temas y un repaso a los últimos años.

Asimismo, el artista asegura que sintió una «sensación de aislamiento» tras el éxito del bendecido Channel Orange (2012), lo que le llevó a abandonar su entorno de Los Ángeles para empezar una nueva vida en Londres. «Ahora veo las cosas de otra manera, pero no así en ese momento«, cuenta en el primer tramo de la entrevista sobre su fama repentina, uno de los temas que trata de forma críptica en Blond. «Audiencias de más de cinco millones de personas (en la televisión nacional). Siempre fui reacio a hacer esas cosas, excepto en casos que tuvieran un significado nostálgico para mí. Actuar en los VMAs, ser utilizado para actuar en los Grammys… Decir sí a esas cosas tuvo mucho que ver en cómo esas cosas me hicieron sentir una vez me metí dentro de este negocio«.

Por otro lado, a lo largo de la entrevista Ocean habla sobre el obsesivo control artísticto ejercido sobre sus dos últimos álbumes, grabados simultáneamente: «Prefiero que mi avión caiga en llamas y los discos duros caigan conmigo a que alguien saque una extraña publicación póstuma«. A su vez, se refiere al carácter más autobiográfico de estos trabajos respecto a los anteriores: «Sentí que debía hablar más sobre la forma en que crecí […]. Escribí ‘Channel Orange’ en dos semanas; el producto final no fue una representación rasposa y auténtica del conflicto que sucedió«. Su canción ‘Self Control’, por ejemplo, gira alrededor de una relación amorosa que terminó frustrada al no ser correspondida.

Además, también explica el porqué de las distintas voces que usa en las canciones de Blonde –en ‘Ivy’, por ejemplo, las manipula para sonar más joven–. Lo atribuye a que todas ellas mezclan múltiples narrativas, a modo de collage y bricolaje: «A veces la forma en la que experimentamos la memoria no es lineal […]. A veces sentía que no se escuchaban suficientes versiones de mí mismo en una canción, porque había mucho pensamiento hiperactivo. A pesar de que el ritmo del álbum no es frenético, el ritmo de las ideas que se lanzan sí«. Prueba de su perfeccionismo sin límites es que barajó hasta 50 versiones de ‘White Ferrari’ antes de decidirse por la definitiva; jamás cesa en su búsqueda hasta encontrar el sentimiento preciso que quiere transmitir en cada uno de sus temas.

La segunda parte de la entrevista también es muy interesante. En ella, Ocean esclarece sus movimientos para recuperar el control respecto a la industria y el aspecto comercial de su carrera. «Un juego de ajedrez que duró siete años«. Así describe el artista su liberación de Def Jam y la recuperación de todos sus másteres usando su propio dinero. Como condición al acuerdo, el sello que le fichó en 2009 se ha encargado de la distribución de Endless, su álbum visual, a través de Apple Music. Sin embargo, fue una jugada maestra. En Blonde, Frank Ocean asumió un liderazgo total lanzándolo de forma independiente, y sorpresa: el disco debutó en la primera posición de la lista de Billboard, siendo la tercera entrada más fuerte del año después de Drake y Beyoncé. Y todo sin casi promoción, ya que tras el «posparto» que supuso su publicación, en vez de presentarlo en radios, televisiones y festivales el artista prefirió irse a viajar durante un mes por países como China, Japón, Oceanía y Francia.

Sobre la polémica de los Grammys –en 2013 ganó dos–, el de Long Beach ha argumentado su decisión de no registrar su música para optar a ellos, expresando que aunque dichos premios tienen una «importancia nostálgica«, no representan demasiado bien sus orígenes y convicciones, ya que ha habido muy pocos artistas negros que hayan sido mejor álbum del año, exceptuando a Quincy Jones, Herby Hancock y Ray Charles. «Creo que la infraestructura de los sistemas de concesión, nominación y selección está anticuada […]. Prefiero que este sea mi momento Colin Kaepernick para los Grammys que sentarme allí en la audiencia«, explica tajante. Por otro lado, Ocean también se ha mantenido aislado de las redes sociales durante el último año –desactivó su cuenta de Twitter y, salvo cuando murió su admirado Prince, apenas ha actualizado su Tumblr personal–. De hecho, fue un representante quien le comentó que su colega Kanye West amenazó con boicotear los premios Grammy tras no nominar estos a Frank Ocean.

En definitiva, aunque la entrevista mantiene intacta la imagen de Frank Ocean como un personaje misterioso y elusivo, poco dado a alimentar su imagen pública más allá de las pistas que su propia música ofrece, sí perfila la figura de un artista con un dominio absoluto de su carrera, consciente de los números que maneja en cuanto a ventas y reproducciones y, sobre todo, defensor acérrimo de su propia libertad artística y creativa: «No estoy en un acuerdo de grabación, no tengo que operar en formato álbum. Puedo operar en formato de media canción«. En referencia a Blonde, uno de nuestros discos favoritos del tercer trimestre de este 2016, ha dicho lo siguiente: «Quise sentir que gané antes de que se publicara el disco, y lo hice, y por lo tanto me ahorré mucha presión sobre cómo el álbum funcionaría después«. Hacia el final de la entrevista descubrimos a un Ocean perfeccionista que sin embargo, sin mira hacia atrás, puede sentirse satisfecho: «Creo que soy uno de los mejores del mundo en lo que hago, y eso es lo que siempre he querido ser […]. Esta siempre ha sido mi vida y la de nadie más, y así es como siempre ha sido desde el día en que llegué«.

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