02/11/2016

Alison Mosshart y Jamie Hince convencieron a base de energía, poderío y garra.

Hay quienes piden de un directo que sea cercano, transparente y que muestre al artista como es. Otros que la ejecución y la calidad del sonido esté a la altura, al menos, del resultado de las grabaciones. Y habrá quienes quieran de un directo una experiencia inolvidable. Estas expectativas provocan que ciertos artistas focalicen su actividad musical, en este caso el directo, a poder llegar a cumplirlas y así complacer al público. Por suerte, ese no fue el caso de Alison Mosshart y Jamie Hince, dúo que forma The Kills, quienes se subieron al escenario de la sala 2 de Razzmatazz con un objetivo muy claro: ante todo, disfrutar a título personal de su concierto. Y fue así como, priorizando su propio gozo y disfrute, llegaron a poder conectar con el público y a alcanzar o cumplir esas expectativas generadas.

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Si un directo se pudiera valorar por diferentes factores, el gran protagonista de la noche del martes sería la irresistible y arrolladora energía que desprendía el tándem en todo momento. Tras acabar la primera canción del repertorio, ‘Heart of A Dog‘, Alison ya había conquistado a los asistentes con sus movimientos alocados, los golpes bruscos de melena y esos frenéticos giros que hacía sobre sí misma. Una actitud desbordante que también fue compartida por Jamie Hince quien, aunque no daba los bandazos que daba Alison, parecía hacer el amor al público cuando se acercaba con la guitarra a cuestas. Un derroche de electricidad que le llevaba a soltar en breves momentos la guitarra para tocarse el pelo o a usar el pie de micro como slide. Una actitud ganadora y explosiva que alcanzaba su punto álgido cuando ambos se encontraban, como en el acercamiento al mismo micro en ‘Kissy Kissy‘ o esa especie de redención de Alison a Jamie en ‘Monkey 2‘, haciendo evidente e innegable la tensión y la química entre ambos. Aunque la intensidad del directo se mantuvo a lo largo de la noche, también sorprendían los momentos en los que ésta bajaba, como en la interpretación de ‘That Love‘ por parte de Alison con la electro-acústica, donde parecía que algo no terminaba de encajar.

La energía, el poderío y la garra fueron las grandes estrellas de la noche, pero sin olvidar la calidad en la ejecución y la variedad del repertorio. Aunque gran parte de las canciones fueran de su quinto y último álbum Ash & Ice – de la cual destacó el single ‘Doing It To Death‘-, también hubo lugar para grandes hits de anteriores discos, como ‘Black Balloon‘ o ‘U.R.A Fever‘, entre otros. Pero más allá de esta diversidad, lo que caló entre los asistentes fue esa actitud despreocupada de disfrute máximo y la solvencia en la ejecución: la potencia del timbre de Alison, los tremendos ritmos de batería, y los exquisitos riffs por parte de Jamie convencieron a cada uno de los allí presentes de que, si The Kills son considerados el dúo post-punk más carismático de la escena rock actual, por algo será.

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos
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