08/09/2016

Cosas buenas y cosas malas.

Una de las novedades más destacadas de la presentación de ayer del nuevo iPhone 7 (que sale el 16 de septiembre), más allá de la llegada de Super Mario Bros a iOs y del nuevo altavoz estéreo del móvil que hará todavía más insufrible al reggaetonero de turno, fue indudablemente el anuncio de los AirPods, es decir los primeros auriculares inalámbricos de botón de Apple. La novedad llega de la mano de la eliminación del conector tradicional (mini jack) en el nuevo modelo de iPhone, de modo que a partir de ahora en caso de querer conectar unos auriculares con cable al móvil tendrá que ser a través del puerto de carga, con el correspondiente adaptador (que vendrá incluido con el nuevo iPhone).

Los auriculares serán táctiles, es decir que llevarán incorporados el triple botón que se pierde al eliminar el cable, y se conectarán automáticamente con los distintos aparatos a tu alrededor. Además, los auriculares se cargarán dentro de su propia caja (la batería y la carga es uno de los temas más cruciales en este tipo de productos). Salen a finales de octubre, aunque los inalámbricos se tendrán que comprar aparte, no serán los que vienen de serie con el iPhone: esos seguirán siendo con cable.

¿Lo bueno? Por fin se acabará el misterio de cómo se enrollan los cables de auricular mientras están tranquilamente guardados en nuestro bolsillo. Al fin y al cabo, el futuro será inalámbrico o no será.

¿Lo malo? De momento, la batería inicial de los auriculares será de solo 5 horas de reproducción continuada. Teniendo en cuenta que el gran reto de los auriculares inalámbricos en general es su autonomía, y sabiendo que a medida que pasan los meses siempre va disminuyendo, nos vemos teniendo que cargar los auriculares cada media hora al cabo de un par de años. El precio, además, es insultante: 179€. Por si fuera poco, en el caso de sí usar auriculares con cable como los que vendrán con el iPhone, no podrán estar conectados mientras estamos cargando el móvil: habrá que escoger. Eso no por no hablar de lo tremendamente fácil que será perderlos…

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