02/05/2016

Un poco de elucubración sobre el ¿inminente? nuevo álbum de los de Thom Yorke.

Después de un día entero abonados al F5 (cmd+R en el caso de la manzana mordida), todo sigue igual en el campamento base de Radiohead. Igual que ayer, esto es, cuando los de Thom Yorke fueron noticia en todas partes por borrar todo el contenido tanto de su web como de sus redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, e incluso ese limbo llamado Google +). Imposible no hacer referencia a la desgarradora ‘How To Disappear Completely’ de Kid A: “That there, that’s not me” (“Ese de allí, ese no soy yo”).

Esto llega después de que este pasado fin de semana algunos fans británicos hubieran empezado a recibir postales que hacían referencia a ‘Burn The Witch’, una canción fechada por primera vez hace más de 10 años (sobre 2003-2004) y que seguramente marque el inicio real de lo que durante muchas semanas han sido solo rumores.

Ambos acontecimientos forman parte, sin duda, de la campaña de lanzamiento del noveno disco de Radiohead, que sucederá a ese The King of Limbs publicado en 2011, que anunciaron solo cinco días antes de que viera la luz, y que llegó acompañado de un periódico que fue repartido en ciudades de todo el mundo.

Lo lógico es pensar que, en pleno 2016, la jugada de desaparecer de las redes es la antesala del anuncio de un nuevo disco. La calma absoluta antes de la tormenta que un solo post, con la información imprescindible del nuevo álbum, puede generar. Todo apunta a ello, pero… ¿y si fuera lo contrario? ¿Y si Radiohead realmente desaparecieran de las redes sociales para publicar su nuevo disco?

Veamos: al grupo británico le gusta ir a contracorriente. En 2007, cuando las redes sociales eran todavía una innovación por descifrar y la torpe industria de la música todavía estaba aturdida por el efecto Napster, Radiohead sacaron a la luz el excelente In Rainbows primordialmente en versión digital y con una idea tan sencilla como revolucionaria: paga lo que quieras, desde 0 a… lo que quieras.

La tecnología como herramienta para tener más control de su propia obra es algo que claramente interesa a Thom Yorke, que en septiembre de 2014 publicó su segundo disco en solitario por sorpresa y en forma de torrent (también con posibilidad de bajarlo sin pagar nada). Dijo que se trataba de “un experimento”, y que en caso de resultar exitoso podía abrir nuevas vías para tener más control sobre el trabajo por parte de sus creadores. ¿Estaba ensayando para su grupo principal?

En el momento de lanzar In Rainbows, hace ya casi 10 años, apostar por el entorno online de forma tan marcada era un movimiento valiente, arriesgado; igual que en 2016 sería no hacerlo.

¿Y si Radiohead optaran por el modelo analógico para el llamado LP9? ¿Y si los de Thom Yorke no estuvieran preparando un gran estruendo online, sino simplemente desaparecer de la red y huir de su ruido para reconectar de alguna forma con la música como era antes?

Imaginen la emoción de entrar mañana en una tienda de discos –en alguna de las pocas que quedan– y ver una portada de disco de Radiohead que no remite a ninguno de sus álbumes anteriores. La portada del nuevo disco de Radiohead. Un nuevo disco repartido por todo el mundo en las tiendas de discos que todavía resisten, que volverían a ser por unos días (o semanas) el centro de atención. La foto de esa portada, la primera, lógicamente circularía por las redes a la velocidad de la luz, porque por algo son Radiohead y vivimos en el mundo en el que vivimos, pero sin duda sería un lanzamiento especial que se recordaría.

Una especie de canto de cisne para una era que ya no volverá, que las posibilidades de internet han permitido mejorar en muchos aspectos, pero que por el camino han perdido el impacto y la magia por culpa de la era de la (sobre)información –de la que todos somos responsables–. El modo de trabajar de Radiohead, que pese a sacar sus últimas ediciones físicas con XL Recordings (quienes por cierto acaban de hacerse con todo el catálogo anterior de la banda) sigue operando como un grupo autoeditado, permitirían optar por esta romántica (y muy poco probable) opción.

Otra vía, menos romántica pero igual de impactante, sería que de la mano de este silencio en la red hicieran ‘un Beyoncé’ y publicaran el disco de forma digital sin avisar ni prácticamente anunciarlo. El síndrome F5 tendría aquí su recompensa.

En cualquier caso, por mucho que nos guste elucubrar sobre el continente, lo que realmente deseamos es que Radiohead hagan un disco a la altura de su legado. Thom, Jonny, Colin, Ed, Philip: no queremos otro The King of Limbs.

Radiohead presentarán su nuevo disco, se publique como se publique, en el Primavera Sound 2016 el próximo viernes 3 de junio.

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