14/03/2016

El ayuntamiento subvencionará además la insonorización de los pequeños locales que quieran programar conciertos.

Hoy, la música en directo de pequeño formato está de enhorabuena en Barcelona. Respira aliviada tras el último anuncio del consistorio municipal de la ciudad, gobernado por Barcelona en Comú, que comunica que todos los locales con licencia de bar, restaurante o cafetería podrán programar conciertos de música amplificada –no sólo acústica– a partir de este mismo mes. Así lo explica el periodista Nando Cruz en El Periódico, asegurando que «el cambio de legislación implica que a partir de ahora programar conciertos en salas de pequeño aforo ya no será alegal o ilegal sino absolutamente legal«, tras una circular del Instituto de Cultura de Barcelona que ya ha sido transmitida a los técnicos de licencias y la Guardia Urbana y que, además, se aplicará de inmediato a finales de marzo sin pasar por el plenario.

Ahora bien, para evitar problemas con los vecinos, como los que han tenido en vilo al bar Heliogàbal durante los últimos meses, en los que el local se ha visto acosado por una constante presencia policial, no se podrán superar los 30 decibelios antes de las once de la noche ni los 25 a partir de esa hora en los dormitorios de los alrededores, con máximos de 45 y 40 en las respectivas franjas horarias  –límites a los que ya se ajustan la mayoría de locales–. Por otro lado, en barrios con peculiaridades como Ciutat Vella, Gràcia, Sants y Eixample, debido a la saturación de locales musicales, sólo se podrán realizar conciertos hasta las once de la noche.

Sin embargo, otra excelente noticia es que el ayuntamiento subvencionará con una partida de hasta 400.000 euros los locales que no puedan afrontar dicha insonorización –una cifra bastante superior a los 75.000 euros que destinaba el gobierno municipal anterior–. Este paquete de medidas llega en paralelo a la decisión ya anunciada de proclamar una categoría especial llamada Espacios de Música Viva para proteger todos aquellos bares y locales de pequeño aforo con una importante trayectoria o valor cultural, algo que pondría fin a la problemática del Heliogàbal y otros bares que programan música en directo pero disponen de un aforo reducido.

El teniente de alcalde Jaume Asens ha declarado en rueda de prensa que estas medidas «sacan de la clandestinidad» a decenas de locales que programaban actuaciones, mientras que la comisionada de cultura Berta Sureda ha asegurado que se pretende así «sacarlos del ámbito policial«. El escenario que se abre a partir de ahora es esperanzador para todas las personas que se dedican a programar conciertos, así como para las bandas, el público, el tejido cultural y el modelo de ciudad en general. Con suerte, Barcelona puede convertirse en una importante capital de la música en vivo –de las 20 salas actuales con licencia podríamos pasar a una situación de hasta 100 o más, ahora que el miedo a las sanciones de la Guardia Urbana se disipa– y no sólo en un gran aparador de los macrofestivales. «Lo que se veía como un problema debe ser visto como una virtud y como un programa«, ha concluido Asens. Estamos de acuerdo.

Por su parte, el Heliogàbal ha hecho público un comunicado anunciado una rueda de prensa mañana martes para analizar con profundidad la nueva normativa y desvelar su futuro más inmediato, a la vez que ha celebrado que «después de años de indefinición, parece que Barcelona apuesta claramente por la cultura musical de base«. Esperamos que pronto reanuden su necesaria actividad anunciando un nuevo concierto en el local.

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