04/03/2016

Entrevistamos al grupo canadiense, que hoy actúa en Barcelona (La [2] de Apolo) y el sábado en Madrid (Caracol).

Hay muchas maneras de formar un grupo: puede ser con tus amigos de toda la vida, aprendiendo a tocar los instrumentos sobre la marcha; o con un liderato marcado de alguno de los miembros, que lleva las riendas y el resto le acompañan; o, como en el caso de Half Moon Run, se pueden unir cuatro personalidades musicales propias, cuatro miembros capaces de abordar varios instrumentos cada uno, para dar forma a un discurso musical que, como resultado, acaba siendo musicalmente muy diverso. Es lo que los canadienses Devon Portielje, Conner Molander, Dylan Phillips e Isaac Symonds decidieron hacer allá por 2010, y es lo que define el sonido de Half Moon Run: una suma de esfuerzos y de estilos, que acaba desembocando en canciones que tanto puede abordar el folk a la manera íntima de Patrick Watson, como los desarrollos enrevesados de Radiohead o la épica de estadios de Arcade Fire.

Half Moon Run debutaron con un notable álbum llamado Dark Eyes en 2012, y el año pasado regresaron con Sun Leads Me On, en el que doblan la apuesta: más variedad que nunca (aquí hay algún desarrollo electrónico cercano al kraut rock, alguna aventura más bailable a lo Foals), más profundidad, y más exigencia. Es uno de aquellos trabajos que hay que abordar con paciencia y la mente abierta, porque tanto hay armónicas como arrebatos guitarreros cercanos al post-rock y progresiones efectistas pensadas para explotar en directo.

Precisamente Half Moon Run nos visitan esta semana (hoy viernes en La [2] de Apolo, mañana sábado en la sala Caracol de Madrid), y por ello hemos podido hablar con Conner Molander, que nos cuenta algunos entresijos de su particular propuesta.

Han pasado ya algunos meses desde que publicasteis vuestro segundo disco. ¿Ha salido todo como esperabais desde entonces?
CONNER MOLANDER: Sinceramente no lo sé. Lo que sí teníamos claro es que al ser nuestro segundo disco teníamos que controlar nuestras expectativas, ser realistas y solo preocuparnos de hacer el disco que queríamos, sin que nos importara nada más. Más allá de poder hacer este disco y de vivir de nuestra música, no buscamos mucho más.

¿Dirías que este disco está más cerca del sonido que teníais en mente para Half Moon Run?
No lo sé, puede ser, nuestro sonido está siempre cambiando, prácticamente en cada canción. Y estoy seguro de que lo seguirá haciendo, es una de nuestras premisas como grupo: nuestro sonido está en constante evolución.

He leído que después del primer disco estuvisteis mucho tiempo de gira, tocasteis en muchas partes del mundo. ¿Cómo ha afectado la manera en la que compusisteis las canciones del nuevo disco?
Bueno, de alguna forma fue un alivio poder dedicarnos únicamente a escribir música de nuevo, sin tener que preocuparnos sobre los viajes y los problemas de estar lejos de casa. Así que en este sentido nos fue bien. Obviamente también ha afectado el hecho de tocar juntos tantas veces, de ir mejorando noche tras noche encima del escenario, y de descubrir y entender lo que le gusta al público; aunque no lo proceses racionalmente, acaba afectando a la manera en la que escribes canciones.

Decidisteis grabar parte del disco en California, lo cual resulta un poco sorprendente teniendo en cuenta que sois de Canadá y por vuestra sonoridad en general. ¿Por qué optasteis por ir allí?
Fuimos un poco como una aventura, en gran parte para divertirnos, relajarnos y hacer surf. Nunca habíamos estado pero estábamos seguros de que íbamos a disfrutarlo, y así fue. No creo que afectara demasiado al sonido del disco, porque eso era algo que ya teníamos en la cabeza de antes, ya estaba definido.

¿Por qué escogisteis un productor británico como Jim Abbiss para este álbum? ¿Qué esperabais que aportara, teniendo en cuenta que los grupos con los que había trabajado (Kasabian, Adele, Arctic Monkeys) no encajan mucho con vuestro sonido?
Bueno, estuvimos hablando con varios productores antes de decidirnos, y cuando hablamos con Jim conectamos al momento. Entendió perfectamente lo que queríamos hacer, y cómo queríamos hacerlo, así que nos pareció el candidato ideal.

Todas vuestras canciones parecen estar muy elaboradas, con muchas armonías, capas y giros. ¿Estas estructuras surgen de forma natural o tenéis que darle muchas vueltas a un tema hasta llevarlo al nivel que queréis?
Es un poco de ambas: por un lado surge de forma natural en esencia, el esqueleto de la canción es relativamente sencillo; pero por el otro trabajamos muchísimos sobre las ideas, no es fácil, hasta que conseguimos que esté perfecta hay que dedicarle muchas horas.

Encuentro que en vuestras canciones se esconden muchos géneros distintos, desde folk íntimo a algo de electrónica, americana, estribillos épicos… ¿No os da miedo que mezclar tantas cosas os haga poco reconocibles como grupo?
A mí personalmente no me preocupa para nada. Nosotros solo hacemos la música que queremos hacer. No nos podemos preocupar de qué pensarán algunos sectores del público, porque si lo hiciéramos condicionaría nuestras decisiones. Nosotros hacemos la música que nos gusta, y si luego resulta que le gusta a otra gente, pues genial. Es fácil.

Habéis escogido ‘Trust’ como primer single del disco, y es uno de los temas que más destacan por su ritmo bailable, pero me sorprende que sea la encargada de cerrar el disco. ¿Por qué la pusisteis ahí?
Es como la afterparty del disco. Nuestra idea era que si has disfrutado del trayecto del disco completo, tuvieras como un regalo al final, algo especial y un poco distinto. Como un bonus track. Luego los singles se eligen por motivos distintos, y a veces no formamos parte de esas decisiones, así que yo solo te puedo hablar del orden de temas del disco. Porque ese es mi trabajo, hacer un disco. Y luego, cuando se lanza al mundo, entra el tema del negocio que ya no depende tanto de nosotros.

Para mí este segundo disco tiene menos temas destacados que el primero, pero se escucha mejor como conjunto. ¿Piensas lo mismo, fue algo que os planteasteis?
Sí, creo que sí, me alegro de que digas eso. Sin duda para nosotros es muy importante cómo fluyen las canciones del disco, cómo funcionan unas detrás de las otras. Pero ya era así en el primero, si en aquel destacaban algunas canciones fue por casualidad, pero siempre ha sido nuestro enfoque a la hora de afrontar los discos.

También creo que es más exigente con el usuario, tiene canciones más largas, desarrollos menos accesibles… ¿Queríais hacer un disco más profundo, menos inmediato?
No necesariamente, la verdad. Sí es cierto que este disco es más exigente de cara al oyente, creo que tienes que escucharlo más veces para entrar en él, pero cuando lo estábamos haciendo no era nuestra intención: trabajamos canción a canción, tratando que cada una fuera la mejor posible, sin proyectar nada en el oyente.

Con el primer disco os describieron como los nuevos Arcade Fire (en parte por la procedencia compartida), pero yo os veo más cerca de Radiohead o Patrick Watson. ¿Dónde os sentís más cómodos?
Bueno, la verdad es que yo he escuchado de todo ya (risas). Cada persona piensa distinto, así que es difícil. Obviamente me encantan tanto Patrick Watson como Radiohead, así que es genial que digas eso, pero ya está, no me importa con quién nos comparen, a decir verdad.

La nota de prensa del nuevo disco dice sobre vuestra música una cosa con la que estoy muy de acuerdo: que suena familiar y nueva a la vez. No sé si vosotros pensáis en no pareceros demasiados a ciertos grupos cuando hacéis las canciones…
A veces sí, es verdad. A veces tienes una idea, y no te das cuenta hasta dentro de un tiempo de que no es tan original como piensas (risas). Así que tienes que ser consciente de eso, y optar por otras ideas que sean más originales. Pero sí que es algo que a veces nos crea dudas.

He leído, aunque no sé si fueron declaraciones sacadas de contexto, que cuando publicasteis el primer disco dijisteis que los miembros del grupo no erais amigos al uso, que más bien erais músicos haciendo música juntos. ¿Ha cambiado eso después de dos años de gira?
Sí, ha cambiado. Aunque tengo que clarificar, como tú mismo decías, que no es que no nos lleváramos bien, o estuviéramos enfrentados, ni mucho menos: nos llevábamos bien, pero a lo que nos referíamos era que cuando empezamos el grupo nuestro nexo de unión era la música, no éramos amigos de antes ni habíamos crecido juntos, ni hacíamos muchas cosas más allá de la música. Pero ahora nos hemos convertido en amigos muy cercanos, porque somos las personas que más hemos visto en los últimos tres años.

Vuestra gira llega a Barcelona y Madrid esta semana. De hecho ya tocasteis en Barcelona en 2013. ¿Cómo ha cambiado vuestro directo desde entonces?
Bueno, tenemos muchas más canciones y eso ayuda a que el concierto sea más dinámico y variado. Y mejor, claro (risas). Y creo que somos mejores músicos también, nos entendemos mejor como grupo encima del escenario.

¿Es muy difícil reproducir el sonido tan sinfónico y elaborado de este segundo disco en el escenario?
Sí, la verdad es que lleva mucho trabajo. Cuando estás componiendo y grabando el disco intentas no preocuparte sobre cómo lo vas a tocar en directo, así que una vez lo tienes hecho, tienes que pasarte semanas, meses en nuestro caso, para poder trasladar al directo todo lo que hay en el disco. A veces hay que sacrificar alguna parte, pero básicamente podemos tocar el disco al completo nosotros cuatro de forma bastante fiel.

Para terminar, ¿nos recomiendas algún artista emergente canadiense?
The Barr Brothers. Son muy buenos, si te gusta Patrick Watson te gustarán.

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