02/03/2016

La acusación de abuso sexual volcada sobre el líder de Swans, al menos, ha dado como fruto una canción de apoyo a las víctimas.

El pasado jueves Larkin Grimm, cantante y compositora nacida en Memphis hace 35 años, acusó a Michael Gira, líder de Swans, de haberla violado en 2008 durante la etapa en la que grababa su tercer álbum, Parplar, con Young God, el sello de Gira. Lo hizo en un comunicado emitido a través de Facebook, que rápidamente fue contestado por el propio Gira y por su mujer, quien dice tener pruebas de lo contrario, desatándose así un inevitable cruce de declaraciones. Todo un culebrón, pero si quieren enterarse bien de este asunto –muy grave, si resulta cierto–, pasen y lean: intentaremos resumirlo todo.

Según Grimm, la noche que acabaron de grabar el álbum salieron ella y Gira a tomar unas copas para celebrarlo, juntándose con varios amigos de él y acabando en la casa de uno de ellos porque ambos habían bebido demasiado. Hasta entonces, por lo visto, los coqueteos e insinuaciones de Gira se habían mantenido a raya, pero esa noche ocurrió algo. Grimm dormía en una cama y Gira en el suelo; pero éste, aquejado de un ataque de tos por su asma, fue invitado al lecho por la cantante, con la única promesa de que no le tocara. Al parecer, y siempre desde la versión de Larkin Grimm, se despertó poco después con el pene de Gira introducido en su vagina, sin ningún tipo de protección, apartándose y diciendo “esto no está bien” al ser descubierto. A la mañana siguiente el líder de Swans pidió a Grimm que no dijera nada, y ella se marchó de allí casi en estado de shock. Cuenta que de camino a casa, de hecho, fue atropellada con su bici y que desde entonces entró en un período de depresión suicida y de bloqueo creativo.

Con el tiempo Grimm reunió el valor necesario para enfrentarse a Gira, que no solo negó la acusación, sino que dio por finiquitada la relación contractual entre su sello y la artista. Ella admite que, de alguna manera, sí que tuvieron una especie de historia de amor, aunque más bien platónica, pero recalca el hecho de que nunca consintió tener relaciones sexuales con Gira, aunque éste se le hubiera insinuado en numerosas ocasiones prometiéndole que iba a convertirla en una estrella. El clásico caso de la joven artista y su mentor. Hasta aquí la versión de Larkin Grimm.

Acto seguido, tanto Gira como su esposa Jennifer –la actual, no la que tenía entonces– contestaron a la acusación, también a través de Facebook. El artista básicamente lo niega, y su esposa asegura que tiene e-mails de Grimm que prueban la inocencia de su marido y la obsesión de ésta con él, para luego contar su propia experiencia de violación y describir cómo Gira le ayudó a superarlo. Gira también compartió una entrevista a Grimm hecha en 2012, donde la artista describía su experiencia grabando el disco con él como «totalmente mágica y maravillosa«. Sigue: «Fue una experiencia que cambió mi vida a mejor. Mr. Gira es un hombre muy inspirador. También es una persona realmente buena, de buen corazón«.

Pero la cosa no acaba aquí. Volviendo a la actualidad, Grimm volvió a tomar la palabra para insistir en el hecho de que «si una de cada cuatro o cinco mujeres ha sido violada, tenemos que reconocer la posibilidad de que uno de cada cuatro o cinco hombres sea un violador«. Asegura que no está enfadada y que no se trata de venganza: que hace esto para acabar de manera didáctica con la lacra de los abusos sexuales. Y entonces es cuando Michael Gira admite parcialmente los hechos y presenta su propia versión de los mismos.

Según el compositor californiano en un comunicado enviado a Pitchfork, aquella noche él y Grimm se encaminaban hacia un “momento romántico consensuado que, afortunadamente, no se consumó” cuando, efectivamente, emitió el famoso “esto no está bien”, acabando ahí el incidente. Admite que fue “un error incómodo”, y que en su momento ya se disculpó y le dio explicaciones al respecto a su familia; pero no termina de admitir el acto como una violación. Concluye deseando que Grimm, a quien dice seguir apreciando como artista y como persona, venza a los oscuros demonios que la atormentan desde antes que se conocieran. La cantante, por su parte (también directamente a Pitchfork), agradeció a Gira su honestidad en un nuevo comunicado: “En un movimiento de caballero, admite el acto ocurrido, pero no puede concebirse a sí mismo como un violador. Gracias, Michael Gira, por tu honestidad. Esta es tu verdad como la recuerdas. Por desgracia, sigue siendo una violación”, asegurando que “los ‘demonios que oscurecían mi alma’ son los hombres como tú que interfieren con mi capacidad de hacer mi trabajo como músico”. Y hasta aquí el relato: saquen sus propias conclusiones.

Como último apunte es necesario señalar que, a raíz de todo esto, Larkin Grimm ha hecho pública una canción titulada ‘I Don’t Believe’ dedicada a todas las víctimas de casos de abusos sexuales; mientras que Michael Gira ha suspendido tres actuaciones que tenía programadas en solitario en Australia para los primeros días del mes de marzo (aunque el resto de la gira en solitario, a partir del 30 de marzo en Londres, sigue en pie). No ha trascendido el motivo, pero es fácil imaginar cuál es.

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