29/01/2016

El Heliogàbal y otros locales de pequeño aforo respiran más tranquilos tras la promesa de una nueva normativa por parte del Ayuntamiento.

«Por miedo a que nos pongan más multas y acaben hundiéndonos económicamente, nos vemos obligados a cancelar, trasladar o aplazar todos los conciertos que tenían que celebrarse en el bar«, comunicaba hace apenas tres días el bar Heliogàbal en sus redes sociales, tras el reiterado acoso policial que, como ya informamos, ha conllevado hasta cinco inspecciones de la Guàrdia Urbana en un mes  y dos sanciones que sumadas podrían alcanzar los 100.000 euros. Pues bien, parece que la situación ha dado un giro en las últimas horas y podría llegar a buen puerto, no sólo para el Helio sino para todas aquellas salas de pequeño aforo que se encuentran en su misma situación de indefensión al no disponer de una licencia de bar musical.

Según revelaba ayer en El Periódico el periodista Nando Cruz, que estos días ha estado muy metido en el tema, el Ayuntamiento de Barcelona está ultimando una nueva normativa que podría amparar a 30 o más espacios pequeños donde se programa música en directo, actividad que todavía hoy no está reconocida. Esta normativa no sólo protegería a bares musicales como el Heliogàbal, el London o el Big Bang; también a otras salas que no tienen siquiera licencia de bar como el Freedonia o El Arco de la Virgen. Ante el temor a nuevas inspecciones de la Guàrdia Urbana, locales como el Robadors 23 han pedido una moratoria hasta que la nueva norma esté aprobada.

La misma alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, confirmaba minutos después en su cuenta de Twitter que el ayuntamiento está trabajando en «un nuevo marco» y expresaba «todo el reconocimiento a la música en directo, al Heliogàbal y a todo el tejido cultural de base de Barcelona«. Asimismo, añadía que «una Barcelona de grandes festivales debe sustentarse en un tejido de base rico y diverso«. A este mismo debate hacía alusión Daniel Granados, asesor externo del ICUB (Institut de Cultura de Barcelona) escogido por la comisionada de cultura Berta Sureda –además de guitarrista del grupo Tarántula y fundador del sello Producciones Doradas–, asegurando que «no puede ser que una ciudad que hace bandera de festivales como Sónar y Primavera Sound no pueda hacer bandera de todo el tejido de pequeña y mediana escala«.

En palabras de Granados, el objetivo del gobierno municipal es desarrollar «un sello que reconozca una actividad que el ayuntamiento considera buena para la ciudad«, que se aplicaría a «lugares reconocidos por su trayectoria de difusión musical, por su relación con el tejido local y con los músicos del barrio y que no hayan tenido una relación traumática con el vecindario«. Paralelamente, se creará una mesa de mediación de conflictos que se reunirá periódicamente –cada 15 o 30 días– para analizar el proceso. Aunque habrá que esperar para ver cómo se aplica la nueva normativa, el hecho de que la música en directo deje ser vista como un problema y que al fin nuestras instituciones no la consideren como tal es bastante alentador.

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Foto. Pablo Luna Chao   Noticias
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