22/12/2015

100 canciones para resumir un año de música.

10. Years & Years – ‘King’

Para describir el monstruoso hit que es ‘King‘, basta decir que su pre-estribillo (ese en el cual Olly Alexander canta con una cadencia un poco hip hop) es mejor que la mayoría de estribillos pop de la temporada. Pero claro, luego llega el estallido, con el «oh oh oh» de rigor y esa frase lacónica, «I was a king under your control«, y uno no puede sino entregarse al hedonismo («Let go, let go, let go of everything«). Es descarada, desacomplejada y un pelín hortera, sí, pero también es absolutamente redonda.

9. Destroyer – ‘Dream Lover’

Aunque resulte una excepción, el primer y único galope de Dan Bejar en su última entrega discográfica ha establecido el sonido de marca de Destroyer mejor que ningún otro corte del álbum: una orquesta florida coronada por el exuberante y capital revoloteo del saxo –mucho más que un simple arreglo– y por la voz libre y desatada del cantautor canadiense. Además, pese a destacar rítmicamente en el conjunto de Poison Season, y a diferenciarse estilísticamente del Kaputt, se postula como un puente de transición muy integrador entre ambos álbumes.

8. Los Planetas – ‘El duendecillo verde’

Para escuchar esta canción, este regreso de Los Planetas como dios manda, es conveniente subir el volumen. Al 11 es como hay que degustar esta dedicatoria con nombre y apellidos (empieza por M y acaba por ontoro), un retorno a los Planetas urgentes pre-flamenco (sin que ello implique que los actuales no sean vibrantes; lo son). Pero de vez en cuando tener una canción para cantar con el puño en alto, y a ser posible con algún taco bien dirigido, es más que necesario; la interpretación algo apática de J en este caso es un pequeño lastre, pero nada que no se pueda suplir cantando a pleno pulmón en casa o en sus conciertos, que al fin y al cabo es lo que muchos hacemos con Los Planetas y lo que este tema pide –sí– a gritos.

7. Kendrick Lamar – ‘King Kunta’

Si To Pimp A Butterfly ha significado la ascensión definitiva de Kendrick Lamar a la cima del hip-hop, ‘King Kunta’ es algo así como su entronización. Fundiéndose con Kunta Kinte, héroe y esclavo en la novela de Alex Haley y su posterior adaptación televisiva, Lamar coge ferozmente las riendas de la reivindicación racial en esta canción, incluso sacando a relucir versos de ‘Smooth Criminal’ de Michael Jackson, otro afroamericano que alcanzó la estratosfera. Al mismo tiempo, concilia de forma mordaz la fama con sus orígenes en los conflictivos guetos de Compton, despachándose a gusto con todos los haters que se interponen en su camino: “Bitch, where were you when I was walking?”. Metáforas y mensaje a parte, la producción g-funk es deliciosa y Lamar escupe su flow como nunca.

6.Tame Impala – ‘Let It Happen’

Luego llegaron las también certeras ‘Eventually‘ o ‘The Less I Know the Better‘ y reclamaron su merecido protagonismo, pero seamos serios: ‘Let It Happen‘ es el tema estrella de Currents. El que abrió camino a estos nuevos Tame Impala entregados a los sintetizadores, siete minutos y pico que se pasan volando. Cuatro o cinco canciones condensadas en una sola y todas ellas gloriosas.

5. Neon Indian – ‘Annie’

Tiene mérito destacar dentro de esa fábrica de hits que es VEGA INTL. Night School. Como también lo tiene no perder fuelle siendo el primer single de adelanto de un disco que se estrena cinco meses después que tú o llegar vivo a diciembre cuando eres una canción eminentemente veraniega. Pero es que ‘Annie‘, exuberante, directa, prácticamente un estribillo continuo, lo puede todo.

4. Sufjan Stevens – ‘Should Have Known Better’

Con un artista tan anti singles como Sufjan Stevens y un disco tan compacto como Carrie & Lowell cuesta destacar una canción por encima de otra. Musicalmente algunos podrían escoger otra, pero líricamente es ‘Should Have Known Better‘ la que mejor resume la esencia del álbum. El protagonista empieza viajando hasta cuando tenía tres años y recuerda con dolor cómo su madre le abandonó para finalmente reforzarse con la idea de la felicidad que le transmite su sobrina.

3. Björk – ‘Black Lake’

Existe un número casi infinito de canciones en la historia de la música que desmenuzan la sensación que experimenta el ser humano tras padecer una ruptura, pero pocos ejemplos han plasmado la muerte del amor de una forma tan cruenta como la pieza central de Vulnicura. Escrita dos meses después de que Matthew Barney rompiera el corazón de la islandesa y pusiera fin a la “misión sagrada” que para ella era la familia, ‘Black Lake’ es el pasaje más largo de toda su carrera: hasta 10 devastadores minutos en los que la herida permanece abierta. A pesar del rubor que comporta una letra tan directa, se presenta en esta obra como necesaria para pasar página y volver a renacer. “¿Te quise demasiado? / La devoción me rompió / así que me rebelé / destruí el ícono”, canta Björk entre cuerdas lacerantes y el latido entrecortado que emana de los beats de Arca, en una demostración tan bella como lacrimógena de que se puede sangrar artísticamente.

2. Jamie xx (feat. Romy) – ‘Loud Places’

El fin de fiesta. Ese momento en el que se encienden las luces y miras a tu alrededor entre feliz por lo que acaba de suceder, nostálgico por lo que no, y triste porque ya acaba. «I go to loud places / To search for someone / To be quiet with«, canta suavemente Romy de The xx para su compañero Jamie en un arranque de canción que bien podría pertenecer a su grupo principal, pero que de repente se rompe para dejar paso a un ritmo que parece surgido del subsuelo más profundo y que va creciendo hasta desembocar en ese coro sampleado, ese beat y ese punteo de guitarra que elevan la canción hasta el cielo, en una especie de travelling circular apoteósico en el que tú estás en el centro y todo está bien. Una explosión de contención emocional.

1. Grimes – ‘Flesh Without Blood’

La apoteosis pop de Grimes. ‘Flesh Without Blood‘ es la canción que confirma definitivamente a la canadiense como una de las compositoras de su generación. La que simbólicamente lo cambia todo. Es, de alguna forma, el tema que Claire Boucher llevaba toda su vida persiguiendo, uno en el que su personalidad permanece inalterable (siempre será la rarita de la clase, y a mucha honra) pero el vestido está tan perfectamente modelado que puede deslumbrar a cualquiera. A nivel instrumental suceden tantas cosas durante los cuatro minutos y medio de esta canción que resulta incluso abrumador (capas de voces, beats cabalgantes, sintetizadores atmosféricos), pero la gran virtud de ‘Flesh Without Blood‘ es que consigue que su melodía principal, sencilla y pegadiza como un hit masivo, se abra paso de forma nítida a través de todos los elementos hasta convertirse en un auténtico Caballo de Troya en el que Boucher tiene tiempo de rendir cuentas («You never liked me anyway«, «And I don’t care anymore«) y hacernos vibrar como ninguna otra canción lo ha hecho este año. Incontrolable.

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