22/12/2015

100 canciones para resumir un año de música.

50. Alondra Bentley – ‘What Will You Dream’

Esta canción debería marcar el punto de inflexión para Alondra Bentley. La producción exquisita de Matthew E. White no hace sino empujar una melodía deliciosa, que fluye como la seda sobre una base sólida y delicada al mismo tiempo y que desemboca en un estribillo perfecto.

49. Noel Gallagher – ‘Riverman’

«There’s something in the way she moves…«. Hay que tener los huevos muy gordos para empezar una canción —la que abre el disco, además— con una frase prestada de uno de los hits más grandes de The Beatles; eso, o ser Noel Gallagher. Todo sigue igual en él: sigue siendo ese chico enfadado y mal hablado que se mete con todos y al que nunca le han dado una buena hostia por si se le escapan las ideas, solo que ahora ha dejado entrar el jazz en su tradicional discurso musical. Y la verdad es que no le ha quedado nada mal.

48. Moses Sumney – ‘Seeds’

Hay muchas canciones parecidas a esta ‘Seeds’ del cantautor norteamericano Moses Sumney, pero pocas desprenden la misma mística e intimidad. A los ecos del folk susurrado de José González o Kings of Convenience, Sumney le añade una patina soul con un registro vocal magistral y una ambientación ensoñadora, que convierte el tema en un artefacto magnético como pocos.

47. McEnroe – ‘Rugen las flores’

McEnroe en estado puro: un inicio contemplativo, una pequeña explosión inicial, imágenes vívidas («seremos la luz de Roma / seremos la lluvia en Londres«) y un crescendo final rebosante de su habitual intensidad.

44. The Mountain Goats – ‘Heel Turn 2’

Aunque John Darnielle haga canciones como churros (eso nos confesó en nuestra reciente entrevista) y lleve ya muchos años haciéndolas, si uno sigue en poder de esa varita mágica, el don nunca le abandona. ‘Heel Turn 2‘, hasta su mitad, es una canción 100% Darnielle revestida con pulcritud por un bajo penetrante, unos deliciosos arreglos de piano y una sutil batería, solo que esta vez es rematada por una suerte de outro de aroma jazzero que desemboca en un intenso solo de piano que es una auténtica maravilla.

46. Beck – ‘Dreams’

Y Beck decidió volver a hacernos bailar. Tras el contemplativo (y excelente) Morning Phase, Beck Hansen se puso un buen día el primer disco de MGMT y decidió que él también quería ponerle un poco de funk y psicodelia a su vida. Y le salió ‘Dreams‘, un temazo irrebatible.

45. Passion Pit – ‘Lifted Up (1985)’

Seguramente ya no tenga el impacto de antes, pero Michael Angelakos sigue firmando destellos de pop ultra-vitaminado y vital muy por encima del resto. ‘Lifted Up (1985)‘, canción de amor dedicada a alguien nacido en ese año, es otro ejemplo de tema que levantaría el ánimo a un muerto y quizá también lo volvería a llevar a la tumba por su constante ajetreo, pero que por el camino nos hace subir a un mundo celestial en el que el MDMA es gratis y el amor se extiende a todas partes.

43. Slaves – ‘Sockets’

«No era su culpa / Hacía que el azúcar supiera a sal«. Uno escucha esta ‘Sockets‘ del dúo británico Slaves sin prestar atención a su letra y cree que deben de hablar sobre destrozar cosas, beber en la calle y asustar a ancianas, pero resulta que no, que describen a una suerte de femme fatale que enamoró a medio barrio en su día. Eso sí, lo hacen con su habitual contundencia guitarrera, como si de unos Arctic Monkeys puestos de speed se tratara.

42. Deerhunter – ‘Breaker’

Después de que muchos rechazasen la vuelta a la suciedad sonora de Monomania, Deerhunter decidieron apostar a lo seguro con Fading Frontier. ¿Que es un trabajo conservador? Muy probablemente. Pero también exactamente lo que se les reclama a los de Atlanta. Con todo hay pequeñas vueltas de tuerca. Por ejemplo, con esta ‘Breaker‘ se dan cuenta por primera vez de que juntar las voces de Bradford Cox y Lockett Pundt es un acierto absoluto. El resultado es un bombón con reminiscencias a Fleetwood Mac que enamora desde la primera escucha.

41. EL VY – ‘Return To The Moon’

El primer adelanto de ese nuevo proyecto de Matt Berninger de The National y Brent Knopf de Menomena, EL VY, prometía muchas que al final no acabaron por cumplirse. Veíamos al líder de una de las bandas más importantes del indie rock norteamericano liberado de corsés y en un ambiente más dinámico, animado, casi bailable. Return To The Moon es una canción que una vez la oigas no vas a querer parar de escucharla y más cuando pruebas el resto del álbum y ves que navega por territorios demasiado conocidos.

40. Father John Misty – ‘True Affection’

Tiene guasa que J. Tillman hable de «dejarse de aparatitos» y «hablar cara a cara» en la única canción de su I Love You, Honeybear en la que aparca la guitarra y se rodea únicamente de, claro, aparatitos para firmar una suerte de canción de autor electrónica que destaca entre el resto del álbum por ser básicamente un pulpo en un garaje. Y si bien prácticamente todos los otros temas del disco están a un excelente nivel, es esta exquisita rareza la que nos tiene el corazón robado.

39. Nic Hessler – ‘Hearts, Repeating’

Indie rock norteamericano de la A a la Z resumido en una canción. Podrían ser The New Pornographers, Spoon o The Pains of Being Pure at Heart, pero no, es este chaval de 23 años que acaba de debutar con un disco optimista e infalible para esas mañana de sol en las que todo es posible. Ya lo canta él: «It just keeps on repeating«.

38. Bicep – ‘Just’

Eran alrededor de las 3 de la mañana, Jamie xx ya se adentraba en la recta final de su set en el Sónar 2015, y entre todas las maravillas de su debut (nuestro disco favorito de este año) apareció esta maravilla de electrónica retro-futurista. Las bondades de vivir en el siglo XXI hicieron que algunos valientes entre el público lográramos desenfundar el móvil, bucear entre las aplicaciones y presionar la redondita azul que tantas alegrías nos ha dado. Y al día siguiente todos quedamos prendados del corte del dúo irlandés Bicep, que solo necesita un loop en constante repetición y una voz diciendo «Just the same» para mandarnos al espacio exterior.

37. Waxahatchee – ‘Air’

Aparentemente, Kate Crutchfield suena más accesible que nunca en ‘Air‘, la canción emblema de su segundo disco. Pero que nadie se deje engañar: el tema esconde la misma pluma implacable y el mismo ambiente gélido que todas sus canciones anteriores. Esos coros entre celestiales y tenebrosos endulzan un poco la escucha, pero cuando su voz afilada canta eso de «You were patiently giving me everything that I will never need«, queda claro a qué se refiere el aire del que habla el título de la canción.

36. Chet Faker & Marcus Marr – ‘The Trouble With Us’

Ya consolidado, con solo un disco, como uno de los estandartes del llamado nuevo soul electrónico, Chet Faker se dedica a jugar en esta ‘The Trouble With Us‘, canción titular de su EP a medias con Marcus Marr. Un tema descaradamente añejo, con base funk, coros disco, y mucha influencia de ese revival discotequero que encabezaron Daft Punk hace un par de años.

35. Hot Chip – ‘Need You Now’

La eterna subida como concepto, el camino como verdadero lugar para disfrutar sin importar el destino. Eso es lo que representa esta ‘Need You Now‘ de Hot Chip, una canción que a lo largo de casi cinco minutos no sucumbe a la dictadura del estribillo, que tiene sus pequeñas explosiones cada vez que aparece el sample que grita «I need you now!» pero que básicamente consigue mantenernos en estado de trance desde su primer segundo al último.

34. Trajano! – ‘Apártate’

En ‘Apártate‘, Trajano! suenan más afianzados y seguros que nunca. Renuncian a algo de oscuridad para apostar por un discurso abrumador, especialmente gracias al poderoso ritmo de batería y al coro de voces femeninas, que encumbran una canción a todas luces ganadora.

33. Julia Holter – ‘Night Song’

Decía Julia Holter que este Have You In My Wilderness era una colección de canciones de amor, y no hay mejor balada en este disco que ‘Night Song‘. Tiene unos arreglos orquestales de lujo, pero nunca cae en el barroquismo. También muestra una producción más pulcra, dejando atrás el afán de la californiana de sepultar todo bajo capas y capas. Llegó justo cuando empezaban a caer las hojas de los árboles y con la llegada del invierno es un tema ideal para resguardarnos del frío.

32. Ratatat – ‘Chream On Chrome’

El ritmo en mayúsculas. Una batería, un bajo, un riff de guitarra. Otra guitarra por encima tratada como si fuera una voz. Un solo de bajo. Vuelve el riff. El combo explota. Ratatat logran con ‘Chream On Chrome‘ un pelotazo de baile orgánico e irresistible que dice mucho más que la mayoría de canciones con letra.

31. Nicolas Jaar – ‘Fight’

Será mucho más fácil superar la dramática disolución de Darkside si el chileno sigue así de prolífico. La IV entrega de su serie Nymphs reúne todos los ingredientes de su firma inconfundible: inicialmente sencilla, sus más de ocho minutos de experimentación downtempo y distorsiones vocales desembocan en una adictiva dimensión de texturas deconstruidas. Que siga dando guerra.

30. Courtney Barnett – ‘Pedestrian At Best’

Un te-ma-zo de rock que por intención sonora hubiesen podido firmar unos Grinderman o unos The Raconteurs, por mencionar dos con querencia por la guitarra grasa. Pero Courtney ni es Nick Cave ni es Jack White, es una chavala de Melbourne que tiene en la pluma su mejor virtud. Y aquí reluce, contando esa historia de éxito (“I must confess I made a mess of what should be a small success”) que de pronto tanto exige (“Put me on a pedestal and I’ll only disappoint you, tell me I’m excepcional and I promise to exploit you”). Courtney casi recita las estrofas, aceleradísima a veces, y deja el cante al uso para ese estribillo infeccioso (“I think you are a joke, but I don’t find you very funny“) que deja este tema como uno de los mejores del año.

29. Pablo und Destruktion – ‘Califato’

La canción espacial de Pablo Und Destruktion. La misa satánica. El acceso a otro mundo. Una canción que mezcla el space rock tenebroso de Spacemen 3 con una gaita (!) y una lírica aplastante, y no solo sale airosa sino que te engulle como un agujero negro. A otro nivel.

28. FKA twigs – ‘Figure 8’

Figure 8 abre un nuevo capítulo en la carrera de FKA twigs. Uno en el que la británica ya está segura de sí misma y tiene la fortaleza mental como para plantar cara a cualquiera que se le ponga por delante. Ella lo vale y en estos minutos lo transmite con versos como “Let Me Live”. Sigue siendo tremendamente lujuriosa esta música, pero empiezan a asomar sonidos más duros. Hay cambio.

27. Villagers – ‘Hot Scary Summer’

El mundo en pausa durante 4 minutos y 20 segundos. Canción de domingo de agosto a las 4 de la tarde, con el sol colándose entre las rendijas de las persianas y la sensación de que allí fuera no se mueve nada. Un ritmo perezoso comandado por la guitarra acústica, una voz que mece como lo hacía la de Bright Eyes en su época dorada, y una letra nostálgica con algún que otro punto amargo que, por encima de todo, te envuelven con la calidez de un caluroso, escalofriante verano.

26. Julien Baker – ‘Everybody Does’

Una canción tan breve que parece cortada a la mitad. Un derroche de inseguridades y sinceridad («You’re gonna run / When you find out who I am«) escondido detrás de una melodía casi amable, y todo ello confinado en dos minutos y medio de guitarra y voz. Sin más. Resuenan los ecos del Bon Iver de la cabaña perdida en el bosque y de la Sharon van Etten más visceral, con la diferencia de que esta vez firma la canción, una de las más accesibles de un disco desgarrador, una chica de solo 20 años.

 

25. Chairlift – ‘Ch-Ching’

Si hay que dar el salto a ambientes algo más masivos, que sea con motivos de peso. Y ‘Ch-Ching‘, la canción más directa y pegadiza de la carrera de Chairlift, viene sobrado de ellos. Milyuna texturas encajan para conformar una inapelable pirueta pop que, si la hubiera ejecutado Beyoncé, aparecería hasta en los libros de Historia dentro de unos años.

24. Natalie Prass – ‘Bird of Prey’

Premio a la canción con más elementos mejor conjugados del año. Vientos, piano, cuerdas, guitarras… todo al servicio de un ritmo dulce y veraniego, y dispuesto para que la angelical voz de Natalie Prass, una de las debutantes del año, brille al máximo. Parece una canción sencilla y jovial, pero debajo esconde tantas capas como despecho si intuye en su letra.

23. Floating Points – ‘Silhouttes’

¿Son estos once minutos tres canciones, o una sola? El hecho es que da igual, ya que Elaenia está pensado como una única gran pieza. No esperen la obviedad de la música de club en ‘Silhouettes’, pero sí una invitación hacia la profundiad de los sonidos clásicos que han acompañado al neurocirujano Sam Shepherd a lo largo de su vida, así como una rotunda maestría a la hora de conjugarlos y crear todo tipo de texturas jazzy; sonidos que serpentean, se bifurcan en el espacio y emocionan hasta la catarsis. Pura química instrumental.

22. Chromatics – ‘Just Like You’

Con Chromatics puedes quedarte con dos de sus vertientes, la más bailable (en ese caso escogerías ‘I Can Never Be Myself When You’re Around‘) o la más nocturna e introspectiva. Nosotros, que somos muy sentidos, hemos preferido decantarnos por la segunda faceta de Johnny Jewell, acaso porque fue el primero de los adelantos de ese Dear Tommy que se resiste a llegar. De ritmos lentos y sensuales esta canción demuestra que ya va siendo hora de verles en sala y no en festivales.

21. Boduf Songs – ‘Thwart by Thwart’

En tensión constante, ‘Thwart by Thwart‘ es una de las canciones más poderosas del disco del mismo nombre de Boduf Songs, con el cual hemos descubierto a Mat Sweet (aunque es su décima referencia discográfica). Y queda claro el motivo por el cual nos hemos quedado prendado del álbum cuando uno escucha la suave épica de este tema, que a través del susurro de su pista vocal se mete en nuestras cabezas como si de unos Low dispuestos a comerse se tratara. Engancha.

20. Major Lazer – ‘Lean On’

Uno quería pensar que los tríos eran algo sobrevalorado hasta que escuchó el festival a tres bandas que es ‘Lean On‘, hedonista, sudoroso y maravillosamente excesivo, y tuvo que recular. Diplo, Dj Snake se lo pasan en grande y, sí, dan envidia. Posiblemente, el mayor hit de la temporada. No en círculos underground o comerciales, sino en términos interplanetarios.

19. Hudson Mohawke – ‘Ryderz’

Curioso: HudMo se las apaña para que vocalistas de aúpa como Antony, Miguel o Jhené Aiko se alisten en su explosivo Lanterns y resulta que, al final, el mejor momento del disco no es cantado, sino sampleado. ‘Ryderz‘, todo clase, le roba el estribillo a un tema de los 70s y al resultado solo se le puede poner una pega: ¿por qué menos de tres minutos? Pasado y presente pegándose el lote bajo la bola de espejos.

18. Unknown Mortal Orchestra – ‘Multi-Love’

Es verdad: la primera escucha no nos convenció. Pero en el contexto del disco, tras ver su interpretación en directo, y también a base de escucharla en repetidas ocasiones, nos ha acabado por entrar ‘Multi-Love‘; y bien adentro. Porque más allá de su vestimenta exterior, inspirada en el synthpop, y de sus cambios de ritmo hacia la pista de baile, el tema rezuma esencia UMO: en esa batería aplastada, en la inconfundible escala melódica, muy de los neozelandeses, y en aroma de macerado eclecticismo. La diferencia es que en la fórmula, como ya anticiparon durante la promoción del disco, han reforzado el carácter innovador de su lado psicodélico.

17. Kurt Vile – ‘Pretty Pimpin’

Vile no hace prisioneros: es tradición que en cada disco nos conquiste a la primera canción. ¡Qué digo! Al primer contacto de sus dedos con sus cuerdas, eléctricas y vocales. Solo hace falta un riff de granero y la postura recostada y natural del cantante empuñando tranquilo su guitarra, y la canción crece como la espuma. El primer single de b’lieve i’m goin down… evocó en su día, y con extremada familiaridad, a un Kurt Vile que todavía seguía fresco en nuestros oídos, marcando de nuevo ese punto de continuidad que empieza a otorga a su figura el estatus actual de narrador del mito rural americano.

16. Purity Ring – ‘bodyache’

Con su último trabajo, Purity Ring corrían el riesgo de quedarse a medio camino entre el indie y el pop electrónico más accesible, pero melodías instantáneas como la de ‘bodyache afianzan cualquier dirección que quieran tomar. Su introducción líquida y ensoñadora, la dulzura vocal característica de Megan James y una efectiva mezcla que deambula entre el synth-pop y el EDM más luminoso se funden con elegancia diseñada para la pista de baile.

15. Foals – ‘Mountain At My Gates’

La canción total de Foals. La que conjuga ese inicio juguetón y de cadencia bailable que antes han explorado en temas como ‘Miami‘ y ‘My Number‘, la que se consagra con un estribillo glorioso de los suyos, pero que enloquece completamente allá por el minuto 2:35, cuando empieza ese crescendo monumental que acaba en un caos controlado pero espectacular. Lo tiene todo.

14. Tobias Jesso Jr – ‘Without You’

Un acto de rebeldía, aunque no lo parezca. Porque hay que tenerlos muy bien puestos para colarse en esta lista que premia tanto los fuegos artificiales y las grandes superproducciones firmando un tema tan sencillo (que no simple). Piano y voz para reividicar que imprescindibles, lo que se dice imprescindibles, hay pocas cosas en esta vida. Menos es más, quizás más que nunca.

13. Florence + the Machine – ‘What Kind Of Man’

La reivindicación de Florence Welch. Cuando todo el mundo la veía como una cantante poderosa, con un magnetismo casi místico, pero más enfocada en el pop épico, ella quiso demostrar que también podía apoderarse de la contundencia guitarrera. Y de allí nació ‘What Kind Of Man‘, que amaga con un inicio delicado hasta que la guitarra y el bombo se apropian de ella y la elevan, con la tradicional fuerza épica ya conocida, hasta convertirse en el clásico instantáneo que es.

12. Alabama Shakes – ‘Don’t Wanna Fight’

Por mucha contención generalizada que impregne el disco, y ese estribillo en falseto (que, por otro lado, nos encanta), pocas canciones siguen desprendiendo más autenticidad que esta de Alabama Shakes. Un diálogo entre guitarras que perfora cualquier altavoz, una voz profunda y penetrante en grave y punzante y rítmica en agudo, y una base instrumental a prueba de bombas componen una canción de las que se mantendrán impenetrables aunque pasen cien, mil o un millón de años.

11. Chvrches – ‘Leave A Trace’

Resulta muy curioso que Chvrches escogieran ‘Leave A Trace‘ como primer single de Every Open Eye, ya que prácticamente todas las canciones restantes son más abiertamente pop que esta. Aquí hay una pátina oscura que sobrevuela todo el corte y su velocidad, como a medio gas, pero al mismo tiempo también acaba resultando una de las canciones más honestas del trío escocés, especialmente gracias a una poderosa interpretación por parte de Lauren Mayberry, que entona esta letra de despecho y liberación («I know I need to feel released«) como si le fuera la vida en ello. Porque seguramente así fue.

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