18/12/2015

Segunda y definitiva parte del repaso a los discos para resumir un año de música.

4. Kendrick Lamar – To Pimp A Butterfly

Kendrick Lamar

(En Spotify)

Con Section.80 dio a conocer su talento (a, entre otros, el gran Dr. Dre que no tardó nada en ficharlo para su sello Aftermath, donde han militado súper estrellas del hip-hop mundial como Eminem y 50 Cent), con Good Kid, M.A.A.D City se posicionó entre los grandes, y con To Pimp A Butterfly ha logrado escribir su nombre en la historia. Resulta imposible no hablar de tronos y de coronas del hip-hop si hay que referirse al merecido estatus que disfruta el de Compton en la actualidad gracias a su último trabajo. Kendrick Lamar ha creado un engranaje perfecto de nada menos que 16 canciones de las cuáles ninguna está ahí por casualidad, ninguna sobra. Si no se conforman con ‘Wesley’s Theory‘, que abre el disco, todo un guiño absoluto a Boris Gardiner («every nigger is a star!»), no se preocupen, porque llegan 6 canciones del tirón: ‘For Free? (Interlude)‘, ‘King Kunta‘ —influenciada por el mismísimo Michael Jackson y donde deja claro que el trono del que hablábamos es suyo («I don’t want you monkey mouth motherfuckers sittin’ in my throne again / Now I run the game got the whole world talkin’«), bestial—, ‘Institutionalized‘, ‘These Walls‘, ‘u‘, ‘Alright‘ y ‘For Sale? (Interlude)‘, perfectas del tirón y que nos dejan sin capacidad de reacción. Kendrick ha optado por una obra ambiciosa, que traza un doble camino: la autoafirmación y el análisis introspectivo se entremezclan con el análisis del presente de la cultura afroamericana. El típico disco que hace frotarse las manos a los críticos y expertos en estudios culturales, el típico disco que puede convertirse en un referente generacional. El disco que ha encumbrado definitivamente a Kendrick Lamar. (Tomás Martínez)

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