08/12/2015

Hablamos con uno de los nombres clave del indie norteamericano de los últimos 20 años a raíz de su reciente concierto en Barcelona y su primer libro, publicado por Editorial Contra.

John Darnielle (Bloomington, Estados Unidos, 1967) sólo llevaba unos acordes de ‘You Were Cool‘ cuando, de repente, paró de tocar. «Guarda el móvil, guárdalo en el bolsillo«, le dijo a alguien entre el público. Hubo un poco de incredulidad, de sorpresa, y luego algunos vítores. El líder de The Mountain Goats aseguró tener una hipótesis: «Seguro que todos nos lo pasamos mejor si no tengo eso apuntándome en la cara«. Darnielle estaba cansado. El concierto de Barcelona era el último de una gira europea pequeña pero bastante intensa. En total, 10 actuaciones en 12 días. Además, el show en el Heliogàbal, celebrado el lunes 23 de noviembre, en un principio no estaba incluido en el tour, pero la oportunidad de presentar su última novela, Lobo en la camioneta blanca (Editorial Contra), llevó al músico a forzar un poco la máquina. Darnielle tocó el domingo anterior en Ámsterdam y cogió un avión hacia Barcelona sin apenas dormir, mientras que el resto de la banda voló a su tierra natal. «Hay algunas normas que trato de cumplir y hoy no lo he conseguido: no tocar el día que vuelo, y no dar entrevistas el día que toco«, dijo entre la cháchara y las risas de la sala. Ésta es una de las conversaciones con la que transgredió sus propias normas.

Lobo en la camioneta blanca, la primera novela de John Darniele, fue una pequeña sorpresa en el mundo editorial norteamericano en 2014. Sin excesivas pretensiones, el libro alcanzó un éxito de ventas razonable. Pero lo más sorprendente es que la novela fue proclamada finalista del National Book Award sólo dos días después de que se pusiera a la venta. La historia gira entorno de Sean Phillips, un hombre desfigurado por un accidente en su adolescencia y el juego de rol por correspondencia que crea durante su periodo de convalecencia y que le permite vivir recluido en su pequeña casa. Alejado del mundo real, Sean se ve forzado a recordar su pasado cuando dos jugadores llevan la partida más allá de la fantasía.

Son poco más de las cuatro de la tarde del lunes 23 de noviembre. Darnielle aparece en el lobby del hotel Catalonia La Pedrera y saluda en español con un fuerte acento mexicano a la vez que cruza palabras en inglés. Lamenta hablar mal el idioma y dice que le gustaría practicar más. Va vestido muy normal, ni una pieza sobresale de su atuendo -americana marrón, camisa granate, pantalones oscuros y unos zapatos de oficinista-, más allá de unos calcetines rallados blancos y negros. Habla rápido y se le ve animado.

Se te ve con mucha energía para haber tocado ayer en Ámsterdam.
JOHN DARNIELE: La verdad es que estoy cansado. El fin de gira, con los ataques en París, ha sido agotador. En Bélgica, la noche previa, asustaba estar en el club. Había tíos armados con metralletas. Estaban dentro del club armados, y pensé, joder, eso da miedo. Era bastante extraño. El tour ha sido raro. Los shows han sido buenos, la gente ha venido, pero hemos tenidos momentos muy extraños.

¿Cómo os han afectado los atentados? ¿Pensasteis en cancelar?
Lo pensamos, pero decidimos seguir. Sería como dejar que los tipos malos ganasen. Sales a tocar, te tomas una cerveza, y te tranquilizas. Hubo un momento en Bélgica, cuando una persona se nos acercó caminando rápido y todos reparamos en su presencia. Pensamos «joder». Sé que somos poca cosa, pero igualmente piensas en ello. Por ejemplo, nuestro tour manager conocía a gente que estaba en el Bataclan y que gracias a dios está bien. Es irónico: la gente normalmente me pregunta cómo ha ido la gira, y yo digo que como siempre: vas ahí, tocas y no hay nada que decir. Bien, ahora sí que lo hay.

Hoy tocas solo.
Sí, pero no tiene nada que ver con lo de París. Estoy aquí para presentar mi libro. Si traíamos a toda la banda significaba hacer más gasto y más conciertos, y quiero estar para Acción de Gracias en casa con mi familia.

¿Cómo empezaste a escribir esta novela? ¿Por qué esta historia debía ser una novela y no un álbum?
Era el punto en que me encontraba en ese momento. Acababa de grabar un disco y no quería empezar a pensar en el siguiente. Es algo un poco aburrido. Me lo pasé muy bien escribiendo Master Of Reality (2008) sobre Black Sabbath (su primer libro –ndr.). Un día estaba sentado sin mucho que hacer y empecé a darle a la tecla con algunas ideas en una pagina. No tenía un gran plan detrás.

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Sean tiene muchas similitudes con tu anterior personaje protagonista. ¿Cuánto tiene que ver contigo?
El protagonista de mi primer libro tiene mucho más que ver conmigo. Es una persona normal, al que le pasa una cosa mala. Se puede decir que Sean es una extensión de ese personaje, pero él se hace daño a sí mismo y no es una persona normal. Lobo en la camioneta blanca va sobre un adulto que tiene que enfrentarse a una decisión que tomó y que definió el mundo en que se encuentra. En cambio, mi primer libro es sobre la explosión y la rabia adolescente.

Los dos tienen adolescencias complicadas. ¿Cómo fue la tuya?
De eso podemos hablar mucho rato. Fue turbulenta, un poco más de lo que suele ser para el resto de gente. Es gracioso. Escribí un álbum sobre esto (The Sunset Tree, 05) y, cuanto más hablo de ello, más creo que ese disco es todo lo que tengo que decir. Mis padres se divorciaron, mi padrastro era violento, pero… cuando leo la prensa española, simplifican mucho este aspecto. Sí, era violento. Pero el maltrato tiene unas dinámicas complejas. Aprendí mucho del tío que destrozó mi familia. Así que es difícil de definirlo en un titular. Todos los temas familiares son complejos.

¿Cual fue la primera imagen del libro?
El último capítulo. Todo lo del juego vino después. Una vez lo tuve escrito, me empecé a plantear otras cosas: ¿Cómo se gana la vida? ¿Cuál es su trabajo? Escribí una especie de hoja de personaje. Mucho de ese material luego lo tuve que archivar porque no conseguía avanzar. Ahora sé que, cuando empiezas a escribir, es bueno tener un plan.

Se han comentado mucho las referencias pulp del libro. ¿Son tuyas? ¿De dónde salen?
Todo eso no estaba previsto al inicio el libro. Mira, yo de pequeño era lector de cómics. La gente lee todo tipo de viñetas; tienes tus favoritos, pero lees de todo. Pero a los lectores de Conan sólo le gusta Conan. No les gusta Hulk, no les gusta Spiderman; sólo les gusta Conan y tal vez Red Sonja. No es que a mí me fascinen esos cómics, es que me fascinan esos tíos con su obsesión. Me gusta esa gente obsesionada pero su obsesión no es mía.

¿Qué estabas leyendo cuando escribías la novela?
Saramago. Me influyeron mucho esas frases extremadamente largas que te hacen sumergir en el personaje. De pronto, estás leyendo y te encuentras dentro de su cabeza. También estaba leyendo Mercè Rodoreda. Sobre todo su última obra, La Muerte y la Primavera (1986). La manera en la que empalma los sueños y cómo te sumerge me pareció increíble.

¿Cómo conociste la obra de Rodoreda?
Hay una editorial en Estados Unidos que se llama Open Letter Books. Si te suscribes a ellos, traducen obras y te las envían a casa. Me gusta eso de leer cosas que no conozco y no ir siempre a lo mismo que sé que me gusta. Ahí también he descubierto a Elsa Morante y su novela Aracoeli (1982), que me pareció una obra maestra.

Tu libro fue finalista del National Book Award. ¿Lees las críticas? ¿Qué piensas al leerlas?
Intento no leerlas. Pero claro, si el New York Times escribe sobre ti, no puedes resistirte. Pero la cosa es que si crees en las buenas críticas, tienes que aceptar también las negativas. He leído muchas. Sobre todo cuando era un joven cantautor. La primera mala critica que recibes es como un martillazo a la cara. Dices: ¿Cómo puede decir eso? Te enfadas mucho y aprendes. Luego hay gente que se puede tatuar el nombre de tu álbum porque lo consideran tan bueno que les cambió la vida. Una crítica es solo una opinión, pero te importan las críticas porque pueden afectar tu carrera. Si fuese de otro modo, no. Si eres tan vanidoso que piensas que todo el mundo puede gustarle tu trabajo, estás loco.

¿Tienes planeado seguir escribiendo?
Estoy escribiendo pero no puedo hablar sobre lo que es. Cuando entregas un libro a tu editor, tarda bastante en devolverte su versión corregida y a mí me gusta trabajar. Puedo decir que mi estilo cambiará, no quiero hacer siempre lo mismo. Mientras esperaba, también tuve tiempo para escribir canciones.

¿Todo a la vez? ¿Compones canciones por la mañana y eres escritor por la tarde?
Escribo canciones por la mañana, sí. Tengo un hijo de cuatro años al que le gusta tocar conmigo. Además, he estado escribiendo canciones durante 20 años. Es un trabajo que podría hacer aunque me estuvieran pegando.

Tus canciones tienen muchos elementos oscuros, relacionados con la muerte. ¿Por qué te atrae?
Es lo que me gusta leer. Cuando era joven me gustaban los libros de ficción. ¡Soy un gótico! Me gustan los monstruos, los vampiros, ese tipo de cosas. Es gracioso porque no me va la literatura oscura en sentido amplio. No me gustan los mundos crueles como las películas de Saw. Eso es depresivo, sádico. No me interesa. Me gustan las historias que te hacen sentir que el mundo es positivo aunque contenga mucha oscuridad. Soy un optimista.

Lobo en la camioneta blanca y tu último disco (Beat The Champ, 2014) se publicaron el mismo año pero tienen un tono muy diferente. ¿Fueron escritos a la vez?
Escribo canciones todo el rato. No me siento y pienso: estoy escribiendo un disco. En cambio, dar forma a un libro cuesta más. Tienes que hacer que la gente viva con la lectura. La música puedes oírla, como si fuera algo físico, pero un libro tienes que leerlo.

Tu último disco es tal vez uno de los más ricos en instrumentación y matices. Hace tiempo que ya no haces lo-fi. ¿Por qué ese cambio?
Todo el mundo mejora. Incluso los Ramones crecieron y lo que hacían era bastante simple. Yo no quiero que los grupos que escucho hagan el mismo disco una y otra vez. Ya no tengo nada que decir en mi anterior estilo. Podría hacerlo, pero seria vergonzante para mi. Cuanto más tocas, más disfrutas aprendiendo de otros músicos.

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Foto. Albert Lloreta   Entrevistas. Indieteca
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