19/11/2015

Hablamos con Jana Hunter sobre su tercer disco, ‘Escape From Evil’, su trabajo más accesible y claramente pop hasta la fecha aprovechando su inminente visita a Barcelona y Madrid.

Hace unos meses que está en el mercado el tercer álbum de Lower Dens, Escape From Evil, en el que la banda de Jana Hunter se aleja de los sonidos escurridizos de los inicios y el krautrock que caracterizó su anterior trabajo, para ofrecer algo más accesible, en el mejor sentido de la palabra, y con su voz tomando la delantera. Es, en definitiva, su obra más pop hasta la fecha, con todo lo que esto conlleva: ya saben, sonidos cálidos y melodías de ensueño. Como con cada LP, los de Baltimore nos visitan hoy jueves en Barcelona dentro del ciclo Caprichos de Apolo, a un insultante (por atractivo) precio de 8 euros, y mañana en Madrid dentro del marco del Sound Isidro.

Por eso hemos aprovechado para mandarle unas preguntas a Jana Hunter que, aunque se pone un poco a la defensiva cuando se habla de Beach House, Future Islands y el freak-folk del que formó parte en sus inicios, habla alto y claro sobre el proceso de grabación de este largo, sus influencias musicales y extramusicales y explica el mensaje optimista del título del disco.

Es fácil ver Lower Dens como tu nuevo proyecto, ¿pero qué es lo que hace Lower Dens una banda y no tú como solista rodeada de músicos? Quiero decir, ¿cuál es el rol de cada uno en el estudio?
JANA HUNTER:
Todos en el grupo contribuyen en la composición, con ideas musicales y la personalidad de la música. Es difícil describir su rol conforme trabajas más y más con ellos y más cuando el trabajo surge sin que se tengan que encargar tareas a cada uno. No es que uno amase y otro lo ponga en el horno. Los cuatro hemos tocado nuestros instrumentos buena parte de nuestras vidas y trabajamos juntos para hacer canciones.

Este disco se deshace un poco de las dinámicas de guitarras escasas de vuestro álbum de debut y las experimentaciones krautrock de Nootropics para mostrar tu voz más cercana y cálida. ¿Por qué apostasteis por ello?
Lo que hicimos fue trabajar en desarrollar en un sonido que fuese más actual. Quería que el disco sonase como hielo y también se siéntese cálido, que tuviese una inmediatez en su sonido, un feeling que casi fuese como una punzada y unas letras que son menos simples de lo que parece. Todo se resume en presentar verdades sin suavizar su complejidad pero hacerlo en una forma que permite que la emoción sea cruda y simple. Queremos esa tensión, como en la vida, entre la complejidad de las situaciones y la inmediatez de las emociones.

¿El título del álbum da pistas sobre el sonido más vigoroso y luminoso que encontramos en él?
Sí, por supuesto. Vivimos en un tiempo en el que todo está del revés. Es un desafío el simple hecho de sobrevivir, además de vivir una vida que quieras y ser una buena persona. Es un poco irónico porque una aserción tan atrevida suena como una idea de marketing de sala de juntas para un eslogan, ¡pero lo digo en serio! ¡Rebélate contra el sinsentido que te ofrecen! ¡Vive tu vida, sin importar lo difícil que te lo pongan! ¡Sé bueno, sé genial, por difícil que lo pongan! ¡Escapa del mal!

Tanto el álbum como en ‘To Die In L.A.’ vienen de un libro y una película. Así que sería razonable decir que os influenciais por mucho más que la música. ¿Cuál es la cosa más inesperada que os inspira?
No sé cómo responder a eso; ¿qué espera la gente? Me gusta, y a la banda le gusta, música (de todo tipo y de todas las épocas), películas (lo mismo), libros (lo mismo), arte (lo mismo) y mucho de eso y nuestras vidas se refleja en nuestra música. Quizá a la gente le sorprenderá que la producción de música de baile influenció algunas de mis decisiones a la hora de producir el álbum. O que Beach House no es una influencia mayor, más bien un grupo de amigos que admiro y amo. Lo mejor que inspiró el disco (personalmente y en este momento) es un libro titulado Within The Context Of No Context, que en mi opinión es una de las piezas de escritura más buenas e infravaloradas de los últimos 50 años. Me gusta la fotografía y el cine mucho y creo que nuestra música se parece mucho a ello, pero no tengo idea de cómo cualificarlo o la razón por la que creo que es verdad. A menudo me pregunto adonde van estas preguntas sobre las influencias.

Escape From Evil es probablemente vuestro disco más accesible hasta la fecha, lo que no significa que no esté tan trabajado como los anteriores. ¿Cómo encontráis el equilibrio entre sonar a vosotros mismos y apelar a una audiencia más amplia?
Pensamos en nuestra música como un acercamiento a una conversación entre nosotros y la gente en general, cosas que diríamos a cualquiera. Creemos que se pueden comunicar cosas en música que serían embarazosas o difíciles de tratar para la gente o celebrarlo llanamente. Queremos facilitar a la gente ser capaces de pensar, sentir y celebrar las cosas que sienten que sean prohibidas. Aproximarse de esta manera hace que automáticamente sea más adecuado para una audiencia más amplia que cosas que hacemos solo para satisfacernos.

Aunque es bastante popero, contiene algunas de vuestras letras más personales. ¿Cómo conseguisteis mezclar con grandes resultados esta música colorida con versos densos?
Porque las complejidades de la vida, ya sean “buenas” o “malas”, son preciosas. Es difícil para mí no reflexionar, por ejemplo, en la muerte de un amigo y sentirme agradecida por el profundo sentido de pérdida que me recuerda lo importante, bello y raro que era. No es extraño para mí sentir una gran felicidad o dolor sobre una cosa “buena” o “mala”.

Hay ecos aquí de ese tipo de música pop melódica que recuerda a la que se hacía en los 80, pero no lo veo como una clase de ejercicio nostálgico, parece más el resultado de una banda dando pasos adelante. ¿De qué manera utilizáis la música del pasado para moldear vuestras canciones?
Correcto. Creo que la nostalgia puede ser una trampa horrible, como los halagos y el dinero, puede crear un tipo de loop de feedback o consciencia de uno mismo. Así que cuando tengo en cuenta la música de los 80, la escucho de una manera que no entre en contexto con la estética ochentera. La escucho en busca de paletas de sonido y estructuras de canciones y maneras de emocionar y soltar chistes musicales internos y el contexto sociopolítico de la época y trato de disfrutarla, claro.

Dices que creciste con música new wave y al ver que este álbum recuerda a la época, ¿te importaría decir qué bandas de la era te han influenciado más?
Me encanta la producción de Jellybean Benitez para Madonna, la producción de Eno/Lanois para U2, el sonido y las estructuras de canciones de Echo & The Bunnymen… esos son unos cuantos. Hay demasiados.

Hay esta canción en particular que me parece interesante, ‘Company’. De algún modo parece ser un enlace entre el segundo y tercer álbum. ¿Fue intencional o simplemente queríais volver a hacer algo de krautrock?
No, mi intención no era conectar los álbumes o escribir una canción krautrock. La banda escribió la estructura de la canción junta. Lo hicimos a través de los versos y el primer puente y no teníamos claro qué hacer después del segundo verso. No queríamos un refrito del primer puente. Sabíamos que queríamos un feeling algo caótico y explosivo. Nuestro guitarrista, Walker, salió con la idea de tratar de escribir algo con la técnica de composición de doce tonos Schoenberg. Creo que distamos de conseguirlo era un punto de salto bueno y, creo que a pesar de sus rígidas matemáticas, es tan caótica como esperábamos. 

Siempre me interesa cómo funciona la elección del productor. Imagino que algunas veces la banda quiere a un productor en particular y otras es el productor quien se pone en contacto con la casa. En vuestro caso, ¿cómo fue? Tu voz se comparó con la de Victoria Legrand de Beach House y ella es de Baltimore como tú, ¿hay alguna conexión ahí o contaste con Chris Coady a sabiendas de que haría el mejor trabajo posible para que sonaseis cristalinos?
Yo produje el álbum. Chris Coady fue coproductor. Es el tercer disco que he hecho con él. Hicimos nuestro primer disco juntos antes de conocer a Beach House y antes de que ellos trabajasen con él.

De nuevo con Beach House y Baltimore, ¿sería correcto decir que el éxito que han tenido algunos amigos de la ciudad como ellos y Future Islands os han animado a hacer este tipo de disco?
Hicimos este disco antes de que Future Islands se hiciesen grandes y, no, el éxito de carrera y económico de alguien no influencia el tipo de música que escribimos o la manera que tenemos de grabarla.

Lower-Dens-band

El proceso de grabación tuvo lugar en unas cuantas ciudades por todo Estados Unidos. ¿Qué dirías que cada una proporcionó?
Fue por necesidad, no una elección, esto de trabajar en distintas ciudades. Si hubiésemos podido habríamos hecho el disco en un mismo sitio y a nuestro ritmo. Creo que grabar en muchos sitios con personas distintas hace que tengas que tener las cosas muy claras para no acabar con algo que suene loco y aleatorio. Creo que cada localización hizo que me sintiese más segura de lo que quería. Y, ya sabes, en Los Ángeles el clima es genial.

Antes trabajabas con otros músicos y ahora lideras tu propia banda, lo cual es genial para todos aquellos que te vienen siguiendo desde antes de Lower Dens, pero eso también significa que has reducido drásticamente las colaboraciones. Hace poco te uniste a Mike Simonetti (Pale Blue). ¿Cómo fue? ¿Te animó a embarcarte en futuras colaboraciones?
Mike lanzó el primer disco que hice, un split con Devendra. Estábamos muy ocupados así que lo hicimos cada uno por nuestra cuenta a través del ordenador. Cuantas más cosas hago con la banda, más acostumbrada me siento a ello, así que otras colaboraciones (porque la banda es una colaboración) se vuelven más y más difíciles.

También te uniste con parte de Future Islands para ‘Believe In Baltimore‘ canción con el fin de proteger a los escolares. Siempre has estado preocupada por los problemas de la sociedad, no sólo en tu ciudad, sino en cualquier parte. Puede que te hayan preguntado esto a menudo porque Baltimore es más conocida por The Wire, ¿pero es la ciudad tan dura como la puede ver un foráneo?
Es una ciudad muy pobre con una larga historia de corrupción, racismo y segregación. Escribí algo sobre ello en Pitchfork.

Diez años después, ¿echas de menos el movimiento freak-folk que de algún modo formaste parte en tus inicios?
No hubo nunca un “movimiento freak-folk”. No sé quién acuñó el término pero es aún bastante desagradable. Conocí a Devendra en un concierto en Houston y me ayudó bastante. Aún hablamos de tanto en tanto y su arte es muy bueno. 

He estado echando un vistazo a vuestros repertorios recientes y tocáis todo o casi todo el disco nuevo, con pocas concesiones al pasado. ¿Es porque estáis muy seguros de vuestro nuevo material o creéis que las viejas canciones no os representan tan bien como las nuevas?
Estamos encantados con las nuevas canciones y el nuevo sonidos y poco a poco estamos trabajando en las viejas canciones para modificarlas ligeramente para que podamos tocarlas con nuestro equipo musical actual, que es bastante diferente que en las anteriores giras. 

También veo que acabáis con un alucinante cover de ‘Maneater’ de Hall & Oates, que no parece como la primera elección que tomaríais para versionar. ¿Cómo surgió?
Me encantaba de pequeña. Me asustaba.

Aparte del concierto en el Primavera Sound, siempre habéis tocado en pequeñas salas en España, aunque vuestra fama haya crecido. ¿Os gusta tocar en este tipo de sitios? Aún recuerdo vuestro primer show en Barcelona y fue un set bastante coqueto.
Me encantaría tocar en grandes espacios.

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