02/11/2015

Con su cuarto disco recién salido y su inminente paso por Barcelona, repasamos todos aquellos aspectos que nos han enamorado de la californiana.

Cada día que pasa 2015 mola más (y más si lo comparamos con el decepcionante 2014). Parte de culpa la tiene Joanna Newsom. Hemos tenido que esperar cinco años para que saque nuevo disco, pero ya lleva unos días entre nosotros y la crítica es unánime: estamos ante otra maravilla de la de Nevada City. Algunos le achacarán que no es tan ambicioso como Have One On Me o Ys y otros que coge todo lo bueno de sus anteriores trabajos para dar con su largo más inmediato hasta la fecha. Mientras crecen estas nuevas canciones entre nosotros y se erigen nuevos hits como el tema titular, ‘Divers’, ‘Time, As A Sympton’ y ‘Anecdotes’, además de los adelantos que ya tenemos más sobados, se acerca peligrosamente su única fecha en España, el próximo 4 de noviembre en la sala BARTS de Barcelona. Aún quedan entradas, así que si estás indeciso, ahí van unos cuantos motivos por los que la amamos profundamente en esta casa. Y aquí tienen la crónica de su última visita al Palau de la Música, en 2011.

1. Su voz

No vamos a ocultar el hecho de que su voz genera mucho rechazo. Son muchos los que directamente no escuchan su música por ella. De acuerdo, ese tono agudísimo –que algunos han comparado con un gato moribundo– puede chocar, pero eso es algo que la hace única. No vas a encontrar a nadie que fuerce los agudos tanto como ella, que sepa sacar partido de su instrumento natural sin dejar indiferente a nadie. Con todo, a lo largo del tiempo ha sabido templarla y pasar de un registro más infantil (adjetivo que ha admitido en muchas ocasiones que detesta) para rebajar esa aparente estridencia. De hecho, sufrió una afectación en los módulos durante la grabación de Have One On Me y unos años antes ya tuvo que cancelar unos cuantos conciertos tras una interminable gira por Estados Unidos que la dejó, literalmente, sin voz. Estas dolencias, que es evidente que se deben a forzarla tanto que ella misma ha dicho que “no se puede entrenar”, está claro que han hecho madurarla. La Joanna de 2004 no va a volver jamás.

2. Su ambición

Joanna Newsom es una de las artistas más ambiciosas que hay ahora mismo en el indie folk. No hay nadie en el género que explote tanto las posibilidades del género, que aunque beba de sonidos clásicos como Joni Mitchell y el folk de los Apalaches, siempre pruebe cosas nuevas. En sus inicios era una más de ese movimiento freak folk que tanto lo petó a mediados de la década pasada, pero con cada disco ha dado un salto adelante. Ys era una suite de cinco canciones en las que había arreglos orquestales completos en cuatro de ellas a cargo de Van Dyke Parks, venerable figura que tanto le ha influenciado. Have One On Me constaba de tres LPs que se alargaban hasta más allá de las dos horas. Navegar a través de él era toda una epopeya en la que desfilaban instrumentos y estilos con una naturalidad pasmosa. Su último trabajo, Divers, como decíamos antes, recoge los mejores elementos de sus predecesores para dar con una obra más agradecida para toda clase de oídos y convence a los fans de toda la vida y hasta puede sumar nuevos seguidores a su causa. En el mundo en el que vive, hacer un tema de casi 17 minutos es un suicidio, pero ella no sólo sale indemne sino que todo el mundo la aplaude.

3. No se calla una

Volviendo al punto de la voz, Joanna Newsom no se calla ni una. No aguanta que describan su voz como infantil, que la llamen elfa o que describan sus canciones como cuentos de hadas. También echa mierda contra divas del pop como Madonna o Lady Gaga y etiquetas como la EDM. A la primera la llamó “burra” y de la segunda criticó sus intenciones arty, cuando en realidad era otro producto más de marketing. Tampoco aguanta a los stalkers que iban hasta su casa, uno de los motivos por los que decidió mudarse. Vamos, nada que ver con Mac DeMarco, que en su reciente miniálbum da su dirección para tomar un café con los fans. Y no sabemos si en coña o no, odia los plátanos, hasta tal punto que se recreó bastante sobre el asunto en una entrevista reciente destacando su hedor. Pero vaya, que esté casada con un humorista como Andy Samberg debe significar que la tía en realidad es una cachonda.

4. Vive sin presencia digital

Joanna ha admitido que lleva años sin leer lo que se escribe de ella en webs o blogs. No es que no aguante las críticas negativas, tampoco le acaba de gustar que le adulen. En este sentido, tampoco hace uso de ningún tipo de red social, ni Facebook, ni Twitter, ni Instagram. No les ve utilidad y cree que le quitarían tiempo de lo que realmente le interesa, que es la música. Lo mismo puede decirse de las plataformas de streaming. Especialmente detesta Spotify y sólo puedes escuchar su música en Pandora, que aquí apenas tiene implantación. Todo esto choca porque vivimos en plena era digital, en la que cada detalle importa, un tuit te puede hacer ganas cientos de seguidores, tener un espacio radiofónico en Apple Music es una buena manera de conectar con tus fans, pero no, ella va a su bola. Hay artistas mainstream que se lo pueden permitir como Taylor Swift (aunque se subió hace poco al barco de Tim Cook), pero ella, que pese a su enorme prestigio sigue en su sello de toda la vida, el relativamente pequeño y respetado Drag City, no lo ve necesario. Brava.

Joanna Newsom

5. Sus apariciones en cine y televisión

No sabemos si porque su marido, Andy Samberg, es colega de otro ex Saturday Night Live como Fred Armisen, o porque quiso seguir los pasos de James Mercer (The Shins), Colin Meloy (The Decemberists) o Annie Clark (St. Vincent), pero en 2012 apareció en un capítulo de Portlandia junto a Robin Pecknold de Fleet Foxes en un glorioso sketch de unos hippies en el campo que se cargaban su arpa al intentar meterla en el maletero. Estos años también nos ha dado otros momentazos. Por ejemplo, prestó su voz para el tema principal de The Muppets, repleta de caras conocidas del indie también, y fue la narradora de Inherent Vice de Paul Thomas Anderson, en la que descubrimos su voz, digamos, normal, que es igual de seductora que la que utiliza en sus canciones, además de interpretar el papel de Sortilège con bastantes tablas. Normal que ahora haya conseguido que un director tan reputado le devuelva el favor dirigiendo sus dos últimos videoclips, como ya hizo tiempo atrás con Fiona Apple.

6. Las palabras que se “inventa”

Todos sabemos que la música de Joanna Newsom es barroca. También lo son sus letras, que pueden llegar a un punto frustrante si intentas descifrarlas. No es que se invente palabras, pero tiende a utilizar algunas que ni los propios anglosajones conocen, tal y como recoge Variety en este reciente artículo. Por ejemplo, está “melifluo”, que es algo así como una cosa dulce para los oídos, “antediluviano”, que es una referencia a una época bíblica anterior al Diluvio Universal, “embarcadero”, que nosotros sabemos lo que es pero los americanos ni idea, “chim-choo-ree”, que ésta sí que es inventada y que se refiere a una especie de ave que no figura en los manuales oficiales y también de ‘Emily’, “hydrocephilitic”, que no tiene traducción al castellano, pero que sería algo así como una planta demasiado regada. No pillamos una mierda de lo que dices, Joanna, no nos vamos a hacer ahora los intelectuales, pero nos encanta cualquier palabra que sale de tu boca.

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