10/07/2015

Entrevistamos a Boreals, uno de los grupos locales más interesantes del momento, que acaban de publicar su segundo disco, S/T.

Los gemelos Víctor y Xavi Paradis acuden solos a la cita para la entrevista. Miquel Serra, el tercer integrante y cofundador de Boreals, emigró hace varios meses a Méjico para procurarse un futuro laboral más halagüeño que el que se proyecta sobre la juventud de nuestro país; pero eso no ha impedido a los dos hermanos, hijos de canadiense y asturiana y criados en una Latinoamérica que ha dejado huella en sus cálidos y suaves acentos, seguir con un proyecto que va, desde sus inicios, por muy buen camino – ahora con Juan Pérez a la percusión. Tras publicar un par de EPs y un álbum con Irregular, Boreals acaban de estrenar un segundo disco bajo el ala protectora y prestigiosa del sello Foehn, confirmándose como una de las apuestas más seguras del panorama de electrónica orgánica nacional. S/T se mantiene en un frágil punto de equilibrio entre la dispersión, el eclecticismo y la sensación de que cada canción discurre en plena libertad, y la coherencia estética, la concreción de una línea clara que nos habla de un lenguaje propio. Hace mes y medio, poco después de nuestra entrevista, arrancaron abriendo el Primavera Sound una ambiciosa gira de presentación de su nuevo material, de la que todavía quedan fechas en la península, y un par en Alemania.

Normalmente a los grupos les preguntamos cómo se conocieron, pero en vuestro caso es obvio. Así que: ¿cuándo empezasteis a hacer música juntos?
(Víctor) Nosotros dos siempre hemos tocado juntos, desde que éramos pequeños. A los 13 años ya teníamos un grupo medio de rock (risas). Y a Miquel le conocemos desde 2009 o 2010, aunque Boreals nace en 2011.

¿Cómo es que le dejasteis entrar en un proyecto tan vuestro?
(Víctor) No fue premeditado, simplemente estábamos viviendo juntos los tres, hacíamos música para pasar el rato; y creo que precisamente le metimos para eso, para que hubiera un equilibrio entre dos hermanos que igual ya estaban hartos de verse la cara el uno al otro. Un tercer integrante da dinámica y equilibrio.

¿Cómo es vuestra familia? ¿Cómo era el ambiente musical en casa cuando erais pequeños?
(Víctor) Nuestros padres nos metieron en clases de música desde muy pequeños. Mi padre tocaba el órgano, y toda esa parte de la familia es muy musical: tenemos una tía que es profesora de música, y creo que todos los hermanos de mi padre apostaron siempre por la música: muchos de nuestros primos fueron a clases también de pequeños. En nuestra familia se valora la música. Tampoco creo que nuestros padres tuvieran intención de que fuéramos músicos, pero sí querían darnos la oportunidad. Empezamos con piano los dos, solo que a mí con 8 o 9 años me dio la vena de no querer tocar lo mismo que mi hermano (risas). Me compraron una guitarra pequeña, empecé a tocar, y luego di clases de clásica hasta los 17 años.

¿Cómo disteis el paso de hacer música en casa, a hacerla para grabarla y sacarla públicamente?
(Víctor) El primer EP en realidad lo colgamos sin más, aunque yo ahora lo escucho y no me gusta cómo suena (risas): me da un poco de vergüenza (risas); pero hubo gente a la que le gustó. Fue colgarlo en Bandcamp, en descarga gratuita porque era de Creative Commons, y se empezó a compartir por internet: lo encontramos en un montón de webs que comparten música gratis. Entonces empezaron a llegarnos e-mails, dimos conciertos, y nos dimos cuenta de que merecía la pena seguir adelante.

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Hablemos del segundo disco, S/T. Escuchándolo las primeras veces me ha venido una frase a la cabeza repetidamente: madurez emocional. ¿Estáis de acuerdo en que habéis dado un salto cualitativo en ese aspecto?
(Xavi) Diría que sí, pero también creo que uno debe seguir madurando siempre. A mí el disco me gusta, pero igual que me pasó con Antípodas, nada más grabarlo y escucharlo, me doy cuenta de que hay mil cosas que haría distintas. Así que igual sí hay madurez, pero no lo es del todo. Es crecimiento, aprendizaje. No creo que sea el disco más maduro aun del proyecto, creo que podemos llegar a más.

Me refiero a que las sensaciones emocionales que transmitís resultan más claras y directas. Desde el vacío al ajetreo. Sensaciones simplemente; pero que en cada canción me parecen transmitidas con más concreción y coherencia.
(Xavi) Está claro que es el reflejo del estado emocional de cada uno cuando se hizo, y fue un periodo de muchos cambios: Miquel se fue a Méjico, hacía ya un año que habíamos acabado la universidad y todavía no sabíamos muy bien qué hacer con nuestras vidas profesionales, si seguir con la música o no, si conseguir un trabajo de oficina de 9 a 18, problemas familiares, con la pareja. Mil cosas, y puede que esa sensación de ajetreo venga de ahí. (Víctor) El disco en general es súper disperso, bastante ecléctico y variado.

Yo lo veo, en general, muy libre…
(Xavi y Víctor, al unísono) Sí, eso es: libre.

Y también me parece más solemne. Me da la impresión de que tenéis más claro qué sonido queréis sacar; y que sin renunciar a nada que hayáis hecho antes, cada vez lo estáis definiendo más.
(Xavi) A parte de la madurez, también es la adquisición de nuevo equipo y técnicas de producción y grabación, que las controlamos más que antes. (Víctor) El sonido está más cuidado, antes era todo mucho más simple y más crudo. Ahora realmente buscamos más cada sonido.

Me encantan los “instrumentos” que metéis, los que son reales y los que no…
Sí, en realidad hay de todo. (Víctor) La mayoría son VST (Virtual Studio Technology; sonidos generados por ordenador)… Por ejemplo, los sonidos de flautas son de ordenador, no tenemos una orquesta tocando (risas); ojalá, pero no…

Por eso lo he puesto entre comillas, pero el efecto es flipante. ¿Qué son, flautas traveseras, oboe?
(Víctor) Un poco de todo. (Xavi) Es travesera, pero virtual. (Víctor) Pero son varias (risas). (Xavi) No todo es virtual, de todas formas: guitarras, baterías, la mayoría de los teclados y sintes son analógicos. Cuando sale un sonido tipo flauta igual no; pero por ejemplo el saxo de ‘Yo Nací‘ sí: es real, es un amigo y compañero de piso que toca muy bien. Se llama Alan Himar.

¿Hay niños con pájaros en ‘Poro’?
(Xavi) En ‘Poro’ sí, hay niños. Es un sampler que encontramos gratis en internet, pero está grabado en Barcelona… (Víctor) No digas eso, que queda súper mal (risas). (Xavi) Fuimos a la calle a grabarlo, por los patios de los colegios y tal (risas). No, en serio, son niños de no sé qué colegio de aquí que encontramos en un sampler y lo metimos.

Se os ha definido mucho con esta mezcla de electrónica y post-rock, y yo creo que en este disco hay bastante menos inspiración post-rockera, y siempre está relacionada con la guitarra. ¿Estáis de acuerdo?
(Xavi) Sí, lo del post-rock es una etiqueta para tratar de definir la música, pero al final creo que no tiene nada que ver. Cuando me preguntan qué música hago digo ambient, instrumental, electrónica, analógica… ¡no sé qué decir! (Víctor) Electrónica orgánica… ¡Música alternativa, al final es lo más fácil! (Xavi) Pero al final te orienta el sentimiento que te provoca, que en nuestro caso igual sí tiene esa especie de nostalgia o melancolía que se encuentra en el post-rock, pero no es para nada post-rock. (Víctor) A ver, sí que fue una influencia: cuando empezamos con el grupo tuvimos una época muy post-rock; y hay algunos temas –como ‘Atlas’, del primer disco– que los reconocemos como temazos de post-rock.

En mi opinión, en el disco nuevo, lo podrían ser ‘El Gecko’ y ‘Mambo Jambo’.
Sí, entiendo por qué lo dices. ‘El Gecko’, por ejemplo, es un tema construido con arpegio y guitarra: eso es un poco post-rock. Y también tiene ese feeling de atmósfera que sí se acerca un poco al post-rock. (Xavi) Me gustaría que hubiera una etiqueta para nuestra música…

¿Pero no es mejor huir de las etiquetas?
No, si yo también trato de huir, pero sería por facilitarnos la vida. Por no tener que decir “escúchanos” cada vez que nos preguntan qué hacemos; por tener un término tipo “pop” al que recurrir (risas).

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Decidme algún estilo que os haya influenciado o con que admitáis comparaciones.
(Xavi) Pues los dos grupos internacionales que he visto que se parecen, salvando las distancias, que hay muchas, y por la forma de hacer las cosas disco tras disco, son: Errors, un grupo escocés del sello de Mogwai, que en cada disco suenan a algo completamente distinto… Son la polla. Ellos se definen a sí mismos de broma como “post-electro” (risas), y me resulta muy chistoso. Y luego un grupo australiano que se llama PVT, que también es en formato trío, hacen música con herramientas de electrónica, pero no es ni post-rock, ni electrónica pura, ni indie exactamente.

¿Cómo nacen las canciones?
(Víctor) Pues de progresiones armónicas de Xavi al piano, de una base de Serra que suena guay, y tocamos por encima, o de un riff mío de guitarra. Así van saliendo.

El disco en general ya hemos dicho que nos parece muy libre, y sin embargo tiene mucha coherencia y parece muy compacto. ¿Cómo habéis conseguido ese equilibrio?
(Xavi) No lo sé, pero como todo se hizo más o menos en el mismo espacio temporal, puede que se reflejara el momento que vivíamos. Eso es lo que da coherencia. Todas menos ‘Mambo Jambo‘, que es de justo después de Antípodas, y que encontramos por ahí en un archivo perdido. (Víctor) Bueno, lo que es la base y los teclados. (Xavi) Al final lo que hicimos fue añadirle la guitarra y poco más. Pero es el mismo sonido, porque está hecho todo casi con los mismos instrumentos, los mismos samplers. Me gusta que digas que lo ves tan coherente siendo tan heterogéneo.

¿Y el nombre a qué se debe?
(Víctor) Hasta ahora todo lo que habíamos sacado lo habíamos titulado casi de forma automática, porque era evidente. Roma fue porque vivíamos en Av. de Roma y lo hicimos ahí. Grecia, jugando un poco con la idea de Roma, aunque en realidad fue porque fuimos los tres de vacaciones a Costa Rica, y allí unos amigos nos llevaron de excursión a una montaña que se llama Grecia, donde por cierto estuvimos tocando; y decidimos, por hacer la coña, llamarlo así. Luego Antípodas salió natural, sin más. Y este, después de mucho tiempo pensándolo, decidimos dejarlo sin título antes de forzar un nombre que no nos convenciese. S/T: no tiene título.

También así no os obligáis a definir demasiado el perímetro de vuestra música, ¿no?
(Xavi) Exacto, porque también valoramos llamarlo homónimo, pero luego pensamos si todo el sonido de Boreals estaba aquí y no. Exacto, no nos gustaba porque nos cierra. Al mismo tiempo las canciones del disco entre ellas no tienen nada que ver, y no tiene sentido llamar a algo Boreals donde cada cosa es distinta y nadie va a asociar el nombre a un sonido solo. No descarto que en el futuro llamemos a alguno así, si algún día hacemos un disco que sienta que marca la mayor madurez a la que podemos llegar.

¿Qué significa para vosotros actuar en el Primavera Sound? ¿Un reconocimiento, un éxito, o ambas cosas?
(Víctor) Yo lo veo como una oportunidad más que todo eso. Es el concierto más importante que hemos tenido nunca. Abrir el Primavera en Apolo, el martes, lleno de gente. (Xavi) Público internacional, profesional, periodistas, promotores, sellos. (Víctor) Es el bolo más importante de lejos; y además es el punto de partida de la gira. Pero yo personalmente no me lo planteo como un éxito. (Xavi) Aún no hemos llegado a nada.

¿Qué metas os marcáis para el futuro?
(Víctor) Simplemente seguir, hacer más música, mejorar, hacer mejores temas. (Xavi) Con más coherencia. Tú igual ya la ves, pero a mí me gustaría dársela aun más, tenerlo bien claro antes de grabar. No ser tan experimentales, quizá; que no nos salga todo tan disperso. (Víctor) Creo que básicamente es mejorar y progresar. Todos tenemos la meta utópica o la aspiración de vivir de la música, aunque sea muy difícil, así que hay que esforzarse. Sin eso no habrá nada.

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Foto. Pablo Luna Chao   Entrevistas
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