28/06/2015

Repasamos el festival barcelonés, en el que brillaron Jamie xx, Hot Chip, Die Antwoord, The Chemical Brothers, Laurent Garnier, Kiasmos...

El Sónar tiene mucho de celebración. La llegada del verano, el fin de curso, el reencuentro con esos amigos que ves una vez al año, las primeras visitas internacionales… Hay algo intangible en el ambiente del festival que va más allá del cartel de cada edición, de las diferencias entre las propuestas de día y de noche, de los solapes o de si Die Antwoord deberían volver cada dos años o no. Por la cantidad de horas en las que se celebra el festival desde el primer minuto del jueves al mediodía hasta la madrugada del domingo a lo largo de tres días –en los que prácticamente no hay horas muertas si uno quiere dormir–, el Sónar se convierte en un estado de ánimo, en una progresión constante hacia arriba.

Eso, sumado a la cantidad de propuestas pequeñas y la comodidad de sus dos emplazamientos, compensan con creces ese ligero deja vu que hemos tenido este año en cuanto a cabezas de cartel, si bien las visitas repetidas suelen estar justificadas. Las cifras de asistencia oficiales (119.000 visitas) confirman que el público sigue apoyando el festival y la filosofía emprendida hace más de dos décadas, y el Sónar 2015 bajó el telón con la sensación de que tiene la fórmula perfecta para vivir dos décadas más como la gran referencia mundial de la música electrónica: una mano abierta a todas aquellas propuestas que apuesten por el riesgo creativo y el hedonismo puro y duro sin tener que venderse al mejor postor.

JUEVES: LUZ, OSCURIDAD, Y HOT CHIP

Y eso que el inicio del Sónar te suele pillar trabajando. Las 12 del mediodía de un jueves se ajusta más a la hora del bocata (o del tercer post del día, en nuestro caso) que a la del inicio de un festival, a no ser que estés de vacaciones y hayas venido expresamente para el festival o seas de los que lo dejan todo a partir de que se abren las puertas. Así que el Sónar 2015 empezó en casa a través del streaming con entretenidos sets como el del local InnerCut, y ya cobró vida real con el show de Kindness, que no dudó en darlo todo pese al sol abrasador que gobernaba el recinto de la Fira de Montjuic, completamente asentado tras solo una edición en el nuevo hogar. Kindness transforma la sensualidad de sus canciones por una euforia soul que encajaba perfectamente con su apuesta en el Sónar de Día, muy bien secundado, todo hay que decirlo, por sus coristas y cantantes. Y funcionó, paseo incluido de Adam Bainbridge entre el público para el deleite general.

Kindness (7)Rp

Y si Kindness fue la luz, Arca & Jesse Kanda y Autechre, seguidos en el imponente SonarHall, fueron la oscuridad. Pero oscuridad de verdad, de la de descenso a los infiernos. El primero, productor venezolano de culto que ya ha trabajado con Kanye West, Björk y FKA Twigs además de haber debutado con Xen, llegaba al festival acompañado del artista visual Jesse Kanda. Pero tampoco es que lo necesitara especialmente: Alejandro Ghersi, sin camiseta, se deja poseer por sus canciones, piezas nocturnas, breves, con un sentido propio del ritmo, y permite que ellas saquen de él lo que necesiten: las toca, las pincha, las canta, las baila, y especialmente las siente. Lo de Arca fue como una cueva en la que el artista exigía atención y concentración al espectador, pero se quedó en un juego de niños cuando salieron Autechre, uno de aquellos grupos cuyo nombre es sinónimo de electrónica (más concretamente de IDM), que tras unos escasos segundos iniciales dejaron el escenario completamente a oscuras. No solo a ellos, se entiende, sino también a todo su público. Una experiencia intensa e inesperada que probablemente quedó algo deslucida por el contexto de festival: hay móviles actuales que generan más luz que un foco, y entre el vaivén de personas desorientadas y los que no entendían absolutamente nada, resultaba difícil adentrarse en la propuesta como el grupo seguramente pretendía. En el Complex sus paisajes arrítmicos y secos hubieran brillado más.

Aunque probablemente hubieran necesitado de tres auditorios solo para ellos, puesto que antes ya nos habíamos perdido el esperado combo de Koreless + Emmanuel Biard en ese mismo escenario, muy a nuestro pesar, por un aforo completo que denotaba la importancia de la experiencia. La festiva sesión al aire libre de J.E.T.S., el dúo recién formado por Jimmy Edgar y Machinedrum, y la sesión sin cortapisas de Palms Trax sirvieron de preámbulos perfectos para los reyes del día, ya atardecer, en la primera jornada del Sónar 2015: Hot Chip. Caía el sol, y el grupo británico, en la piel de una suerte de herederos de Soulwax e incluso LCD Soundsystem, arrancaron con ‘Huarache Lights’ un concierto que solo fue en línea ascendente y que además de regalarnos esa maravilla de balada que es ‘Look At Where We Are’ puso el SonarVillage patas arriba como pocas veces se ha visto con ‘Over And Over’. La catarsis eufórica fue tal que al día siguiente, en el Sónar de Noche, repetimos.

Hot Chip (224)Rp

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Foto. Pablo Luna Chao / Ikram Bouloum   Festivales
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