16/06/2015

Una reflexión en torno al rol de cada uno de los componentes de The xx dentro y fuera del trío.

A principios de mes salió a la venta uno de los discos más esperados de la temporada, el álbum de debut propiamente dicho de Jamie xx en solitario. Cuando me tocó escribir la crítica, como suelo hacer, intenté documentarme al máximo, rastreando entre otras reseñas, notas de prensa, entrevistas (enorme la de Philip Sherburne en Pitchfork, como siempre) y lo que más me llamó la atención fueron las líneas de conclusión del texto de Jenesaispop, escrito por Sebas E. Alonso. Reproduzco a continuación la parte sustanciosa: “Uno se pregunta si tanto aportan Romy y Oliver como respaldo, haciendo que esto parezca por momentos un álbum de The xx. No seré yo quien diga que sobran porque adoro sus voces y todo lo que transmiten […] pero Jamie xx debería atreverse a lanzarse solo de verdad. No necesita a nadie”.

Me hizo pensar mucho. Puedo entender hasta cierto punto los que critican esa producción tan higiénica que usa jamie Smith. Los más puristas es posible que renieguen de este disco. También comprendo aunque no comparto a los que se asustan con ‘I Know There’s Gonna Be (Good Times)’ por acusarla de demasiado comercial, hasta soleada para un tipo que suele hacer electrónica melancólica pero sombría. Pero las palabras de Alonso me han hecho pensar: ¿y si tiene razón?

A estas alturas, incluso antes de que saliese a la venta In Colour, quedaba claro que Jamie Smith era algo más que un 33% de The xx. En el álbum de debut quizá no fuimos conscientes porque apenas les conocíamos entonces. Aunque ficharon por XL y el sello les puso en manos de Rodaidh McDonald para la masterización, finalmente decidieron optar por Smith para las tareas de producción para mantener ese aura DIY que les había caracterizado en sus inicios. En ese concierto de noviembre de 2009 en Barcelona, cuando nació la leyenda, pensábamos que él era el maquinitas del grupo y que los que realmente dominaban el cotarro eran Romy y Oliver. En parte es normal. Es habitual pensar que sin el cantante o los cantantes un grupo no es lo mismo. Pero detrás de ellos hay mucho trabajo.

Lo pudimos comprobar ya sí en Coexist. Ese álbum se nutría de las experiencias de Jamie xx como DJ, productor y remezclador. Si el debut era ligeramente bailable, aquí había algunos cortes destinados directamente a la pista. Todo ello sin traicionar las raíces minimalistas del grupo, pero añadiendo una vuelta de tuerca necesaria. Cuando se anunció finalmente el disco de debut de Smith, un secreto a voces, por cierto, algunos temieron que eso pudiera afectar de alguna manera el futuro de The xx. Pero pronto salieron al paso diciendo que In Colour, en todo caso, influenciaría al sonido de su tercer largo en el que ya están trabajando.

Escuchado ya una decena de veces y volviendo a esas líneas de Jenesaispop queda clara una cosa: Jamie Smith se sabe desenvolver a la perfección sin los vocalistas de The xx (y sin Young Thug y Popcaan). Hay algunos números instrumentales que están entre lo mejor que ha hecho en estos últimos seis años. Los sencillos del año pasado, ‘Girl’ y ‘Sleep Sound’, son maravilla pura, pero aquí, obviando una quizá menor ‘Obvs’, hay dos auténticas barbaridades que son ‘Gosh’ y ‘The Rest Is Noise’, la primera toda euforia y la segunda su contrapartida, el bajón después del éxtasis. Entonces, resulta acertado decir que por supuesto que Jamie xx se lo puede montar de puta madre sin estrellas invitadas, pues él mismo ya es una estrella.

Pero también sería injusto ignorar el valor que tienen las cuatro canciones con intervenciones vocales en este trabajo. Como vemos este disco como un The xx 2.5, vamos a obviar la genial ‘I Know There’s Gonna Be (Good Times)’. De las tres canciones en las que participan los londinenses quizá la que más podría sobrar es ‘Stranger In A Room’. No porque sea mala o porque la entrega de Oliver Sim sea inferior a anteriores veces, es que es un tema que encajaría a la perfección en cualquier álbum del trío y no supone ninguna innovación. Es buenísima, sí, pero esperaríamos más del tercer LP.

La miga se concentra en las aportaciones de Romy Madley-Croft, primero en una interesantísima ‘Seesaw’ con producción de Four Tet. Sabor electrónico, clubber, con beats rotos… un buen anticipo de lo que está por venir. Pero luego está ‘Loud Places’, ¿la canción pop perfecta? Veamos, sitios ruidosos no es lo primero que asociaríamos con The xx. Ellos dominan a la perfección el arte de los silencios gélidos y nunca levantan la voz más de la cuenta. Pero por algún motivo raro, no sólo la aportación de la vocalista es relevante, en el sentido de que sigue la estela de alguna otra canción del pasado en que emulaba a Tracey Thorn para convertirse en diva en lugar de esa muchacha tímida que vimos por primera vez hace seis años. Pero es que el coro góspel, aunque sea, a priori, la antítesis del minimalismo de los londinenses, por algún motivo, no sabemos bien cuál, encaja perfectamente en su lenguaje sin traicionarse a ellos mismos. No hay más que ver la actuación que hicieron en una televisión francesa. Jamie tocó por primera vez en vivo esa pieza con sus compañeros de toda la vida. Una manera de decir que sí, que éste es su proyecto en solitario, pero que sin ellos no estaría aquí. De alguna manera u otra unos trabajos influencian a otros, hay una suerte de retroalimentación entre los distintos proyectos. Así bien, ¿son Romy y Oliver necesarios en un disco en solitario de Jamie xx? Claro que sí. Como tampoco concebiríamos The xx sin Smith por mucho que esas letras que escriben los vocalistas, tengan buena parte de culpa en el éxito de los británicos en estos últimos años. Son una maquinaria perfectamente engrasada y aunque las distintas partes por separado rinden igualmente bien, juntos crean magia.

Jamie xx actuará en el Sónar 2015, concretamente el viernes en Sónar de Noche.

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