07/06/2015

Presentamos al jovencísimo trío londinense comparado con Woman’s Hour y London Grammar.

Desde la aparición en 2009 de The xx se ha roto de algún modo el tópico de que todos los hypes que surgen del Reino Unido aportan poco en un sentido estrictamente musical. Sí, es cierto que aún hay que separar el grano de la paja cuidadosamente, que nos intentan colar goles por la escuadra cada dos por tres desde la Pérfida Albión, pero rastreando con mimo la blogosfera nos encontramos con grupos como el trío antes citado que lleva el minimalismo y la elegancia hasta límites insospechados. Nos hemos topado con el R&B, soul y quiet storm de Jessie Ware, el pop electrónico delicadísimo de Låpsley o el dream-pop de Woman’s Hour. Todo esto lo explicamos porque llevamos unas semanas enamorados de un grupo que aunque no ha inventado nada con las dos únicas canciones que ha publicado oficialmente (tres si contamos ese sencillo de debut que lanzaron el pasado verano digitalmente) nos tienen completamente extasiados.

Se trata de Arctic Lake, trío londinense de reciente formación. Siendo absolutamente sinceros no hemos encontrado grandes datos biográficos, por lo que desconocemos el perfil de sus componentes, pero sí que admiten una influencia e inspiración por Bon Iver, Aquilo, London Grammar y Låpsley. De hecho, a estos dos últimos se les ha comparado a menudo. Su vocalista, Emma Foster tiene esa ternura en sus cuerdas vocales que recuerda mucho a la de Hannah Reid de London Grammar. No es que sean prodigiosas vocalistas, capaces de hacer piruetas con su instrumento ni llegar a notas altísimas, simplemente unas cantantes que saben explotar sus posibilidades y convertirla en armas de seducción masiva. El combo lo completan Paul Holliman a la guitarra y Andy Richmond a la percusión.

En estos pocos meses que llevan entre nosotros sorprendentemente no han encontrado sello, pero sí sabemos que están trabajando en un EP de próximo lanzamiento. Por el momento nos hemos de contentar con escuchar ‘Limits y ‘Only Me’, esta última lanzada casi con motivo de su actuación en The Great Escape, ese festival británico que rastrea entre el subsuelo de la escena inglesa para encontrar los mejores talentos emergentes. Tocan regularmente en Londres, de hecho, la semana pasada estuvieron ahí, mientras nosotros deambulábamos por el Primavera.

El nombre de los grupos a menudo es caprichoso, incluso ridículo. Pero muchas veces también viene a describir bien lo que la banda ofrece. No he estado nunca en el polo ártico, pero me puedo imaginar perfectamente la música de Arctic Lake sonando ahí. El trío consigue ese equilibrio perfecto entre gelidez, que viene dada por una instrumentación parca, y una calidez gracias a una voz que te llega muy adentro gracias a su poder emotivo. Ese toque atmosférico y ambiental casi les acerca a terrenos post-rock y no nos extrañaría que os pasase por la cabeza el nombre de Daughter al escucharlos. Ambos grupos comparten ese gusto por una pulcritud sonora que llega a epatar con el oyente gracias a unas dinámicas instrumentales desgarradoras y unas melodías de guitarra arrebatadoras. En parte, también gusta que se sepa poco de ellos, pues sus canciones tienen un algo enigmático que las hace francamente especiales. Por el momento, la BBC ya se ha fijado en ellos, así que es cuestión de tiempo que estos londinenses salgan de la cueva en la que están escondidos y nos deparen grandes sorpresas. Aquí estaremos para daros buena cuenta de ellas.

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