27/04/2015

En ambos casos se trata del segundo álbum que publican; el más difícil: el de la confirmación o el olvido.

Para empezar correctamente la semana os traemos, no uno, sino dos discos de estreno para escuchar en streaming desde el portal NPR. Porque poder elegir es una de las mejores cosas de la vida. Dos álbumes radicalmente distintos, pero que tienen en común ser el segundo trabajo de sus respectivos creadores: en este caso, Torres y la banda canadiense Metz. Vamos por partes.

Sprinter es la continuación de Torres, el primer álbum de la norteamericana Mackenzie Scott (a.k.a. Torres): un trabajo ambicioso en el que han participado habituales colaboradores de PJ Harvey – se nota – como Rob Ellis y Ian Oliver, así como el guitarrista de Portishead, Adrian Utley. Su fecha de salida al mercado está fijada para el 5 de mayo, aunque desde enero hemos podido catar ‘Strange Hellos’, un primer adelanto muy atractivo, al que luego siguieron algunos más. Desde hoy podemos escucharlo de manera íntegra y cuantas veces queramos, regodeándonos entre las notas de una artista con estilo propio que ha reforzado el contraste y el perímetro de su propuesta musical. Guitarras más pulidas, pero sin renunciar a una distorsión que le va como anillo al dedo, voces más explotadas en su faceta dramática, y, en general, un rock de autor(a) cada vez más definido y argumentado. Un álbum que, por cierto, presentará en directo en la próxima edición del Primavera Sound. Escúchalo en NPR.

Cambiando radicalmente de tercio, Metz II es el segundo álbum del trío de Toronto que le da nombre. La misma energía desbordante que en su primer ejercicio, pero con un punto más de control y de capacidad para definir los diversos acentos que proponen en esta nueva entrega. Ya nos lo pareció en ‘Spit You Out’, su segundo adelanto, mostrando una cara más grungeta que en Mezt, pero dejando claro que la rabia, la potencia desbocada y el descaro más agresivo siguen siendo parte fundamental de su fórmula. Previsto también para la semana que viene, Metz II se plantea de nuevo desde el ángulo más extremo del post-punk de inclinación noise, con baterías machaconas, guitarras sin piedad, y un apartado vocal que podría dar de comer a más de un otorrinolaringólogo durante meses. Todo un desafío para nuestros oídos. Escúchalo en NPR.

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