10/04/2015

Entrevistamos a la jovencísima Núria Graham, que mañana presenta en Barcelona su álbum de debut Bird Eyes en el Guitar BCN 2015

Núria Graham nos espera en una bodega del barrio de Sants a la hora del vermú un soleado viernes 13, comiendo unas bravas de aspecto delicioso. La nuestra será la tercera entrevista que concederá esta mañana, pero su ánimo parece intacto. Hace dos años despuntó con un EP rico y desbordante de pop-rock delicado, y ahora, a pocos meses de cumplir 19 años, debuta en largo con Bird Eyes, un álbum fantástico publicado por El Segell del Primavera Sound. Sin duda alguna, estamos ante uno de los diamantes en bruto más prometedores, no solo del panorama catalán, sino del nacional; pero su aspecto y sus palabras nos desvelan a una joven inquieta, humilde y con muchas ganas de seguir aprendiendo. Guitarrista casi por obsesión, y poseedora de una voz elegante y noctámbula, la vigitana está dando con increíble desenvoltura los primeros pasos de una carrera con la que llegará, con toda seguridad, a donde ella quiera. Mañana sábado 11 actúa en la Sala 2 del Auditori de Barcelona, dentro del Guitar Festival BCN 2015, el domingo 12 en Banyoles, el 17 en Reus, y más adelante participará en festivales importantes como el Primavera Sound 2015 o el Vida 2015. En la víspera de la primera presentación de Bird Eyes en Barcelona, reproducimos aquella conversación que tuvimos con ella a mediados del pasado mes de marzo.

Antes de nada, ¿te molesta que los medios empecemos siempre resaltando tu edad?
(risas) La verdad es que sí. Ahora ya no tanto, porque no es tan sorprendente que tenga 18 años, ¿no? Supongo que es algo que iré superando con el tiempo (risas). Es lo que tiene. Pero es evidente que sí, porque desde un principio he sido la promesa joven, y eso, quieras o no…

¿Pesa?
Un poco. Porque no sabes si te están valorando por lo que haces, o por lo que haces con la edad que tienes. A veces me pregunto: “eh, un momento, ¿si fuera un poco más grande sería igual de guay?”. Y eso me enfada un poco. Pero lo mejor es pasar de todo esto, ir haciendo y ya está.

¿Me dices tu fecha y lugar de nacimiento para que conste?
25 de junio del 96 en Vic. Claro, ¡soy del 96! (risas)

¿Cuándo empezaste a hacer canciones? No digo a tocar o componer, sino a hacer canciones con la intención de publicarlas.
Pues con unos 13 años, cuando iba al instituto. Luego con 15 o 16, cuando hice la demo, empecé a hacerlas para grabarlas y todo, pero ya llevaba unos tres años chapurreando por ahí con canciones que ahora cuando las escucho todavía me sorprenden.

Hombre, es precoz, ¿no?
Bueno, me acuerdo que un día toqué en el instituto, y la gente me preguntaba si las canciones eran mías. Yo decía que sí, y no se lo creían. Me decían: “¿pero en serio las has hecho tú?” (risas).

De hecho, te iba a preguntar que cuándo te acostumbraste a los escenarios…
Pues en realidad ha sido algo gradual. Cuando era muy pequeña iba a la escuela de música y ya tocaba la guitarra en público. Quieras o no, aunque sean conciertos muy pequeños, te vas acostumbrando a los nervios. Aunque yo no solía ponerme nerviosa; siempre me lo decían. Además también hacia teatro, siempre con mucho desparpajo; y nunca me han dado miedo los escenarios. Creo que es algo que ahora se nota.

¿Incluso ahora que tocas en escenarios competitivos y exigentes?
Cuando teloneé a St. Vincent, por ejemplo, que pensaba que estaría súper nerviosa por estar sola en el escenario y delante de gente que no me venía a ver a mí, pues no lo estaba. El momento antes de salir sí, ¿eh? Pero pensaba: “estoy aquí, estoy tocando mi guitarra, voy a hacer mis cosas”. Salí contenta de ese concierto.

Núria Graham (15)Rp

¿Hablaste con ella?
En Madrid sí. En Barcelona me acuerdo que en el momento de más nervios pasó por delante, porque no estábamos en el mismo camerino, y me dijo: “Hi!”, ¡y casi me eché el cubata encima! (risas) Pero luego en Madrid compartíamos camerino y sí que hablamos, me felicitaron todos. Estuve hablando mucho rato con Toko, la chica que va con ella. Fueron súper agradables, son buena gente.

¿Quién te descubrió? ¿Quién te dijo por primera vez: “vas a llegar lejos”, y tú te lo creíste?
Pues mi profesor en la escuela de música. Iba allí a tocar la guitarra clásica, pero empecé a dar también clases de canto moderno; y mi profesor un día me preguntó por mis canciones, yo se las enseñé, se quedó muy flipado, y me dijo que teníamos que hacer algo. Desde entonces nos hemos hecho grandes amigos, y creamos una banda; luego hicimos un concierto en La Jazz Cava de Vic, que es como mi santuario (risas), y allí me descubrió María, que es mi manager. Y así empezó todo. A ella le gustó mucho, hablamos, y me fichó.

¿Era una espectadora más?
Sí, pero ya debía saber que ahí se cocía algo.

¿Y tú te lo creíste en ese momento?
No mucho, pero eso todavía lo pienso ahora. En aquel momento, o cuando empecé a grabar la demo, era como: “¡¿en serio?!”. Pero me lo pasé muy bien: 2013 fue un gran año. Todo era súper nuevo, y en el cole la gente empezaba a oírme por los sitios, y me decían: “¡Núria, te he oído por la radio!”. Era muy raro, pero claro, fue súper guay. ¿Qué más quieres? Con 16 años ir por ahí tocando.

¿Cómo surgió el proyecto de grabación del EP Frist Tracks?
Bueno, la idea era grabar unos tres temas con la banda, con Gudi y Xarli, y colgarlos en internet para ver si a alguien le gustaban. Pero luego cuando apareció María nos dijo que teníamos que hacer una demo. Al final acabamos grabando siete temas – era casi más un disco que una demo – y lo publicamos en físico y todo. De hecho, podríamos haber metido muchas más, pero lo dejamos en siete porque era una demo.

¿Y las canciones del disco son completamente nuevas?
Hay dos que las tocaba ya en la gira pasada, pero todas las demás son nuevas. Se han hecho durante el mismo proceso de creación del disco.

¿Qué es lo que más valoras ahora del Ep?
Pues que todavía lo escucho y me lo creo. No es algo que haya hecho hace dos años y que ahora no lo pueda ni oír. Valoro mucho el trabajo que hicimos los tres. En aquel momento no nos dábamos cuenta, pero si lo escuchas percibes que hay mucho curro aunque sea una demo. Yo podía producir un poco también, decir cómo quería que sonara la guitarra, por ejemplo, y fue genial. Hay canciones que las escucho ahora y no me gustan, pero es normal porque han pasado ya dos años.

Escuchando ‘Bird Eyes’ me ha dado la sensación de que eres una compositora nocturna y solitaria…
¡Ay, qué guay! (risas) ¡Ostras, me gusta esto!

…y de que estás en tu casa componiendo canciones por la noche, y entre tema y tema, si tienes que ir a la cocina a por un vaso de agua, lo haces muy sigilosamente, en calcetines, y tratando de no hacer ruido porque los demás de la casa duermen. Esa es la imagen que tengo.
Pues es bastante real. Me gustan el día y el sol, pero mi momento es a partir de las siete de la tarde, cuando decae el sol. Creo que soy más de la noche. Me inspira. A veces estoy durmiendo y me tengo que levantar a escribir algo; y luego me vuelvo a dormir. Es un momento más mágico, ¿no? Es especial, y me gusta. Y es verdad que el disco en general puede que tenga un toque así. No es muy de escuchar bajo el sol tampoco (risas).

¿Cómo definirías tu trabajo?
Me cuesta un poco, pero podría decir que es una especie de pop; aunque claro, yo soy guitarrista. Más que cantante me considero compositora, guitarrista, y luego cantante. Creo que si la gente escucha mi disco, verá algo muy personal, porque hemos tratado de hacer un sonido muy mío, que suene como soy yo. No sé si es accesible o no, pero creo que es sincero. Pero no, no sé definir mi música. Pop (risas). Pop, pero no fácil: pop, ¿elaborado? No lo sé: no me gusta definirla por algo.

Vaya, pues te iba a preguntar qué es para ti el folk, y si te defines como una artista folk.
No, no me defino como artista folk. Y no sé ni qué es. Conozco artistas que pueden catalogarse como folk, pero no me he considerado nunca como tal. A veces me lo han puesto en algún sitio: folk o folk rock; pero estas etiquetas son muy raras para mí. Porque en ningún momento cuando estoy componiendo pienso que voy a hacer una canción súper folk o algo así. Es más, ahora estoy centrada en la guitarra eléctrica buscando otros sonidos, pero lo del folk no lo veo en ningún sitio.

La referencia en ese sentido es Joana Serrat…
Sí, eso sí que es muy folk.

Porque habla de su tierra, plasmando hasta la geografía; y en su trabajo se respira mucho la comarca y Vic. Es verdad que no se percibe eso en tu disco.
Aunque me he inspirado mucho en Vic. Soy vigitana de pura cepa: he nacido allí, siempre voy a caminar por allí y me ha influenciado mucho; pero claro, de mis canciones tampoco puedes decir que hablen de Vic especialmente.

Núria Graham (36)Rp

¿Y qué te inspira a la hora de hacer música?
No lo sé, es algo que he tenido siempre, yo creo. Desde muy pequeña tenía cosas en la cabeza: melodías, oía alguna cosa y luego estaba cantándola todo el rato. Creo que es la única cosa que desde pequeña hasta ahora siempre me ha gustado. Y no es nada metódico, simplemente me sale natural. Por suerte puedo decir que no tengo que esforzarme mucho para que me salga una canción. O sí, porque luego hay mucho trabajo, pero el hecho de que la música me salga ayuda. Si algo me inspira puedo plasmarlo de alguna manera; y eso es una gran suerte, porque si no pudiera expresarme sería muy triste. Y no sé, ¿de dónde saco la inspiración? De cosas normales que pasan en mi vida. No voy a ningún sitio a buscar la inspiración; me viene. Y tampoco necesito cosas muy espectaculares: mi vida cotidiana, la relación que tengo con la gente, mis amigos.

Del disco me han resultado muy importantes, más que las notas de guitarra, que obviamente lo son, ciertos efectos. Y también la voz. ¿De qué te sientes más orgullosa?
Pues aunque me guste mucho cantar, puedo decir sin duda alguna que lo que quiero es mejorar cada día como guitarrista. Es mi gran obsesión: buscar sonidos con los pedales; me encanta. Me gustan las dos cosas, pero no querría que me consideren solo como cantante.

De St. Vincent, por ejemplo, nos encanta eso…
Ya, ¡es que cómo toca la tía! ¡Qué estilazo! Claro, es que puedes ser un virtuoso y no transmitir nada. A mí me gusta la gente que tiene un cierto estilo a la hora de tocar. Y por mi parte quiero aprender cada día más.

Quería preguntarte por tus referencias musicales. No a la hora de componer el disco, sino en tu vida en general.
Pues desde pequeña siempre he oído mucha música en casa. Mis padres tienen gustos muy diferentes, y siempre ha habido mucha fusión. Mi padre es el fan nº1 de Led Zeppelin, y me sé los discos de memoria. Mi madre, sin embargo, escuchaba cosas como Lou Reed o The Cure y me los ponía de pequeña. Luego de adolescente, como es normal, escuchaba lo de la radio. Con 14 años descubrí a John Mayer y quería ser como él y tocar la guitarra; pero fue solo una temporada. A los 15 empecé con Arctic Monkeys, por ejemplo; pero he pasado por muchas épocas, la verdad. Hace un par de años descubrí St. Vincent, Tame Impala, Pond, Grizzly Bear y todos estos grupos contemporáneos; y ahora ya se me ha ido la olla del todo y puedo escuchar cualquier cosa. Últimamente me he obsesionado con el afro-beat: estoy con Fela Kuti que me sé todos los temas (risas). No sé, es que escucho de todo. Jonathan Wilson también me ha influenciado. Radiohead, claro: me he mirado todos los directos de YouTube como una súper biblia. Me encanta la sensación esa de conocer algo que en seguida te gusta. De hecho, hace justo un año conocí a un grupo australiano que se llama Hiatus Kaiyote, que me ha cambiado la vida. Pero de todo, es que también me puedes ver en un concierto de Ty Segall dándolo todo (risas).

¿Y de St. Vincent llegaste a aprender algo viéndola de cerca? En el sentido de cómo ha construido su imagen y su música.
Lo que creo que es genial de St. Vincent es que ha protagonizado un proceso que puede que sea calculado, pero parece natural. Me gustan todos y cada uno de los discos, y puede que el último, de hecho, sea el que menos, aunque da igual. Pero el hecho de que me viniera a hablar me hizo pensar que en realidad no va de estrella. Son personas normales, gente súper cercana. Tampoco hay que poner en un pedestal a alguien por ser un súper genio, porque en el fondo es una persona…

…aunque se ponga ella misma en un pedestal.
Ya, ya, eso es verdad (risas).

Ahí está lo sarcástico de su nueva imagen.
Ya. Lo que más me gustó en realidad fue subir al escenario y ver qué pedales lleva. Es que claro, ¡poder ver qué hacen y qué llevan fue la ostia!

Tenemos curiosidad por saber quién ha hecho la portada de Bird Eyes.
Es de Adam Green, un cantautor americano que tocó en el Primavera hace un par de años, y que además pinta. Le enviamos el disco a ver si le gustaba y quería hacer la portada, y respondió enviándonos unas propuestas. Yo vi la que ahora es la portada y dije: “esta”. Lo tenía clarísimo: es muy bonita, me encanta.

La última: ¿dónde te ves dentro de diez años?
Dentro de diez años tendré 28, ¿no? La verdad es que no tengo ni idea ni me importa saberlo. Ahora estoy haciendo música, pero puede que de aquí a diez años esté casada y con tres hijos, no lo sé (risas). Yo quiero hacer música, pero sobre todo quiero que la música me haga feliz. No sé, no tengo ni idea. ¡Pero no pongas eso de casada con tres hijos (risas)!

Consigue aquí tu entrada para su concierto de mañana en Barcelona.

Núria Graham (42)Rp

Publicidad

Foto. Pablo Luna Chao   Entrevistas
Publicidad