15/03/2015

Entrevistamos al músico gijonés semanas antes de la publicación de su tercer disco.

Contactar con Pablo García, alias Pablo und Destruktion, fue en realidad tan fácil como escribirle por Facebook. «Pablo, ¿tienes un rato la víspera del concierto con Vegas para grabar una entrevista?». Intercambio de móviles, un par de guasaps y en dos días andábamos compartiendo fascinación por La Débil en una terraza ante la estación de Cercanías de Méndez Álvaro. Curiosamente dos hombres orquesta. Uno con guitarra, voz y pedalera; y el otro con cámara trípode y libreta. El primero obteniendo de lo suyo, qué duda cabe, resultados mucho mejores. Pablo García está en ese momento de su carrera en la que gana «una puta mierda» pero su trabajo es la música. El mes que viene saldrá a la venta Vigorexia Emocional, su tercer largo como Pablo Und Destrucktion, un pseudónimo bajo el que ha terminado por consagrase como uno de los artistas más interesantes del panorama nacional. Lo decía David Saavedra en el acto de Notodo al que le acompañamos y Pablo torcía el gesto con aire modesto, pero caben pocas dudas de que Saavedra está en lo cierto. No hace falta más que escuchar Sangrín (un disco que él no considera tan político) y ver esta modesta entrevista para saber que no se está precisamente ante alguien del montón, sin nada que decir, sin nada que aportar. Que podrá gustar o no. Se podrá valorar su «fascinación por los ancestros» o sus disgresiones sobre el «dandismo político anarquista y vividor», pero Pablo und Destruktion es un artista. Un tipo con cosas que decir con el que la conversación fluye rápido entre ruido de vasos, charlas de amigos y exhalaciones de cafeteras.

Preparar un disco tiene para él los tiempos de una gestación humana: nueve meses de reflexion, de «rumiar» lo que quiere decir, y tres meses de acción, de plasmar lo que ha decidido decir. Ese trabajo está hecho. El disco está grabado y en la pista de salida. No poder enseñarlo YA, reconoce, le produce cierta ansiedad. Le preguntamos qué papel jugará la política y el entorno social en él y, tras una pausa, dice que «está presente en la idea y en mi motivación personal». Y elabora: «yo pensé: ‘me puedo morir dentro de un mes: voy a vivir cómo creo que tengo que vivir independientemente de lo que diga quien sea’. Al tomar esa decisión, se amplificaron mis pasiones de una forma bastante sana, nada destructiva. Al encontrarme con ese modo de vida más pasional, las canciones son más pasionales. (…) Yo durante el año pasado me casé y me divorcé. Tuve un montón de conflictos personales muy serios. Errores garrafales. (…) Este año me pasó que, gracias al horror, alcancé un grado de sensibilidad hacia lo bello mucho mayor. Que es una salida de una depresión, no es otra cosa.» Pablo García reposa sus canciones en tres patas: letras, orquestación clásica (cuerdas, pianos…) y orquestación ruidista (sintes, chapas, pedales…). Al confrontarlas y superponerlas, trata de hacerlas expresar aquello que él busca. «Yo compuse las canciones para que funcionasen con guitarra acústica, y sobre eso escribí las letras para que tuvieran esa frondosidad y dieran pie a los arreglos. Tú coges los arreglos de ruido y podrías hacer un disco sólo con ellos. Coges los arreglos de cuerda y lo mismo, pero son canciones muy de canciones muy de cantautor. Hay una combinación: la parte figurativa con las canciones de cantautor, la parte bella con la orquestación clásica, y la abstracta, caótica y más negra con la orquestación ruidista.»  Al final del video tienen un fragmento interpretado en directo de uno de esos nuevos temas.

Gracias a las buenas gentes del Bar Neila, que es donde hicimos la entrevista sin avisar ni nada.

Publicidad
Publicidad