25/02/2015

Presentamos a este cuarteto de Gales con un debut arrollador, para fans de Two Door Cinema Club o The Vaccines.

Catfish and the Bottlemen, o cómo apostar a un grupo y saber que vas a ganar. Pocas veces uno puede escribir con tanta seguridad sobre el éxito de un debut. Y es el caso de estos cuatro chavales de Gales, que el año pasado publicaron su debut The Balcony, ya han tocado en el programa de David Letterman y cuentan sus fans por miles. Hay razones objetivas aplastantes para ello: la crítica les apoya y, por nuestra parte, como decimos bien claro, apostamos a que explotarán como hace tiempo un grupo no lo hace por aquí.

Que Catfish and the Bottlemen sean prácticamente desconocidos todavía por estos lares no nos debe hacer temblar el pulso a la hora de afirmar que serán enormes. Con Two Door Cinema Club o The Vaccines sucedió igual, su éxito se propagó de forma orgánica entre el público… y el resto es historia. Decíamos, en cualquier caso, que hay razones objetivas que nos llevan a apostar por el grupo liderado por Ryan McCann, y aquí están: en noviembre de 2014 (aquí vamos tarde, ya hemos avisado), con toda la gira para ese invierno “gastada” anuncian fechas para marzo y abril de este 2015 en todas las ciudades importantes de Inglaterra. ¿El resultado? Otro buen puñado de ‘sold outs’.

Juegan en casa, de acuerdo. A los ingleses les puede el hype, sí. Pero para dejarlo todavía más claro, ahora han anunciado nuevos conciertos en nada menos que el O2 de Londres para ¡noviembre de 2015! y… efectivamente, han agotado las entradas. Repetimos: juegan en casa, pero este pasado mes de enero lanzaron su debut en Estados Unidos, y sin pestañear pasó esto. Además de lo de Letterman, claro. Demasiados indicios en una misma dirección como para ignorarlos.

Dicho esto, le damos al play a su debut, The Balcony, y suena ‘Homesick‘, fue single en su día y resume lo que hacen: rock flojo para tipos duros, pop épico para las masas. Un pequeño juego acústico inicial prepara el terreno, se aprietan los puños y los dientes y se descarga el batallón de guitarras. Parada de nuevo y ritmo frenético hasta llegar de nuevo al estribillo. Fórmula conocida, sí, pero factor H (de “Hit”, claro; permítanos esto) único y que pocas veces es tan impepinable y evidente. Se suceden las cápsulas arrolladoras, ‘Kathleen‘ es aún un poco más pompososa y Twodoorcinemera, ‘Fallout‘ es todo angustia adolescente, letra sobre un amor que se pierde en un momento de desesperación y se canta al borde del grito, o ‘Pacifier‘, adrenalina dirigida a los adolescentes que no conocieron los primeros Arctic Monkeys.

Público entregado, crítica a sus pies y 11 temazos, hits, canciones redondas imparables o como lo quieran llamar, que lo ponen todo de cara para que la próxima vez que hablemos de Catfish and the Bottlemen sea ya sin introducción. Muy atentos a ellos.

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