19/02/2015

Convocado #undiasinmusica: “Es un quejido mudo ante una situación desesperada”, dicen los organizadores.

El próximo miércoles 20 de mayo, en la semana en que se celebran elecciones autonómicas en la mayoría de España, no habrá conciertos. La iniciativa se ha presentado hoy bajo el elocuente nombre de «Un Día sin Música» y pretende llamar la atención sobre la crítica situación que sufre el sector de la música en vivo tras casi tres años con el IVA cultural en un desorbitado 21%. Desde que se aplica, la industria ha ido aguantando como ha podido. Según cálculos de la Asociación de Promotores Musicales (APM) el número de asistentes a conciertos ha caído un 30% y el sector de la cultura en general ha perdido más de 40.000 puestos de trabajo. Cabe recordar que en España, para las salas, programar música en directo supone una penalización, pues sus servicios de restauración pasan también a tributar al 21%, en vez de al 10%. Traducción: si tienes un bar sin música en directo la cerveza lleva un 10% de IVA; si hay una banda tocando, un 21%. Quienes defienden este día de silencio argumentan, además, que al Gobierno no deben salirle las cuentas pues lo que ha ganado con la subida del IVA lo ha perdido con creces en ingresos por IRPF debido al aumento del paro en el sector.

No es nuevo el posicionamiento de esta casa respecto de este asunto. En julio de 2012 publicamos, como buena parte de la prensa musical española, el manifiesto «La cultura no es un lujo«, del que no está de más recordar este fragmento en el que se criticaba la entonces reciente medida:

Es el definitivo golpe de gracia para un sector que depende del gasto en ocio para su supervivencia y que ha ido viéndose acorralado progresivamente por las decisiones de nuestros gobernantes. Porque en el mundo de la música popular, a diferencia de otros sectores industriales e incluso culturales, la subvención siempre ha sido escasa cuando no directamente nula y, sin embargo, la lista de zancadillas a la iniciativa privada por parte de las Administraciones es interminable: desde la promesa incumplida por parte del anterior Gobierno de considerar los discos y directos como producto cultural y rebajar su IVA al 4%, hasta la prohibición a acceder a una sala de conciertos a los menores de edad, pasando por las periódicas trabas a promotores y hosteleros para impedir que programen música en directo.

Aquella queja colectiva quedó en eso, y España se ha pasado los meses maltratando su sector cultural y manteniendo la imposición muy por encima de la que tienen los países de nuestro entorno. Ya saben, Francia en el 5,5%, Alemania en el 7%, Portugal en el 13%… Los promotores cuentan que sus márgenes se han reducido y auguran que los conciertos se irán concentrando en las grandes ciudades si nada cambia. Por eso, en este año electoral, se vuelve a la carga. Nuevo manifiesto (léanlo a continuación), acompañado de recogida de firmas en Change.org, para lograr un cambio que le dé oxigeno a un sector asfixiado.

Tras más de dos años sufriendo un abuso fiscal injustificado,en forma de un IVA del 21%, y el abandono histórico que las administraciones públicas han mantenido sobre la música en directo – el subsector cultural menos subvencionado en nuestro país – es el momento de reafirmar lo que valoramos y por lo que trabajamos:

  • Valoramos el carácter universal de la música como una de las formas de expresión y comprensión más antiguas- posiblemente la más antigua- de la humanidad, capaz de unir y emocionar a las personas, más allá de su origen, condición cultural y/o social.
  • Valoramos que la música, y particularmente la música popular en directo, es Patrimonio Cultural de todos los ciudadanos.
  • Valoramos la capacidad de nuestro país para producir nuevos contenidos musicales convertibles en riqueza y empleos sostenibles.
  • Valoramos la aportación social y cultural  de todos los conciertos en directo y la importancia de tener un mercado competitivo para los más grandes con el fin de  conseguir traer a nuestro país el mayor número posible de ellos.
  • Valoramos a los empresarios establecidos y a los emprendedores en sectores determinantes para la creación de imaginarios culturales propios, como es el mundo la música.
  • Valoramos las salas y locales donde se apuesta por programar música en directo y la importancia de  que puedan ofrecer precios accesibles a todos los estratos sociales.

El deterioro de estos valores es vertiginoso y la música en vivo corre el peligro de desaparecer de nuestro país.

A la vista de la situación, exigimos al Gobierno una inmediata y significativa reducción en el tipo impositivo que actualmente grava el consumo final de música en vivo en nuestro país, y que nos coloca en una posición de extrema debilidad frente al resto de los principales países de la Zona Euro, que aplican a la música un impuesto del valor añadido reducido, para favorecer el consumo y la reinversión en talento.

Es por ello que los que suscriben este Manifiesto, se adhieren a la jornada de protesta convocada, por nuestras asociaciones, el próximo miércoles 20 de Mayo, día en que la música en vivo –y esperamos que también la que no es en vivo- callará totalmente, dejando salas y locales de conciertos en silencio, como muestra del vacío hacia donde nos lleva ser el país con el IVA sobre la música más alto de toda la Unión Europea.

Pedimos la adhesión a este Manifiesto al conjunto de todos los ciudadanos que consideran la música como algo fundamental en sus vidas y que, sin saberlo, están pagando y sufriendo las consecuencias de tan disparatada medida gubernamental.

En definitiva, seas quien seas y estés donde estés: el 20 de Mayo apaga la música, para que en el futuro pueda sonar

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