15/02/2015

La última joya británica es este dúo de punk crudo y adictivo.

Cuando la BBC publicó esa profecía autocumplida que es el «Sound of 2015» ya lo empezamos a notar. Los medios británicos, otrora defensores a ultranza de todo lo que fueran tipos sudorosos blandiendo guitarras, se habían rendido definitivamente al encanto del synth-pop, al rap y, en resumen, a todo lo que no oliera ni remotamente a rock. Pero entre todos esos nombres que la industria ha decidido -unilateralmente- que dominarán el mundo este año resaltaba uno, por diferente, por no tener absolutamente nada que ver con todos los demás. Un dúo de punk, de punk-de-verdad, poco aseado y acneico. Eran Slaves.

No eran un grupo de recorrido corto. De hecho sus dos jóvenes integrantes llevaban dando la matraca unos cuantos años con diversas bandas tendentes a los gritos de primate y al ruido descontrolado en su natal Tunbridge Wells, uno de esos encantadores y ultraconservadores enclaves del sureste británico (la «Inglaterra bucólica» de las postales). Lanzaron hace un par de añitos un simpático LP autopublicado en el que se sacaron de la manga unos cuantos temas de punk burro y coreable, ya fuera en su versión concisa, como en ‘Girl Fight’ (ríase usted de los Napalm Death), como en la hímnica.

Desde entonces no han parado, girando estajanovistamente, apareciendo por igual en pubs de mala muerte, squats, populares programas de televisión o como teloneros de grupos consolidados. En esa faceta se les pudo ver en España, abriendo para Blood Red Shoes el año pasado. Y su plan maestro va teniendo recompensa. El apoyo de una multinacional, primero, y una serie de singles que van mostrando capacidad de evolucionar sin perder la mala hostia de postadolescente ceñudo que les hace grandes (sobre todo ‘The Hunter’, que suena a unos Arctic Monkeys puestos de speed). Les ha dado tiempo incluso de trollear al patán de Bono. Hasta la fecha han dado todos los pasos correctos para convertirse en un grupo memorable, defendible e incluso tatuable, pero no podemos olvidar el poder de la industria británica actual de convertir lo que toca en mierda. Mientras tanto, podemos ir gozando sus temas, su enérgico directo, que presumiblemente pasearán por los festivales de verano de aquí y allá. Esta misma semana han sacado un single demoledor, presumible adelanto de lo que será su LP, que se espera para el próximo junio y llevará de título Are You Satisfied?.

PD: Existe un grupo de igual nombre, americano y que practica una suerte de post-hardcore intrincado y aburridísimo. Nada que ver con los nuestros, gracias a Dios.

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