17/12/2014

Primera parte de nuestro repaso a los mejores discos del año.

60. Fernando Lagreca – Control

Fernando Lagreca Control

De Uruguay pero como uno más en Barcelona desde 2002, Fernando Lagreca es bien conocido por su tarea a la producción en la agencia Miracle y el sello Irregular (donde militan Lasers, por ejemplo y donde empezaron The Suicide of the Western Culture). Sin embargo, siempre ha combinado esa tarea de trabajo de picar piedra, con su faceta creativa con varios discos ya publicados, remixes y como selector, y este año ha llegado a su cima hasta la fecha. Control (Irregular, 2014) son 9 canciones de electrónica de alcance pop de lo más accesible. Si por su nombre nunca te lanzarías a descubrirlo, etiquetas como Washed Out, Air, Rone (el más pausado), chillwave y synth-music deberían acercarte un poco más. Y para poner aún más fácil y justificar este puesto de la lista con lo mejor de 2014, a mitad del disco hay un tridente de lo más inspirado: ‘Way of Control‘, ‘Yes‘ y ‘Quite Lake‘. Bonito y con pegada. ¡Bravo, Fernando! (Jordi) Escúchalo en Deezer.

59. ceo – WONDERLAND

Ceo

A menudo, las notas de prensa que informan del lanzamiento de un nuevo disco vienen acompañadas de alguna historieta que parece metida con calzador. Todo vale para explicar por qué la banda en cuestión ha hecho ese disco en concreto y no otro cualquiera. Que exista cierta verosimilitud ya es otra cuestión. En el caso de WONDERLAND, el segundo trabajo de ceo, es evidente que todo encaja. Empezando por el título: no es ese por casualidad, su autor no lo escribe con mayúsculas porque sí. La continuación de White Magic es exultante y, sí, maravillosa. Siguiendo por su portada, claramente premonitoria. Y terminando por todas las explicaciones relativas a su contenido que ha dado Eric Berglund: fantasmas, besos voladores, sueños, luces de neón, frambuesas, chamanes… El tío no delira, realmente uno puede ver todo eso y mucho más a lo largo de los ocho cortes de este álbum policromático que parece concebido para ser escuchado de cabo a rabo. No porque le falten momentos con capacidad para funcionar por sí solos (‘Whorehouse‘, ‘Wonderland‘ u ‘OMG‘ pueden opositar a temas del año sin despeinarse), sino porque todas las escalas de este maravilloso viaje entre el dream pop, el folklore nórdico, el pop 80’s y la banda sonora anime merecen total atención. (Víctor) Escúchalo en Deezer.

58. FKA Twigs – LP1

FKA TWIGS

Lo de Tahliah Barnett se veía venir. Puede ser más o menos discutible que haya colmado las expectativas, pero de lo que no hay duda es de su capacidad para generarlas. Con dos EPs a sus espaldas y canciones tan hipnóticas como ‘Water Me’ o de la intensidad de ‘Ache’, la británica materializaba su deseo de dejar de bailotear alrededor de Kylie Minogue y cimentar su carrera en solitario. Su LP1 confirma la línea que venía marcando en sus anteriores trabajos, cargada de bajos trip-hop, acompañados de una descarada sensualidad que a veces, como en la estupenda ‘Two Weeks’, roza la sexualidad, y con su virtuosismo vocal como punta de lanza. Otra de los aciertos de FKA Twigs es la elección de los arquitectos para que su primer largo tenga una producción impoluta. Entre ellos está Dev Hynes, que trabajó en el celebérrimo Lungs de Florence + The Machine, o Paul Epworth, que puede estar un día al lado de The Horrors y al siguiente al de Paul McCartney. El resultado es un disco de pulsaciones bajas, con los matices pop de ‘Video Girl’ o la preciosa ‘Give Up’, las atmósferas oníricas de ‘Closer’ y los ecos de The Weeknd o James Blake. No hay que buscar emociones fuertes en este trabajo, basta con mecerse en las confortables cuerdas vocales de Tahliah y perderse en sus seductoras demandas. (Carlos) Escúchalo en Deezer.

57. The New Pornographers – Brill Bruisers

The New Pornographers

A un grupo como The New Pornographers siempre apetece tenerlos de vuelta. Son uno de los grupos supervivientes de la época dorada del indie rock (en su caso canadiense), siempre con ese áurea de súper-grupo de formación más o menos cambiante y con la varita mágica para fabricar canciones de pop mayúsculo siempre que les apetezca. Se lo suelen tomar con calma, y por eso hacía cuatro años que esperábamos este Brill Bruisers, un álbum que confirma que los de AC Newman, Dan Bejar (Destroyer) y Neko Case siguen con el duende. Fue el propio Newman, de hecho, quien describió el trabajo como un disco “de celebración”, y a eso precisamente suenan ‘War On The East Coast’, la exultante ‘Brill Bruisers’ o ‘Born With A Sound’. Son solo tres, pero en realidad podrían ser cada una de las 13 canciones de este nuevo disco de The New Pornographers que presenta su candidatura a álbum levanta-muertos del año. Reyes en lo suyo. (Aleix) Escúchalo en Deezer.

56. Sleaford Mods – Divide And Exit

Sleaford Mods

Partamos de una base: los Sleaford Mods te odian y odian todo lo que representas. Odian el indie, los festivales de verano, sus zonas VIP, odian a los periodistas musicales y la condescendencia de la clase media. Odian, por definición, se levantan cada día con el rencor como motor y ‘a pint of Carling, mate’ como combustible. Son de Nottingham, que más allá del conchabeo turístico alrededor de Robin Hood es la viva imagen de los males de la Inglaterra proletaria: desempleo, olor a pis y tiendas de productos polacos. Jason Williamson lleva cuatro décadas de rencor acumulado y lo ha echado todo en un disco que es el dignísimo heredero de los mejores The Fall y la tradición beoda e iracunda del Oi! Es puritito spoken word sobre base monótona de post punk de bajo y batería, es crónica social sin el más mínimo ápice de sentimentalismo o de nostalgia, es lamento de desesperación aderezado con gotitas de cinismo. No es un disco fácil: para apreciarlo como merece requiere las letras delante y resistencia ante un borracho gritándote al oído. Pero al mismo tiempo es inspirador, adictivo y (siento usar una palabra tan fea) necesario. Necesario como una hostia a tiempo en la pedagogía tradicional. (Santi) Escúchalo en Deezer.

55. The Free Fall Band – The Münster Sights

The Free Fall Band

Con algunos grupos locales nos une una relación más allá del escenario o del tocadiscos y el streaming. Es el caso personal con The Free Fall Band, además de compartir origen en el Maresme y romanticismo pop, hay muchas aventuras juntos a través de conciertos co-organizados y vivencias que se han trasladado a gestos y letras. Una vez hecha pedazos la objetividad, toca hacer valer que este segundo disco The Münster Sights (El Segell, 2014), en la casa del Primavera Sound y por qué entra en esta preciada lista. Este es el disco con el que no han querido jugar más a ser una promesa o los niños buenos del underground. Suenan como una banda con los huevos pelados, las han pasado putas y la injusticia forma parte de su día a día. Lo musican en ‘Lonesome Cowboy, Solitary Peggy Sue‘, o ‘What an Akward Day‘, pero siguen siendo vitaminados y efervescentes en ‘By Your Window‘ o la grandiosa ‘The Barbershop‘. Aún no han tocado techo, y con un disco como este, el optimismo y las expectativas cada vez serán más altas. Y estaremos aquí para verlo. (Jordi) Escúchalo en Deezer.

54. Wampire – Bazaar

Wampire

Es terriblemente injusto que Wampire hayan caído, como muchos otros, en una suerte de segunda división de la nueva hornada guitarrera a nivel mediático. Porque por calidad y talento son de UEFA. Su divertido debut, que data de principios de 2013, ya daba buenas muestras de ello en la despampanante ‘The Hearse‘ o la escurridiza ‘Orchards‘, canciones ya de quilates pero meros indicadores de la que se avecinaba. Porque pocos grupos podrán presumir de haber firmado una canción tan brillante este año como ‘Wizard Staff‘, primer bocado que los americanos nos dejaron probar de su segundo trabajo. Y sabe a gloria. Hay que tener talento, decía, para que no sobre ni falte nada en esos cuatro minutos, un manantial de sonidos liderado por un riff retorcido que juguetea con las voces y el saxo hasta desembocar en un épico sólo de éste. Impecable. Pasa, claro, que su esplendorosa mejor versión desluce al conjunto de Bazaar. No deberíamos cegarnos. Más allá, se descubren a unos Wampire polivalentes y en estado de gracia, que prueban de todo sin perder el norte de un sonido que viene siendo personal desde el principio y que aguanta a la vera de su tema estrella con ocho canciones más que flotan entre las guitarras gamberras de ‘Bad Attitude‘, la psicodelia colocada y desquiciada de ‘Too Stoned‘ y el conato de pop épico de sintes de ‘Millennials‘. Y lo mejor es que si la progresión sigue su curso deberían tardar poco en meterse en la élite. (Sónida Collective) Escúchalo en Deezer.

53. Kindness – Otherness

Kindness

El (muy) británico Adam Bainbridge vive consagrado a la textura, al cómo por encima del qué. Su debut, el muy estimable World, You Need a Change of Mind era uno de esos discos sutiles que van entrando poco a poco y quedándose en el subconsciente, especialmente cuando las composiciones eran ajenas: versionar la cabecera de la eterna ‘soap opera’ Eastenders no dejaba de ser una audaz declaración de intenciones. Su segundo esfuerzo, Otherness, mantiene las virtudes y defectos que ya se le habían atisbado: más minimalista si cabe, sigue triunfando la producción sobre el esqueleto de los temas, y muchas veces nos encontramos ante un disco que parece más un sugerente hilo de fondo que el a priori deseado álbum pop. ‘With You‘, por ejemplo, parece la banda sonora de un club de intercambio de parejas de novela de Houellebecq, con su sensual sordidez y sus saxos filtrados. El gran éxito de Kindness es que, como en su debut, consigue avasallar a base de texturas hasta conquistarte. Y que la vaporosa excursión a Mali de ‘For the Young‘ está entre lo más estimulante del año. El día que consiga hacer melodías a la altura de sus ambiciones será fijo del top 5 de esta lista. (Santi) Escúchalo en Deezer.

52. Angel Olsen – Burn Your Fire For No Witness

 

Angel Olsen

Angel Olsen ha pasado en unos años de ser la monísima y brillantísima corista de Bonnie ‘Prince’ Billy a ser una de las mujeres aguitarradas más talentosas de la escena indie americana. Y no es poco en un país por donde andan Mackenzie Scott (aka Torres), Courtney BarnettSharon Van Etten o Jollie HollandBurn Your Fire For No Witness recoge algo de la esencia de todas ellas, pero no las copia. En su primera referencia para Jagjaguwar la rubia ha electrificado su propuesta, sacrificando intimidad por ritmo. Despista el inicio súper folk de la arrebatadora ‘Unfucktheworld’, que parece anticipar un disco nocturno y reposado. ‘Forgive/Forgotten’ y ‘Hi-Five’, que podrían haber estado en el Brothers de The Black Keys, lo desmienten rápido. Burn Your Fire For No Witness juega constantemente con ese contraste, alternando medios tiempos más eléctricos (‘Lights Out’ o ‘Stars’) con perlas folk de alto voltaje emocional (‘lota’ o ‘Enemy’). El disco al final resulta entre variado y bipolar, dando la sensación de una artista en transición que aún no acaba de plantarse. Capaz lo mismo de aburrirte en la contemplativa ‘White Fire’, como de romperte el corazón en la devastadora ‘Window’, donde su voz herida directamente corta y hace sangre. (Daniel) Escúchalo en Deezer.

51. Hiss Golden Messenger – Lateness Of Dancers

Hiss Golden Messenger

Bienvenidos queridos lectores a un capítulo más de la Cuota Puerta de Indiespot. Han de tener en cuenta que algunos por aquí vamos teniendo callo y nos asomamos con vértigo a la treintena. Hemos dejado de salir dos días por semana. A veces no salimos ni uno. Y lo de tomarse dos gin tonics en terreno inexplorado, con lo que eso aumenta el riesgo de resaca por garrafa, empieza a ser con los meses un deporte de riesgo. Así, no es extraño que con el tic tac inexorable reloj biológico los tímpanos se os adhieran a otros sonidos. El de Hiss Golden Messenger es quizá el ejemplo palmario. Podría ser, no se asusten, el Phosphorescent de 2014, sólo que lo suyo tiene menos aura indie y más raíz americana. Tras el proyecto está un caballero de bigote setentero que responde al nombre de MC Taylor y que ya tiene con este media decena de discos a sus espaldas (ahora que llueve no se pierdan el gélido Bad Debt). Este es el primero con Merge y probablemente la puerta de entrada para muchos en su discografía. Es un disco comodín, un disco de género, impecable tanto en los clichés americanos como en la calidad de sus canciones. ¿Cómo se resiste uno a los coros más slide de ‘Lucía’? ¿Cómo no caer rendido ante la sencillez magnífica de ‘Day o Day (A Love So Free)’ o ante la belleza impoluta de ‘Black Dog Wind (Rose of Roses)’? ¿Como no soltar una sonrisita con eso de “When Saturday comes I’m gong lose control / I might get a little crazy / I’m gong wake up Sunday / I wanna D-I-E”? Qué deliciosamente patético todo. Qué bien MC. Gracias. (Daniel) Escúchalo en Deezer.

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