02/12/2014

Son tres, vienen de Sydney... y podrían ser los hijos ilegítimos de Oasis.

Casi olvidada a día de hoy, la bella (pseudo)ciencia de la fisiognomía, causó furor en el siglo XIX. Un breve vistazo a las fotos promocionales de los DMAs evoca casas de protección oficial, hurtos menores y viajes en tren para ver partidos de segunda división. Lo tienen todo, las gorras de Burberry, los chubasqueros de casual, los chándales Sergio Tacchini: son la viva imagen de una Inglaterra proletaria y deprimida, la Inglaterra que hace 20 años dio a luz a Oasis. El primer tema que han sacado, ‘Delete’, es un baladón de la escuela de los Gallagher, con su poética ligerita pero emocionante lleno de «stars«, «skys» y brillantez melódica.

La gran ironía salta cuando descubrimos que no vienen de la grisácea Manchester sino de Sydney, Australia. DMAs –es decir, Johnny Took, Matt Mason y Tommy O’Dellson– son la viva imagen de la obsesión anglófila y de la admiración por esa tradición de los Stone Roses y The La’s, siempre más basada en el amor teórico y las horas en Youtube viendo partidos del Southampton de Le Tissier. La pasión evidente de estos zagales es lo noventero, ya sea en su rama melancólico-norteña, como en la previamente mentada ‘Delete’ o la potente ‘Feels Like 37’ (puritito Definitely Maybe y un auténtico trallazo en directo), o en su rama más cristalina, como la bellísima ‘Laced’, en la que quitan hierro a su imagen de chicos serios de «council house». En directo se presentan los tres miembros (junto a un bajista y un batería de acompañamiento), desgranan su corto repertorio con tino y chulería, destacando una presencia escénica de llamativa arrogancia poco habitual en los grupos de guitarras contemporáneos.

No les ha ido mal hasta la fecha. En su país natal han llenado locales en casi todas las fechas de su gira y han dado el salto al país de sus amores, donde han teloneado a ese inexplicable fenómeno local que son The Courteneers. Sus referencias discográficas son muy, muy escasas hasta la fecha: nada más que un EP homónimo de cinco canciones en el sello australiano I Oh You. En un mundo más justo terminarían llenando estadios. Si quieren darles una oportunidad, pinchen aquí. No hay tantos grupos con esa voluntad de crear himnos por ahí.

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