03/11/2014

Repasamos las mayores sorpresas del festival destinado a descubrir nuevos grupos.

Bueno, pues ya está. El Primavera Club ha regresado después de su año sabático en 2013, con su nuevo formato (solo Barcelona, menos salas, solo grupos emergentes) y sus apuestas bien claras, y ahora que ya se ha ido resulta ideal hacer una valoración sobre aquello que pretendía el festival: que descubriéramos a los grupos del mañana. Así ha sido, por supuesto, aunque en Indiespot ya lleváramos algún tiempo hablando de varios de ellos, hecho que no nos ha impedido incluir algunas de esas bandas entre lo más sorprendente del festival, ya que al fin y al cabo sí era la primera vez que veíamos a la inmensa mayoría de ellas en vivo.

Si algo había que lamentar de la programación eran los horarios, pensados más para diversificar el público entre las salas que para poder abarcar más de 4 o 5 grupos por día (aunque hay que reconocer el acierto de usar las dos salas interconectadas del Teatre Principal, una especie de nuevo Apolo), por lo que había que seleccionar y apostar de antemano. De todo lo visto, por tanto, estos han sido nuestros 10 grupos favoritos del Primavera Club 2014. Y se han quedado fuera nombres propios como el entregadísimo concierto de Strand of Oaks (que ya vimos dos días antes en Madrid y al que le dedicamos una extensa crónica), el de un East India Youth al que en directo le sucede lo mismo que a su primer disco (convence solo cuando concreta y no se pierde en la experimentación), o unos Alvvays de los que vimos la mitad pero cuyas primeras canciones sonaron demasiado destartaladas y faltas de brillo, en gran parte por un incomprensible filtro en la voz de Molly Rankin. Sea como sea, al grano.

10. FIGHTER PILLOW

Fighter Pillow

Que Fighter Pillow son un auténtico supergrupo ya lo sabíamos solo con leer los créditos de su álbum de debut Fighter Pillow (Hang The Dj Records, 2014): Eli Molina (ex-Me and the Bees), Manu Rec (Black Islands), Rubén Martínez (Maika Makowski, Ainara LeGardon) y Alfonso Méndez (lo:muêso) son suficiente garantía. Que con su primer disco se han nominado ellos solitos a ser la revelación del año a nivel estatal, también lo sabíamos. Pero lo que no sospechábamos es que hubieran sumado experiencias tan rápidamente, y presentaran batalla de tal forma en un escenario como el del Teatre Principal. Su sonido, pura ortodoxia noventera, resultó como uno de esos enormes retratos presidenciales que tan bien quedarían en los pasillos del teatro de La Rambla, con precisos detalles de realismo, fuerza en la pose y seguridad en cada verso y cada estrofa. Manejaron su rock pesado con soltura, y hasta parecieron disfrutar con el raspado propio de cuerdas, voces y distorsiones. Aunque es posible que sus tablas como artistas de gran escenario estén todavía un poco por delante de su trascendencia mediática, y que haya ciertos aspectos de la voz que convenga ir puliendo. Lo cierto es que tampoco aquí la afluencia de público fue abrumadora, ni mucho menos; pero al menos los presentes salieron del mismo un poco agitados, y con el picor bien rascado.

9. CARLA

Carla

El debut de CARLA, la pequeña de los Serrat, en los grandes escenarios del Primavera Club empezó en plan íntimo. Y no tanto por la cantidad de público, que hacia el final sí fue ya más numeroso, sino por la propuesta musical: digna de toda una soñadora de los bosques como es ella. Acompañada por su hermano Toni Serrat a la batería, CARLA nos organizó desde el teclado una visita guiada por su onírico jardín forestal, presentado unas cuantas canciones más a parte de las dos que ya conocíamos de su presentación Lets Burn a Forest. Hasta se atrevió con una versión de Johnny Cash, legado seguramente por ese padre que también aleccionó a Joana en el amor por la música americana. Sin embargo, la propuesta de CARLA está lejos de la de su hermana, moviéndose más por los terrenos del synth y el dreampop, y jugando a un tipo de atractivo que tiene más que ver con la estética del claroscuro que con las raíces o la tierra. Cruzó varias veces la delgada línea que separa su versión más íntima y nostálgica, de otra algo más cañera que no sospechábamos, y que no parece tener muy trabajada. Pero en cualquier caso, y tratándose de la primera aparición pública a este nivel, podemos ir dándole la bienvenida a la de Vic al meollo del panorama catalán.

8. JAAKO EINO KALEVI

Jaakko Eino Kalevi

El finlandés Jaako Eino Kalevi ya se nos ganó de entrada saliendo al escenario disfrazado de esqueleto, y con su acompañante a la batería como momia. No en vano era 31 de octubre, noche de Halloween, y los trajes les sentaron que ni pintado para unos primeros compases del concierto en los que el nórdico repasó las canciones más reposadas y espaciales de su todavía corta discografía. Fue en estos cortes donde la comparación con Ariel Pink se hacía más que evidente, con piezas sedosas de pop brumoso y pegajoso (mención especial para ‘Flexible Heart‘), que sin embargo a veces todavía pecan de una cierta linealidad cuando se sitúan una detrás de la otra. Todo cambió cuando Jaako y su compañero se quitaron los disfraces y subieron el velocímetro: fue entonces, con Todd Terje más en el horizonte que Ariel Pink, cuando el concierto dio el paso adelante necesario y vimos en la versatilidad de Jaako una interesante arma de futuro que ya da sus frutos. El empujón final, con las bailongas y juguetonas ‘Girl‘ y ‘On Knowing‘, fue digno de una noche de club a las 3 de la mañana, y así lo disfrutamos.

7. CHERRY

Cherry

Nino García, responsable único del proyecto Cherry, es todo un ejemplo de músico autosuficiente. Fue el encargado de inaugurar la edición 2014 del Primavera Club en el Teatre Principal, y se bastó él solito. Armado con una eléctrica, un teclado, una caja, un tom, y un montón de pedales, el murciano montó un dispositivo sonoro muy efectivo y directo, en el que lo de menos fue el tipo o el número de géneros que puso en liza. Él goza de auténtica libertad creativa, de espacio y de todos los alter egos que necesita para construir lo que llama peladilla songs: temas breves y revoltosos que gustaron a quienes se fueron acercando al escenario, en un lento goteo. El concierto se fue gestando en un constante juego de loops, acompañados siempre por el temblor chirriante y (suponemos) calculado de una percusión con maracas y una pandereta encima. A medida que metía fraseos de guitarra, un ritmo con tres baquetazos, o una capa de teclado más, se hacía más intrincado y ruidoso el camino que separa su propuesta del pop a la electrónica. Un camino fuertemente personal y desacomplejado que parece recorrer solo, aunque cualquiera diría que es en solitario.

6. WOMAN’S HOUR

Woman's Hour

Buen concierto de los británicos Woman’s Hour. Los más desconfiados nos temíamos que tras todo el maquillaje y la buena producción de estudio que define su álbum de debut, Conversations (Secretly Canadian, 2014), nos encontraríamos con una banda a rebufo, o con un sonido más hueco del que en efecto pudimos apreciar. Con la vocalista Fiona J. Burgess al frente, en una constante danza escultural manierista que hacía imposible no pensar en Lykke Li, el quinteto se mostró en todo momento como un bloque bien armado, sin fisuras, y con un acabado brillante y seductor. Además, aunque el producto musical esté muy pulido y definido, en directo notamos con claridad las múltiples capas de que se compone, que oímos superpuestas una sobre otra con la suavidad de la seda. Unas tienen el minimalismo de The xx, y otras el embrujo algo siniestro e inocente de Warpaint. Pero por encima de todas ellas, resplandece la voz y el encanto natural de Fiona, que se tambalea con la misma fragilidad y belleza que lo deben hacer las flores con el viento frío de las noches de otoño. Preside una puesta en escena elegante y cuidada, y parece el tipo de diva capaz de inspirar sentimientos de beatificación solo con sonreír y cantar. Y no necesita mucho más, porque tiene una pedazo de banda que la lleva en volandas.

5. FEAR OF MEN

Fear of Men
Aunque a nivel popular y mediático Alvvays se llevaran el gato al agua –como mínimo previamente– en lo que a grupo adorable de pop con guitarras se refiera, la partida la acabaron ganando Fear Of Men encima del escenario. Y es que el trío británico, convertido en cuarteto (y con bajista de reemplazo de urgencia debido a la baja del habitual) en las tablas, desplegó las distintas caras de su debut Loom con una solvencia abrumadora, como si fueran unos veteranos curtidos en mil batallas. Liderados por una incombustible Jessica Weiss, tanto con la guitarra colgada como haciendo las veces de cantante de un lado a otro, Fear Of Men combinaron efectivamente su cara más dulce a lo The Pains of Being Pure at Heart o Camera Obscura, con un derroche de actitud más gamberro y guitarrero, que equilibraron el concierto con una precisión milimetrada. Como imaginábamos, cortes como ‘Luna‘, ‘Waterfall‘ o ‘Tephra‘ sonaron a gloria encima del escenario, recordando en momentos puntuales incluso a cuando The Cranberries molaban. Y entre tanto grupo de revival C-86 que en directo se desmonta a las primeras de cambio, reconforta ver a unos debutantes con un directo tan sólido y revitalizante como Fear of Men.

4. DER PANTHER

Der Panther
Los madrileños Der Panther, reciente fichaje de El Segell del Primavera, abrieron la segunda jornada del Primavera Club instalados como siempre en los contraluces de su ya conocido cubo de lona blanca. Sus dos responsables no se dan más importancia a sí mismos que a los instrumentos que tocan o que al sonido resultante: la música simplemente fluye a través suyo, en un ejercicio de electrónica muy vivo y tremendamente dinámico. Una electrónica luminosa que nos transporta a paisajes fraccionados, poliédricos y de colores atrevidos pero muy bien mezclados; y que nos recuerda al proyecto Darkside por el protagonismo de la eléctronica aguda y cristalina, y por el uso de las voces. Der Panther son como una bestia que si la dejaras suelta recorrería todas las esquinas de la funktronica; pero se mantienen encerrados en un cubículo, proyectando su música en todas direcciones. Segunda visita en mes y medio de los madrileños a la sala Apolo; segunda victoria; y con su segundo disco programado para principios de año que viene, no duden que volveremos a verles muy pronto otra vez por aquí.

3. JUNGLE

Jungle

El fin de fiesta de este renacido Primavera Club corrió a cargo de los británicos Jungle: esa especie de orquesta funk-soul ultramoderna que perseguiría al ritmo hasta el alba si les dejasen. Capitaneada por sus dos creadores –Josh Lloyd-Watson y Tom McFarland–, bien blanquitos ellos, la banda puso a bailar a todo el público del Teatre Principal sin excepción alguna. Hicieron gala de voces de una negritud que daba miedo, de un ritmo inapelable, elástico y magnético al 100%, y de auténtica vocación por un tipo de electrónica de fiesta, pero con contenido temático de verdad y un estilo que huele a años 70. Partiendo de la base del disco, Jungle pusieron en liza en el directo un beat más fibroso y rico en detalles, con coros y percusiones de tierras cálidas y más volumen, para acabar sacando músculo en temas que sonaron a mito de cierre como ‘Time‘ y, sobre todo, una gloriosa ‘Busy Earnin’. Prácticamente todos sus canciones fueron expandidas a su manera para el directo, gracias a una banda de acompañamiento rodadísima y a una propuesta pensada hasta el último detalle. Y todo funcionó al dedillo (salvo algún problema técnico puntual) con el crescendo que arrancó con los cortes más reposados de su debut y acabó en todo lo alto con sus dos grandes hits. No habrá mucho margen para ver a Jungle en estas condiciones: apuntan realmente alto, y es probable que pronto su fama se extienda lo suficiente como para llenar salas mayores. Ha sido, sin duda, uno de los mayores privilegios que nos ha brindado esta nueva edición del Primavera Club.

2. CHILDHOOD

Childhood
Grata no, gratísima sorpresa la de los británicos Childhood. La banda de Ben Romans Hopcraft y Leo Dobsen era la encargada de cerrar la primera jornada de Primavera Club en Apolo, y lo hicieron realmente a lo grande. Venían ya con buen cartel, fundamentalmente por su fantástico álbum de debut Lacuna (Marathon Artists, 2014), y por recordar, en el mejor sentido posible, a unos Temples algo pasados de voltaje. Su sonido es fresco y tiene el típico brillo del nuevo día, pero a la vez parece remitirnos a los famosos buenos tiempos pasados que nunca dejarán de acompañarnos. Su concierto fue de más a mucho más, siempre hacia arriba, con la espalda bien estirada para derramar estilo y actitud con una verticalidad que asusta. Es difícil saber hasta dónde pueden llegar: por lo pronto,tiene bastante mérito transformar en una primera gira temas como ‘Solemn Skies‘ en un auténtico himno, o ‘When You Rise‘ en ese chorreo de guitarra que todo grupo querría tener. Pese a su evidente y casi insultante juventud, Childhood tienen ya bastante camino andado: son un grupo hecho, con talento, un importante atractivo escénico, y con un puñado de canciones adictivas y muy bien trabajadas para el directo. Pueden apuntarse una muesca en sus guitarras, porque la plaza del Primavera Club la han tomado con todos los honores.

1. MOVEMENT

Movement

Al acabar el concierto de Movement en el Primavera Club, tras unos escasos pero gloriosos 35 minutos, la gente se preguntaba cómo es posible que esta gente tenga tan poquito material publicado. Con una puesta en escena tremendamente sólida y llena de estilo (con formació al más puro estilo The xx), el trío parece haber pasado más tiempo subido a un escenario que en un estudio grabando, o que en sus casas componiendo. Aunque también es verdad que sus dos EPs, que han causado sensación entre los amantes del nuevo R&B, de James Blake, o del trip-hop y la música negra en general, dan para poco en directo, pero muy bueno. La propuesta descansa sobre una gruesa capa de bajo, un teclado ligero, y un montón de beats y ritmos poco ostentosos, pero brillantes, dinámicos y siempre seductores. La voz de Lewis Hade lo corona todo: un tipo grandote y ancho con alma de negrata atento y romántico. Sonaron siempre con una corpulencia nada agresiva y sí convincente; atractivos en el plano R&B, y rozando el disparate electrónico en un plano más fiestero del que apenas pudimos disfrutar uno o dos temas. ‘Ivory‘, ‘5:57‘, ‘Us‘ y ‘Like Lust‘ no podían faltar, y demostraron con ellas el coherente abanico de opciones que manejan. Desde luego, si su primer disco mantiene el nivel, tenemos grupo para años.

Textos: Pablo Luna Chao y Aleix Ibars

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Foto. Pablo Luna Chao (menos la de Fear of Men, de Dani Cantó)   Festivales. Nuevos grupos
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