19/10/2014

Comentamos el libro de memorias 'El sueño de un hippie', publicado por Malpaso.

Figura imprescindible en la edificación del rock con resonancia agreste –todos los álbumes con eco a folk que habitan en vuestras estanterías, o discos duros, de los de Wilco a los de Fleet Foxes, Bright Eyes, My Morning Jacket, Bon Iver, The Felice Brothers, Iron & Wine… deben buena parte de su razón de ser al legado del autor de After Gold Rush (1970)–, Neil Young dejó recientemente de fumar marihuana y de repente se esfumó su capacidad para hilvanar progresiones de acordes con la que ampliar su infinita colección de imprescindibles. Fue entonces cuando, a la espera de la reaparición de la inspiración melódica, el canadiense se puso a escribir. Ese ejercicio literario acabó transformándose en este El sueño de un hippie (Malpaso, 2014).

Descrito como unas memorias, pese a que este viejo cascarrabias realiza un repaso a su recorrido vital dentro y fuera de los escenarios y estudios de grabación, lo que nos encontramos en estas 400 páginas es más bien un entrañable vertedero de recuerdos, sentires y proyectos. Narración biográfica elíptica en la que Young evoca tal cual le place, sin orden ni concierto, su pasión por los coches antiguos, sus problemas de salud (la polio que sufrió de pequeño, ataques epilépticos, un aneurisma…) y los de sus hijos Zeke y Ben (ambos con parálisis cerebral), su devoción por los trenes en miniatura (es accionista de Lionel, LLC, una de las más importantes empresas del sector), su carrera musical en sus diferentes expresiones, deseos, anhelos, miedos… Lástima que en más de un momento se propasa con su acción propagandística en pro del Pono Music, un sistema de reproducción de audio que en el que ha trabajado durante los últimos años y con el que se propone transportar al formato digital la calidad de sonido que afirma se perdió con la irrupción del CD y, muy especialmente, el MP3.

De estilo sencillo y extraordinariamente honesto, el de este hippie es un sueño extraño, caótico y en algunos instantes desmañado, pero, tal vez por ello, fascinante y cautivador.

Neil Young El sueño de un hippie

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