22/09/2014

Interesante doble cartel para despedir al verano y recibir al otoño.

Si uno pasea por Madrid estos días, puede comprobar cómo conviven prendas aparentemente incompatibles dentro de la misma acera. Incluso dentro del mismo individuo: sandalias y gabardina, shorts y jersey, gafas de sol y paraguas. Septiembre es, ya se sabe, un mes rarito, un mes bisagra. En unas horas, puedes tener que comerte la cazadora con patatas doscientas veces y tener que abrochártela otras tantas. Contrastes que el viernes tomaron forma sobre el escenario de una Sala Charada que acogió otra parada de Sound Isidro, quizás el ciclo de conciertos más maratoniano de la historia de la capital (echó a andar en abril y se alargará hasta noviembre). Incluso el orden de aparición de las dos bandas que formaban el cartel encajó con esa comentada atmósfera de transición: del verano al otoño, del pop hipnótico y luminoso de Baywaves al post-punk afilado y algo siniestro de Trajano!.

Los primeros tienen un pie en Madrid y otro en Santander, aunque en su Soundcloud aseguran venir desde Vanuatu. La coña tiene su lógica: el clima tropical de la isla parece filtrarse en todas sus canciones, en su mayoría hechas para un atardecer playero. De momento, casi pueden contarse con los dedos de una mano. Como los conciertos que acumulan a sus espaldas. El de Charada fue el cuarto de su corta vida, pero sirvió para dejar claro qué camino quieren seguir: el de Tame Impala, Unknown Mortal Orchestra, Washed Out o los Deerhunter menos angustiosos. Baywaves plantan referentes e influencias sin complejos ante aquellos que quieran escuchar y, a decir verdad, no suenan a grupo de versiones. Que no es poco. En lo que sí se esconden bastante más es en el apartado vocal. Su envolvente propuesta pide como el comer unas buenas dosis de coros que arropen a David Alonso, cuya voz tuvo algunos problemas para respirar por encima de la telaraña fluorescente que teje el cuarteto. Cuando, hacia el ecuador del concierto, lo hizo en una minimalista ‘To the North‘ o en la rock’n’rollera ‘Circles‘, lo más directo de su repertorio, surgió una pregunta: ¿por qué no potenciar el que podría ser uno de sus puntos fuertes? Cuestión de seguir creciendo y, con suerte, dar con la tecla. Hay detalles como esa coda desbocada de la final ‘Dreaming‘ (supo a gloria tras cierta sensación de excesiva uniformidad) que invitan al optimismo.

Baywaves_Charada_PHOTO-ANDREAVEGA

Los segundos están en posición de presumir de mayor currículum y recorrido, pero podría decirse que andan inmersos en un proceso de reinicio: ya no son los mismos cuatro que empezaron a hacer ruido hace más de dos años. Si el viernes se notó o no el reciente cambio de formación, sólo ellos lo saben. Abajo, entre un público que no abarrotó pero sí rozó los tres cuartos de entrada, pudo verse a unos Trajano! certeros y engrasados a los que la etiqueta de «revelación» se les empieza a quedar anticuada. Lo que sí percibió cualquiera que pasara por allí es que el factor diferencial del grupo, ese que engancha o tira para atrás casi a la primera escucha, tardó en brillar por culpa del sonido opaco y emborronado de la sala. Hasta la recta final, la voz de Lois Brea anduvo tan difuminada como los teclados, casi imperceptibles. Identificar algunas canciones hubiera sido prácticamente misión imposible de no ser por esas líneas de bajo tan características. Todo pareció encajar bastante mejor para cuando el combo ‘Elegía‘ – ‘Jaguar‘, final y comienzo de su estupendo Antropología, hizo acto de presencia. Dos polos opuestos, dos temas tan diferentes que en directo terminan por funcionar perfectamente el uno al lado del otro: el necesario respiro y la vuelta al vértigo antes de bajar la persiana definitivamente con ‘155‘ y el hit con el que empezó todo a comienzos de 2012, ‘Iker Jiménez‘. Triunfo, pese a todo.

Publicidad

Foto. Andrea Vega   Conciertos
Publicidad