30/06/2014

Entrevista con el director del festival, este fin de semana con Lana del Rey, Yo La Tengo...

En tres días dará comienzo la primera edición del Vida, un nuevo festival en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) que nace como heredero del desaparecido Faraday pero con una ambición mucho mayor. Del marco incomparable de aquel, al lado del mar, esta vez pasamos a un recinto más espacioso y verde, con una masía, una especie de pequeño bosque y sitio de sobra para albergar las miles de personas que se acercarán a la Masía d’En Cabanyes atraídos por un cartel en el que destaca con luz propia el nombre de Lana del Rey (con Ultraviolence, su segundo disco, recién publicado, y siendo esta su única fecha en un festival estatal), pero en el que también encontramos auténticos clásicos como Yo La Tengo, Rufus Wainwright y M. Ward, acompañados de una nutrida muestra del talento local, liderada por Sílvia Pérez Cruz y Refree, además de Mishima, Pional, Sr. Chinarro o Pau Vallvé. Pero si los nombres son sorprendentemente atractivos para tratarse de la primera edición de un nuevo festival (aunque cuente con la herencia de diez años de Faraday), desde la organización se insiste que el verdadero cabeza de cartel del Vida será la atención al detalle: un espacio cuidado hasta el extremo, conciertos que no se solapan, y la comodidad que los grandes festivales ya no pueden ofrecer son bazas que, de cumplirse, pueden situar al Vida en la órbita de esa suerte de festivales gourmet, que ya cuentan con una larga tradición en Inglaterra o los países nórdicos. Para hablar de ello, de la polémica figura de Lana del Rey y de lo que supone empezar una aventura así en pleno 2014, la semana pasada nos sentamos durante un rato con Dani Poveda, director del festival (y también líder del grupo Gentle Music Man).

¿Cómo lleváis la organización a una semana escasa de vuestra primera edición?
DANI POVEDA: “Desde el primer día que te embarcas en un proyecto tan grande, lo que te planteas es si podrás llegar a abrir las puertas. Y hace alrededor de cinco meses vimos que iba a ser posible, así que lo siguiente en lo que piensas es en cerrarlas y que todo el mundo pueda cobrar. Y puedo decir que esto también será posible. Así que lo que nos queda es perfeccionar tanto como podamos esta primera edición para que haya una segunda en 2015… que la habrá, también”.

¿Te refieres a que os lanzasteis un poco a la aventura?
“No, simplemente que hacer un festival con más de 1.200.000€ de presupuesto, así de entrada, son palabras mayores. A nivel económico, tenemos el festival totalmente pagado, que es algo que cualquier empresa en plena crisis, y más con la oferta de festivales existente, estaría contentístima de lograr. No sé si hay algún otro festival que pueda decirlo, pero nosotros a estas alturas sí”.

¿Qué equipo ha trabajado en el Vida?
“No tenemos un equipo más grande que el del Faraday, pero nos dedicamos más horas a ello. Le dedicamos el mismo amor, pero ahora con una mayor dedicación: la gente que se ha querido profesionalizar del Faraday, ha seguido trabajando en el Vida. Lo que sí hemos hecho es asociarnos con mucha gente: con Minimúsica para los talleres, con In-Edit para el apartado de cine, con Mercury Wheels para la contratación internacional de artistas… Y creo que ha sido una de las claves a la hora de poder hacer este festival. Durante todo el año en la oficina hemos sido cuatro personas, pero también tenemos a dos en Madrid, otras dos en Barcelona… Y claro, las semanas previas al festival cada vez va aumentando más, ahora somos unas 15 personas trabajando aquí cada día en la recta final”.

¿Cuál es vuestro objetivo como festival?
“Desde siempre nos ha gustado descentralizar la maravillosa oferta cultural de Barcelona, y hacerlo desde otra perspectiva. Siempre habíamos querido aportar nuestro granito de arena con el anterior festival, y ahora con el Vida ya pasa a ser una montañita. La idea es una especie de nuevo formato de festival, quizá más habitual en Inglaterra o en el norte de Europa, en el que siempre habrá grupos consolidados que puedan llamar la atención de una mayor cantidad de público, pero en la que nunca descuidaremos a los grupos emergentes y locales. Al lado de Lana del Rey o Yo La Tengo, yo no le quito protagonismo a una Núria Graham o a un Alberto Montero, por ejemplo. Lo que nos gusta mucho es crear esto, una mezcla entre un artistazo como Alberto Montero, posiblemente a la altura de Lana del Rey a nivel artístico pero que a nivel mediático no alcanza sus cotas. O una Núria Graham que no ha sacado ni disco todavía, y que no va a tocar en todo el año pero ha querido venir a nuestro festival. Y después, obviamente, ofrecer ese valor añadido, como por ejemplo que los conciertos no se solapen. En el Vida ningún escenario tendrá más de tres conciertos al día, porque queremos que los grupos estén lo más cómodos posibles y todo tenga el mayor sentido”.

¿La idea del Vida llegó antes de decidir que el último Faraday sería el del año pasado, o fue después?
“Cuando montas un festival como el Faraday a nivel asociativo, donde nadie cobra y no hay ánimo de lucro, y llegas al sold out al sexto o séptimo año, te planteas saber cuál es el techo y qué límites tiene el modelo del festival, en relación especialmente al público. Y cuando llegas a ese techo, debes conocer las posibilidades que tienes para seguir creciendo. El modelo asociativo se había marcado con unos valores muy claros que no queríamos romper, pero sí que llevábamos dos o tres años contemplando otras posibilidades. Aún así, estuvimos haciendo tres ediciones del festival con grandes cabezas de cartel y manteniendo el espacio, pero llegó un punto en el que decidimos seguir con el modelo y los valores pero sin aprovechar la marca, porque pensábamos que era pervertirla. Lo que queríamos era ser más completos que el Faraday, y eso nos lo daba este espacio de la Masia d’en Cabanyes. Y luego, claro, con grupos acordes a este nuevo espacio. Lo más difícil, en el contexto actual, era hacer esta primera edición, pero creo que en dos o tres años puede convertirse en un festival de referencia, como lo era el Faraday”.

¿Crees que queda sitio para un nuevo festival? De este tamaño no recuerdo que se haya creado ninguno en los últimos años…
“Para esta primera edición, nosotros hemos tenido muy claro en todo momento que necesitábamos dos cabezas de cartel muy potentes. Al final creo que hemos conseguido tres, e incluso hasta cuatro porque creo que Sílvia Pérez Cruz para mí es otro. Queríamos, en definitiva, un reclamo, para que la gente se interesara en el Vida. Hemos tenido la suerte de que Lana del Rey no ha querido tocar en ningún otro festival del país, y en el nuestro sí. Lo que queríamos era conseguir este reclamo, y cuando la gente esté aquí y vea nuestra propuesta de festival, estamos seguros de que la entenderán como el verdadero cabeza de cartel del Vida. Igual que hemos trabajado muy duro en conseguir a los artistas, también lo hemos hecho para que el espacio sea el verdadero atractivo del festival”.

El anuncio de Lana del Rey generó un poco de revuelo. ¿Cómo lo vivisteis vosotros? ¿Os costó mucho convencerla, por aquello de ser un festival nuevo?
“Nosotros lo vivimos encantadísimos. Lana del Rey estaba desde el principio entre el Top 4 de grupos que queríamos traer al festival. De hecho, nos costó un día decidirnos a enviar la primera oferta. Todo el cartel ha sido muy buscado, la gente que venga verá que hay un hilo conductor constante entre los espacios donde toca cada artista, el horario, etc”.

¿Pero no os preocupa que Lana del Rey acabe atrayendo a un público que puede que no sea vuestro objetivo? Es quizá la única pieza que desentona un poco de un cartel muy homogéneo…
Lana del Rey tiene algo que no se le puede reprochar: su música ha trascendido. Y con ella, toda su figura. Como ya he comentado, teníamos muy claro que para esta primera edición necesitábamos a alguien mediático, y ahora mismo no hay nadie más mediático que Lana del Rey. Aparte de Lady Gaga y pocas artistas más, claro… Si valoramos su línea artística, creo que encaja, además el segundo disco es muy oscuro, producido por Dan Auerbach de The Black KeysRufus Wainwright, por ejemplo, es ultra-fan de ella, y yo no respeto a ningún artista del siglo XXI más que a Rufus. Y si ves que Elton John o David Bowie también son fans… No sé, a mí no me da miedo, no me gusta hacer lo mismo que los demás. Lo que es cierto es que no crea indiferencia: hay gente que quizá no vendrá a ver a Lana del Rey, pero se la mirará de reojo, no se la querrá perder”.

¿Qué previsiones de asistencia tenéis?
“Todavía es un poco incógnita. Estamos por encima de las 6.500 personas el sábado, y el viernes un poco menos, sobre las 5.500… Pero en las últimas semanas ha ido creciendo mucho, así que permíteme decir que será increíble, y que el público estará muy bien atendido. Lo que buscamos es tratar al público como personas, y no como unidades”.

Los festivales de música se entienden cada vez más como herramientas turísticas, con el objetivo de generar turismo, riqueza y publicidad. ¿Os sentís cómodos con este modelo? Lo digo porque hace poco una formación política de la ciudad criticó las supuestas ayudas que os había concedido el Ayuntamiento.
“Desde el punto de vista de ayuda institucional, nosotros no estamos empezando ahora, sino que ya veníamos colaborando estrechamente con las instituciones con el Faraday. Pero tanto antes como ahora, siempre hemos tenido muy claro que las ayudas públicas no podían superar el 10% del presupuesto. El Ayuntamiento de Vilanova i La Geltrú nos da 18.807€ para el Vida 2014, y aquí hubo una polémica generada por la estrategia política entre partidos de la ciudad. Nosotros no quisimos nunca entrar en ella. Nadie nos explicó que iba a pasar eso, sino que nos lo encontramos en los medios locales. Creo que responde simplemente a una estrategia política, diciendo algunas cosas que no eran verdad y tratándonos como si fuéramos una multinacional, cuando nosotros somos de Vilanova, y si hacemos el festival aquí es porque somos unos románticos. Por nada más. Nuestro convenio con el Ayuntamiento fue aprobado por 21 de los 25 regidores; 1 abstención y 3 votos en contra. Aquí no hay cultura del pelotazo, como otros festivales sí utilizan, a modo de instrumento, para generar este boom”.

¿Qué previsión de futuro tenéis? La primera edición, a nivel de nombres, os ha salido a pedir de boca. ¿Creéis que podréis superarlo para el año que viene?
“Ya estamos a punto de cerrar bandas para el año que viene, pero donde nos queremos superar por encima de todo es en transmitirle nuestros valores a la gente. Le queremos decir al público que tienen que ser más exigentes a la hora de ir a festivales. La cultura del ‘todo vale’ se tiene que terminar, hay que pedir más. Por eso la palabra ‘Vida’ en el nombre del festival. Es una palabra más moderna de lo que parece, porque le queremos dar este contenido de futuro. De que vengas al festival y digas: ‘Esto es vida’”.

Vida 2014

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