27/04/2014

Crónica del concierto de la joven banda noruega, dentro de la gira de presentación del Bona Nit Barcelona.

Young Dreams no son una banda al uso. Son seis bandas en una, defendiendo un repertorio de una imaginación inagotable y sin ninguna vergüenza a la hora de poner a prueba su capacidad acústica al unísono. Con este número de componentes (aunque han llegado a ser hasta 12 en directo) salieron los noruegos al escenario del Independance Club el jueves pasado, dentro de la gira de presentación del festival Bona Nit Barcelona 2014.

Tras dar el pistoletazo de salida con ‘Astral Plane‘, pasaron a uno de sus temas más alabados de su nuevo trabajo, ‘Fog Of War’. Es un disco plagado de ritmos trepidantes este Between Places, pero también de otros más melosos y de aspecto bucólico, que pronto se dejaron ver en ‘First Days of Something’, ‘Dream Alone, Wake Together’ o ‘When Kisses Are Salty’. Una diferencia notable con su EP de presentación publicado hace dos años (Young Dreams), más próximo al sonido de Fleet Foxes o Grizzly Bear que al nuevo eclecticismo de Bombay Bicyle Club que ahora exhiben. Con ‘Expectations’ o ‘Flight 376’ recuperaron por un instante la presencia estratégica de los sintetizadores, menos disimulada pero quizá también menos necesaria en los temas más nuevos. Pero es que los de Bergen sufren de polifacetismo agudo, tanto que cada uno de sus componentes parece competir por ostentar el título a mejor voz, guitarra y percusión del año, a excepción de su bajista y su batería, cuyo trabajo sobresale por encima de la media.

También es de admirar la soltura que demostraron en el escenario, teniendo en cuenta que tocaban con algún músico poco habitual (normalmente es el hermano del cantante Matias Tellez, Pablo, quien les acompaña en la voz y guitarra; no en esta ocasión) y que tuvieron un pésimo comienzo en el lado técnico, en el cual apenas se escuchaba la segunda voz de Rune Vandaskog.

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En general, abusan de la reverberación, pero lo suplen con una perfecta dosis de percusión, que sobresale junto con un despliegue de recursos poco frecuente en las bandas de hoy en día. Por encima de la presencia tradicional de la psicodelia en el rock o el post-punk (ahora de vuelta gracias a grupos como Tame Impala o TOY), Young Dreams defienden el difícil propósito de acercar este género al pop, resultando unas veces en un sonido Disney distorsionado y otras, en algo inevitablemente fresco pero calcado a Vampire Weekend.

El momento de la noche fue para ‘Footprints’, un tema que funciona muy bien en directo y que arrancó las palmas de la discreta pero exigente audiencia. Aunque tras ‘Believes’ y ‘Young Dreams’ llegó la petición del bis, éstos ya habían cerrado una noche que les dejó en una aventajada posición de salida en la parrilla del pop caleidoscópico.

Texto y fotos: Silvia Suárez

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