15/04/2014

15 discos para celebrar el primer trimestre del año, con St. Vincent, Wild Beasts, Cloud Nothings...

Modelo de Respuesta Polar – El cariño

Un grupo capaz de firmar una canción como ‘La guerra y las faltas’, sin duda la punta de lanza de Así pasen cinco años, primer disco (en 2012) de los valencianos Modelo de Respuesta Polar, solo podía tener ante sí un futuro prometedor. Aquella canción, cómodamente instalada entre la desolación de Los Planetas y los Radiohead de OK Computer, ha dejado paso a un halo de luz que empieza a entreverse en El Cariño, segundo álbum oficial de los de Borja Mompó, pero de alguna forma el primero con una duración y formato habituales. Modelo de Respuesta Polar siguen transitando por el pop emocional de domingo por la tarde, pero más allá de que no suenen impostados (que ya es mucho en el género), esos coqueteos con la épica de canciones como ‘El cariño’, ‘Del amor conocido’ o ‘Toda la vida’, y en general la seguridad y robustez que desprenden la mayoría de sus cortes se contagian en el oyente, haciendo que rápidamente seamos capaces de conectar con ellas. Esa explosión de ‘Miedo’ (casi digna de The Antlers), la montaña rusa emocional y estilística de ‘Tan blanco’, y el majestuoso cierre con ‘Los mejores años‘ finalmente confirman que, en efecto, una canción como ‘La guerra y las faltas’ no fue ninguna casualidad. (Escúchalo en Deezer)

 

Pablo Und Destruktion – Sangrín

Pablo Und Destruction

Créanme cuando les digo que yo soy el primer sorprendido. Si a principios de año me dicen que voy a caer ante el disco de un presunto émulo rural de Nacho Vegas me hubiese reído, pero aquí estamos. El disco de Pablo Und Destruktion es probablemente el alien de esta lista, aunque no somos muy originales seleccionándolo. Sangrín es un álbum extraño que mira a Leonard Cohen en la poética explícita de sus letras («en el bosque que hay dentro de mis ojos el barro mete miedo, las sombras meten miedo»), a Nick Cave la cierta gravedad tabernaria de su voz profunda, y a otras bandas patrias como La Débil en ese olor a campo que desprenden sus temas más filoastures, a falta de mejor término. Es sin duda un álbum que encontrará detractores con argumentos, pero sospecho que los que entren lo harán hasta sus últimas consecuencias. Pueden hacerlo por ‘Limonov, de Asturias al infierno‘, la más bromista y accesible del LP, presentada con un videoclip hilarante, pero ya que están déjense caer por el folk amargo de ‘Powder’, o el rock sucio de ‘Pierde los dientes España’. Acabarán encontrando en estas letras puñetazos a los que rendir pleitesía. Porque no es lo mismo decir «somos el 99%» que decir «somos quienes envasan al vacío el fiambre con el que dan la merienda a sus hijos». Buenas letras, buena voz y tonelada y media de personalidad. Hacía falta por estos lares, amigos. (Escúchalo en Deezer)

 

Real Estate – Atlas

Real Estate

Real Estate son claramente uno de los líderes de esa concurrida hornada de bandas de «pop» guitarrero con aire americano que han salido en los últimos años. Ahí tienen, con matices, a Beach Fossils, Wild Nothing, los propios Ducktails, o incluso el último de Kurt Vile y o el mismo Lost in the Dream, del que hablamos aquí mismo. Escribir sobre este álbum me recuerda a cuando el año pasado tuve que hacer lo propio con el excelente Trouble Will Find Me, de The National. De aquellos esperábamos una evolución que no encontramos, y aun así su álbum acabó dejándonos rendidos. Y con este Atlas va camino de ocurrir algo parecido. Los de New Jersey son casi una banda de fórmula, sus canciones se mueven en general en unos estrechos márgenes de intensidad, en unas casi claustrofóbicas coordenadas melódicas, en una muy limitada paleta de colores pastel y voces mate. Real Estate es un restaurante que sólo hace pescado y sólo tiene una carta de ocho platos, pero si te gusta el pescado y te gustan los ocho platos vas a repetir siempre, porque son sencillamente muy buenos en lo suyo. La melancolía periférica de ‘Past Lives’ («I cannot come back to this neighborhood without feeling my own age, I walk past these houses were we once stood, I see past lives and somehow you’re still here»), la perfección pop de ‘Talking Backwards’, o ‘Primitive’, con sus guitarras y sus coros de manual, la belleza indie de ‘Navigator’… Se les agotará la fórmula algún día, seguro, pero de momento siguen sentando cátedra. (Escúchalo en Deezer)

 

St. Vincent – St. Vincent

St Vincent

Al final, más allá de la indudable calidad de sus discos, lo que más nos emociona de Annie Clark, esa extraterrestre que se hace llamar St. Vincent, es que es una artista en plena búsqueda, capaz de evolucionar constantemente sin miedo a mirar atrás, siempre dispuesta a ir un poco más allá de su zona de confort sea del lado que sea. Su carrera muestra una progresión irrefutable, que de algún modo culminó en ese zarpazo que fue Strange Mercy, al que coronamos como mejor disco de 2011. De aquella St. Vincent sigue habiendo mucho en, precisamente, St. Vincent: en la esencia de temas como ‘Pyscopath’ o ‘Birth In Reverse’, siempre al borde entre la caricia y el desquicio; pero enorgullece –ese orgullo tan inexplicable de constatar que aquel artista en el que siempre has creído no te falla– comprobar que Clark es capaz de absorber la influencia de su disco con David Byrne (de lo que se vio y de lo que no) para dotar a los temas clave del álbum, caso de ‘Digital Witness’, ‘Rattlesnake’ o ‘Regret’, de esa viscosidad sintética que convierte este álbum en algo oscuramente bailable. Pero Annie no se mueve solo en una dirección, y por eso St. Vincent nos regala dos de los cortes más descaradamente bonitos de su discografía, como son la descomunal ‘Prince Johnny’ o ‘I Prefer Your Love’. Por eso es una maravilla escuchar este disco de principio a final, con esa fluidez que todos los álbumes deberían tener, pero es todavía mejor ver que aquí detrás hay una artista para la cual esto es solo una parada más de un camino que, ahora mismo, parece infinito. (Escúchalo en Deezer)

 

Sun Kil Moon – Benji

Sun Kil Moon

Hace ya muchos años que Mark Kozelek se quejaba de su soledad, de las pérdidas humanas que acumulaba en su vida, admitía su inestabilidad mental y ni siquiera se soportaba a sí mismo. Lo cantaba en ‘Uncle Joe’ con sus Red House Painters en los ya lejanos noventa, y era una descripción que es bastante probable que no haya desaparecido con el paso de los años. Recluta a los suyos y bautiza nuevas formaciones, cierra abruptamente su relación con sellos tan eminentes como 4AD y desenchufa a AC/DC para sacarles del averno distorsionado y transformarles en algo celestial. El estadounidense combina genialidad y aspereza, aunque desarma a sus detractores cuando edita un tratado de canciones tan sobresaliente como el que hay en Benji. La voz de Kozelek suena más robusta que en discos como Among The Leaves con los que Sun Kil Moon ya se había reivindicado. Es un trabajo que atrapa con la narración del trágico final de ‘Carissa’, conmueve con la carta de amor maternal de ‘I Can’t Live Without My Mother’ y perturba con la historia del asesino Richard Ramirez. La carrera del líder de los estadounidenses ha transcurrido sin baches, tan solo los impuestos por su desabrido carácter. Pero es posible que nunca haya sonado tan intenso y  veraz como en su último disco. Una auténtica delicia. (Escúchalo en Deezer)

 

The War on Drugs – Lost in the Dream

The War On Drugs

Adam Granduciel siempre ha sido un preferido de esta casa y es definitivamente un hombre en cuyo talento se puede apostar casi a ciegas. Sus dos primeros álbumes al mando de The War On Drugs ya le consagraron como uno de los tíos con más genio de Philadelphia. El segundo, Slave Ambient, cerró hace un par de año nuestro top 10 de discos internacionales y nuestra expectación por este sucesor estaba más que justificada. El reconocimiento a Slave Ambient no fue sólo nuestro, la crítica le doró la píldora en general y la gira de presentación estuvo a la altura de la relevancia de esos aplausos. Por eso, Lost in the Dream fue concebido en carretera. Más con la banda en la cabeza, con el directo en mente. Granduciel le ha quitado niebla a su sonido, pero ni una pizca de genio a sus canciones. Los más de siete minutos de ‘An Ocean In Between The Waves’ son uno de esos paseos musico-ferroviarios, llenos de ecos y brillos, que The War on Drugs manejan como nadie. Una gozada para para los oídos, una canción que levanta el bello a cada puntito de intensidad que se arroja y en la que siempre se encuentra un nuevo arreglo ante el que postrarte. Mejoran también las voces, con Adam cantando más confiado que nunca, y aunque el conjunto pierde quizás el punto experimental y empastado con el que también supo conquistarnos, nos regala canciones atemporales e inmensas, (Disappearing‘ o ‘Burning‘) que están entre lo mejor que verá la luz este año casi con toda seguridad. (Escúchalo en Deezer)

 

Wild Beasts – Present Tense

Wild Beasts

Las virtudes camaleónicas no dejan de dar a Wild Beasts buenos resultados. Se han mostrado con diferentes pieles con el denominador común de su reconocible pop ensoñador. En sus momentos más previsibles –y no es por desmerecer–, como ‘Two Dancers‘, dan un grado mayor de profundidad a bandas como Dirty Projectors, también parte de la escudería de Domino Records. Pero, decíamos, hay en la banda británica una capacidad de transmutar la algarabía de ‘All The King’s Men’ en un hermanamiento con The Antlers en ‘Invisible’ o jugar con los recuerdos de la sintética década de los ochenta en ‘Bed of Nails’ que asombra. Independientemente de los matices, los de Hayden Thorpe siempre acaban dando en la diana. La incorporación en la producción de Leo Abrahams, colaborador de Brian Eno, Jon Hopkins o Badly Drawn Boy, ha servido para dar a la banda un halo más misterioso y vetar su versión más bisoña en Present Tense. La parte festiva queda para otros como Factory Floor o The Field que no han tardado mucho en remezclar la inicial ‘Wanderlust’. Los retazos de Joy Division en ‘Nature Boy’, el ambicioso perfeccionismo en ‘Mecca’ o el excelso final de ‘Palace’ son solo algunos de los argumentos para que las bestias sigan observando desde la atalaya todo lo que ocurre a su alrededor. Suena “we may be savage and raw, but at the core we’ve higher needs” y entonces, desaparecen. Como si nada hubiera ocurrido. (Escúchalo en Deezer)

Textos: Daniel Boluda, Víctor Trapero, Marco Lobera, Carlos Marlasca, Aleix Ibars

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