15/04/2014

15 discos para celebrar el primer trimestre del año, con St. Vincent, Wild Beasts, Cloud Nothings...

Ha sido una súbita decisión editorial esta, pero creemos que es interesante ir parándonos cada menos tiempo a ver qué discos están marcando el año. Normalmente la lista de los mejores discos de la mitad del curso suele acabar siendo poco menos que unos apuntes apresurados y quizás descargarla ayude a ser más justos. Al final lo más reciente tiene cierta tendencia a pesar más, a quedar sobre-representado, así que aquí estamos, recién pasados los primeros tres mes del año para recapitular, que hay muchísima tela que cortar. La alegría ya se sabe que va por barrios y nunca se publican discos a gusto de todos, pero creemos poder decir sin miedo a equivocarnos que la cosecha de estos tres primeros meses ha sido bastante fructífera. Cierto es que teníamos puestas muchas esperanzas en álbumes que no nos han terminado de conquistar (Warpaint, Metronomy), pero también nos hemos llevado alguna sorpresa más que agradable (Angel Olsen, Future Islands o Joana Serrat), que hay nombres que no fallan (St. Vincent, Real Estate o Wild Beasts), y hasta hemos podido ver nacer un par de clásicos contemporáneos (Benji de Sun Kil Moon o Lost In The Dream de The War on Drugs). Ahora aprovechamos los días de asueto religioso para recomendar parada y fonda y dejarles unos cuantos álbumes , 15, que creemos resumen bastante bien los primeros tres meses del año.

 

Angel Olsen – Burn Your Fire For No Witness

Angel Olsen

Angel Olsen ha pasado en unos años de ser la monísima y brillantísima corista de Bonnie ‘Prince’ Billy a ser una de las mujeres aguitarradas más talentosas de la escena indie americana. Y no es poco en un país por donde andan Mackenzie Scott (aka Torres), Courtney Barnett, Sharon Van Etten Jollie HollandBurn Your Fire For No Witness recoge algo de la esencia de todas ellas, pero no las copia. En su primera referencia para Jagjaguwar la rubia ha electrificado su propuesta, sacrificando intimidad por ritmo. Despista el inicio súper folk de la arrebatadora ‘Unfucktheworld’, que parece anticipar un disco nocturno y reposado. ‘Forgive/Forgotten’ ‘Hi-Five’, que podrían haber estado en el Brothers de The Black Keys, lo desmienten rápido. Burn Your Fire For No Witness juega constantemente con ese contraste, alternando medios tiempos más eléctricos (‘Lights Out’ o ‘Stars’) con perlas folk de alto voltaje emocional (‘lota’ o ‘Enemy’). El disco al final resulta entre variado y bipolar, dando la sensación de una artista en transición que aún no acaba de plantarse. Capaz lo mismo de aburrirte en la contemplativa ‘White Fire’, como de romperte el corazón en la devastadora ‘Window’, donde su voz herida directamente corta y hace sangre. (Escúchalo en Deezer)

 

Axxa/Abraxas – Axxa/Abraxas

Axxa/Abraxas

Parece que los vientos del dream pop dejaron de soplar de cara durante el año pasado. Y si no que se lo pregunten a Captured Tracks, sello neoyorquino que pasó de ser el sitio en el que todos querían estar (Wild Nothing, Beach Fossils, Mac DeMarco, DIIV, Holograms) a protagonizar un 2013 tirando a normalito. Y por ello resulta curioso y excitante ver cómo el proyecto de Axxa/Abraxas puede tener hueco por ahí, en lo que quizá sea un experimento o un lavado de cara. Detrás de él respira Ben Asbury, un tipo de 23 años que debe ser de los curiosietes. Desde Atlanta controlaba el sello underground RTA Collective y editaba cassettes mientras estudiaba psicología, religión y sociología hasta que un paquete suyo llegó a la sede de Captured Tracks en Brooklyn, que le mandaron inmediatamente a parar a las manos de Jarvis Taveniere (Woods). De ahí llega el debut homónimo de Axxa/Abraxas que, si tiene algo reprochable, es que se parece demasiado a Woods en los falsetes y fraseos de Asbury. Más allá de eso, Axxa/Abraxas es un disco exquisito. Envuelto en un halo de folk psicodélico, capaz de enamorar con pildoritas de luz poperas y espídicas (‘I Almost Fell‘, ‘Ride Into The Night‘), con ambientes más espectrales y oscuros (‘Beyond The Wind‘) o con las guitarras punzantes y cargadas de fuzz de ‘On The Run‘ o ‘Painted Blue‘ (solaco final), quizá la faceta que mejor les sienta y más reconocibles les hace. Y si bien no será el disco del año de ningún sitio, sí que tiene toda la pinta de convertirse en el disco comodín de guitarras al que echar mano cuando el bombardeo mediático de r’n’b, synth pop y demás sea tan criminal que te obstruya las venas y tu cuerpo te pida a gritos un puñetazo en la cara para despejar. Más que suficiente y más que necesario. (Escúchalo en Deezer)

 

CEO – WONDERLAND

CEO

A menudo, las notas de prensa que informan del lanzamiento de un nuevo disco vienen acompañadas de alguna historieta que parece metida con calzador. Supuestas experiencias vitales, extrañas revelaciones en mitad de la noche, tradiciones familiares algo rocambolescas… Todo vale para explicar por qué la banda en cuestión ha hecho ese disco en concreto y no otro cualquiera. Que exista cierta verosimilitud ya es otra cuestión. En el caso de WONDERLAND, el segundo trabajo de ceo, es evidente que todo encaja. Empezando por el título: no es ese por casualidad, su autor no lo escribe con mayúsculas porque sí. La continuación de White Magic es exultante y, sí, maravillosa. Siguiendo por su portada, claramente premonitoria. Y terminando por todas las explicaciones relativas a su contenido que ha dado Eric Berglund: fantasmas, besos voladores, sueños, luces de neón, frambuesas, chamanes… El tío no delira, realmente uno puede ver todo eso y mucho más a lo largo de los ocho cortes de este álbum policromático que parece concebido para ser escuchado de cabo a rabo. No porque le falten momentos con capacidad para funcionar por sí solos (‘Whorehouse‘, ‘Wonderland‘ u ‘OMG‘ pueden opositar a temas del año sin despeinarse), sino porque todas las escalas de este maravilloso viaje entre el dream pop, el folklore nórdico, el pop 80’s y la banda sonora anime merecen total atención. (Escúchalo en Deezer)

 

Cloud Nothings – Here And Nowhere Else

Cloud Nothings

Cloud Nothings han hecho el Post-Nothing de 2014. Aquel debut de los canadienses Japandroids es un disco que parte de esta redacción tiene en altares mitológicos, casi como un disco fundacional. Esas apreciaciones son, claro está, totalmente subjetivas, pero este que escribe se lo pone y se le llenan las venas de rabia y ganas de reventar. Dylan Baldi nos dieron un sucedáneo de esa onda con su espectacular Attack On Memory, que acabó como nuestro segundo mejor disco de 2012 no sólo por estar lleno de canciones impresionantes, como ‘Stay Useless’, sino por asomarse a esa condición generacional en otras como ‘No Future/ No Past’ o ‘No Sentiment’. Tras el volantazo en el estilo, las expectativas sobre el sucesor estaban por las nubes. No nos gustó saber que a los mandos del sonido no estaría Steve Albini, pero hay que reconocer que John Congleton tiene aquí otro motivo para convertirse en el productor del año (el tipo está también tras los discos de St. Vincent y Angel Olsen, ambos en esta lista). El texano ha desafilado el sonido de Baldi y compañía cambiando expansión por pegada. Todas las canciones de este Here And Nowhere Else suenan como un puto tiro. En parte por la producción, pero gracias sobre todo a unas baterías casi sobrehumanas que convierten a Jason Gerycz en el auténtico motor de la ira. Desde ‘Now Here In’ («I can fell your pain / and I fell alright about it!») a la descomunal ‘I’m Not Part of Me’, Here And Nowhere Else es un despliegue de músculo y cojonazos que se te va metiendo bajo la piel a cada escucha. El que no vuelque en el corazón de ‘Just See Fear’ o en el final de ‘No Thoughts’ («You don’t really see me caring!!!! / Don’t even talk about it!!!») que nos lo cuente. Quizás no acabe de top 2, pero lo vamos a quemar hasta 2025. (Escúchalo en Deezer)

 

Dum Dum Girls – Too True

Dum Dum Girls

Era curioso ver qué harían Dum Dum Girls, grupo absolutamente anodino y prescindible tanto en sus dos primeros discos como en directo para servidor, después de un EP tan rematadamente bueno como End Of Daze. Ver si aquello era un experimento puntual que les apetecía o si verdaderamente iba a marcar el nuevo camino de las americanas. Too True, su tercer largo, viene a constatar la segunda opción para alborozo, o así debería ser, de todos. El grupo capitaneado por la genial Dee Dee vuelve a transitar los medios tiempos más oscuros, tensos y reverberizados del EP, distantes ya de los acelerados ecos playeros con los que debutaban. Y su nuevo vestido da la impresión muchas veces de ser perfecto, con la inspiradísima ‘Rimbaud Eyes‘, que debería opositar a ser uno de los singles del año, por bandera y con un numeroso puñado de buenas canciones acompañando (‘Are You Okay‘, ‘Too True To Be Good‘, ‘Trouble Is My Name‘…). Y, sin embargo y a pesar de todo, Too True no termina de convencer en conjunto como disco de consagración, monótono en ciertos tramos, más pesado, aburrido y predecible que esa joyita que, repetiremos hasta la saciedad, era End Of Daze. Aún así, paso adelante de las Dum Dum Girls para salvar el match ball y hacernos pasar un rato entretenido. (Escúchalo en Deezer)

 

Future Islands – Singles

Future Islands

Por favor, que los árboles no nos impidan ver el bosque. En este caso, que una actuación televisiva convertida en fenómeno viral no eclipse un álbum redondo. Porque si enormes fueron los bailecitos que Samuel T. Herring se pegó en el plató de Letterman el mes pasado, no menos lo es el cuarto disco de Future Islands, la banda que lidera desde 2006. Singles ofrece, básicamente, lo que uno espera de un álbum que luce semejante título: pleno de clásicos instantáneos, cero relleno. No es un recopilatorio de greatest hits porque no mira hacia atrás, pero tiene más pegada que muchos de ellos. Y en eso no ha tenido absolutamente nada que ver la influencia del viejo Letterman. Sí, en cambio, la de Chris Coady, productor de Beach House o Grizzly Bear en el pasado y pieza clave en el salto adelante de Future Islands. De su mano, los de Baltimore se han deshecho de ese aire lo-fi que recubría sus anteriores trabajos. Hasta ahora, nunca habían sonado tan expansivos, tan limpitos. Tampoco tan directos, ni en las melodías ni en las letras. Porque tras los encantadores, juguetones y certeros números de regusto ochentero que conforman Singles, suelen esconderse relatos amargos y descorazonados en los que Herring no se guarda demasiado. Incluso menos que cuando, por una de esas inexplicables injusticias, nadie parecía querer escucharles. (Escúchalo en Deezer)

 

James Vincent McMorrow – Post Tropical

James Vincent McMorrow

A James Vincent McMorrow no le gustan los músicos que quieren recrear los sonidos de décadas pretéritas. Explica que si hubieran hecho lo mismo entonces quizá seguiríamos en los lejanos años veinte. El irlandés prefiere tomar como referencia a contemporáneos como Bon Iver o James Blake, dos de sus principales acreedores. Con el primero es evidente que le une mucho más que una barba pelirroja. Pero hace falta mucho más empeño que incidir en las influencias para componer un disco como Post Tropical. Pese a las evidentes reminiscencias, su segundo trabajo expone una delicada sensibilidad y una capacidad de evocación que deja atrás cualquier atisbo de pretenciosidad. Del folk más tradicional de su Early in The Morning solo queda el reconocible falsete del vocalista que ahora aparece rodeado de una ornamentación más densa y orientada a resaltar los evidentes tintes intimistas. El minimalismo de ‘Cavalier’ contrasta que el despliegue instrumental y coral de la canción que da título al álbum mientas McMorrow destapa su introversión, sugiere parajes nostálgicos o desentierra sus lamentos en temas tan hermosos como ‘All Points’. Nadie puede negar que es un patrón conocido pero también es obvio que si sigue removiendo las entrañas no hay porque cerrar ninguna puerta. (Escúchalo en Deezer)

 

Joana Serrat – Dear Great Canyon

Joana Serrat

Para mucha gente, el nombre de Joana Serrat equivaldrá al de una debutante que ha irrumpido con cierto ruido este año gracias a un disco increíble como Dear Great Canyon, bajo el amparo de nada menos que El Segell del Primavera. Y hasta cierto punto es así, porque aunque técnicamente sea su cuarto disco, hay algo de renacimiento en él. Y es que además de ser una obra exquisita de doce pequeñas maravillas folk altamente evocadoras y con una instrumentación rica, supone un nuevo comienzo para la catalana, que a partir de ahora podrá decir que el canadiense Howard Bilerman, co-productor del mismísimo Funeral de Arcade Fire, le ha producido un disco, y que ha contado con una banda de acompañamiento escogida a medida por ella misma. Una suerte de alineación galáctica que habla abiertamente del poder de las canciones de Joana, poseedoras de la capacidad de evocación de grandes del género como Bill Callahan o Neko Case, pero con una dulzura y un áurea mágica que las hace extrañamente familiares, cercanas, e irresistibles. Dear Great Canyon es un disco, pese a todas sus capas y recovecos, muy fácilmente digerible, con un sonido exquisito y unas canciones preciosas. Un viaje con una cara A que simula el ascenso a una montaña (donde se encuentran sus canciones más inmediatas, como ‘Green Grass’, ‘The Blizzard’ o ‘So Clear’), y una B que se corresponde a su descenso (donde asoma la introspección de Callahan en cortes mucho más reposados como ‘The Wanderer’, ‘Place Called Home’ o ‘Yellow Rider’) . Pero un álbum, sobre todo, con una historia, la vital de Joana Serrat, que lo convierte en algo así como un pequeño milagro y una de las sorpresas más gratas del año. (Escúchalo en Deezer)

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