07/04/2014

Crónica del paso del grupo británico por Madrid, dentro del Budweiser Live Circuit.

No es fácil describir el maremágnum de sensaciones que se vivió el pasado viernes en la sala Joy Eslava de Madrid. Por un lado, había cierta expectación para ver por primera vez en directo a Toy, una de las bandas de rock psicodélico más destacadas de los últimos años, desde que en 2012 publicaran su celebrado debut; por el otro, la realidad nos enfrentó a una sala que tardó en llenarse con un público que no se mostró especialmente receptivo, algo a lo que no contribuyó el hecho de que Toy salieran a escena considerablemente introspectivos (suponemos que eran ellos detrás de esas melenas).

Precedieron la jugada Trajano!, con un un mini-concierto donde demostraron soltura y resolución en el escenario para defender casi íntegramente los temas de su último disco, recién editado por Marxophone y en descarga gratuita. El aforo en la sala había crecido considerablemente para cuando saltaron a escena los de Londres, lo que no significó un cambio de actitud por parte del público, que permaneció expectante y con pocas ganas de manifestar opiniones. Algo que pareció ir de la mano con la banda, a pesar de que comenzaron con uno de sus temas más destacados de su reciente segundo álbum Join The Dots, ‘Conductor‘. El quinteto repasó previos como ‘Colours Running Out‘ o ‘Dead And Gone‘, para ir introduciéndose luego en territorios más sutiles y experimentales, que definen la nueva marca de la casa.

TOY

Destaca, sin embargo, la efectividad de este segundo trabajo en directo, como demostraron ‘You Won’t Be The Same‘ o ‘It’s Been So Long and Endlessly‘, donde apuestan por la efervescencia del sonido y la calidad de los arreglos vocales. Esto se debe, en parte, a la carismática voz de Tom Dougall, que recuerda a un Jarvis Cocker en su primera etapa con Pulp. Aunque igualmente resolutivas fueron ‘Motoring‘ (el hit) y ‘Join The Dots‘, cerrando con ellas una simetría noise que atrapa pero no desordena.

Quizá fue esa revolución lo que faltó. Un poco más de entrega por parte de la banda, que se quedó en la corrección técnica y que a veces parecía no disfrutar de su propio show. Puede que el hecho de ni siquiera haberlo anunciado en las redes sociales tenga algo que ver con la falta de sentimiento que reinaba en la atmósfera un viernes noche.

TOY

Texto y fotos: Silvia Suárez

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