09/02/2014

Desde Nueva York y a punto de publicar su primer disco, ¿los nuevos The Strokes?

Puede que, más allá de su nombre, Skaters no hayan dejado nada al azar durante su por ahora corta trayectoria. Si bien el nombre no sería de nuestros favoritos, todo el resto parece encajar magníficamente: este cuarteto ahora afincado en Nueva York nació allá por principios de 2012, cuando el cantante Michael Ian Cummings, el batería Noah Rubin y el guitarra Josh Hubbard (anteriormente en Dirty Pretty Things y The Paddingtons) coincidieron en Manhattan, por una de aquellas casualidades de la vida. A ellos se le unió el bajista Dan Burke, y en cuestión de unos días programaron sus primeros conciertos con algunas canciones que Cummings tenían escritas, además de varias versiones de Pixies. El resto fue rodado: publicaron un primer EP, Schemers, que les valió para que la poderosa Warner Music les echara el ojo y se los llevara al huerto, y durante el pasado 2013 Skaters se dedicaron a ir avanzando canciones de su futuro debut, mientras lo iban grabando, obviamente en Nueva York, bajo la tutela del productor John Hill.

Ese primer disco se llama, cómo no, Manhattan, y se publicará este próximo 24 de febrero, momento en el cual Skaters dejarán de ser una promesa para convertirse, muy probablemente, en uno de los grupos revelación del año. Y a las canciones que ya hemos podido escuchar nos remitimos, porque el cuarteto neoyorkino factura un pop guitarrero tremendamente adictivo, con un gancho melódico digno de los mismísimos The Strokes y, por momentos, una furia directa de los Pixies más aguerridos. Ellos son, junto a The Clash o Wavves, las coordenadas más visibles para ubicar a Skaters, que gracias a canciones como ‘Miss Teen Massachusetts‘ o ‘Deadbolt‘ –ambas ya desveladas e incluidas entre las once que conformarán Manhattan–, ya tienen asegurados un par de himnos infalibles en su recién iniciada carrera.

Si bien en sus primeras canciones, caso de ‘I Wanna Dance (But I Don’t Know How)‘, mostraban, bien por voluntad o bien por falta de medios, un acercamiento al sonido lo-fi de grupos como Wavves, lo cierto es que Skaters parecen destinados a contar con una producción más cristalina y profesional, más cerca de The Strokes que de cualquiera de sus otras referencias. Y es que con la banda de Julian Casablancas dedicada a firmar discos como Comedown Machine, o los propios Pixies publicando EPs que estarían mejor guardaditos en un cajón, bueno es cualquier grupo que se atreva a reconocer su legado y reivindicarlo sin tapujos, y al mismo tiempo con gancho y algo de gracia. Skaters parecen capaces de hacerlo. Y si canciones como las mencionadas ‘Miss Teen Massachusetts‘ (¡qué estribillo!) o ‘Deadbolt‘ no son suficientes para anticipar un debut interesante cuanto menos, el hecho de que cortes como ‘Let The Head Roll‘ –donde suenan como unos Arctic Monkeys después de su experiencia con Josh Homme– o la furiosa ‘Stood Up‘ hayan quedado fuera de las escogidas para el disco, no hace sino constatar que Manhattan nos puede deparar grandes momentos. Estamos muy cerca de comprobarlo.

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