23/12/2013

100 canciones para resumir un año maravilloso.

10. Waxahatchee – ‘Blue Pt II’

Kate Crutchfield ha hecho el tema famélico del año. Dos guitarras clásicas, su voz doblada. Y ya. Una canción de derrota absoluta, de sumisión total, que parece escrita, tocada y grabada en el lugar que dibuja: una habitación de aire viciado donde transcurre un amor claustrofóbico y poco sano. En la primera línea la chica te desmonta. «Si piensas que voy a esperarte para siempre…», comienza a cantar, como anticipando la rebelión, «tienes razón», concluye, desarmada. «Te daría todo lo que quieras si pudiese. Cuando miro en tus ojos color de aceituna siento que me rompo, me hace llorar, me hace llorar. Me levanto pronto cada mañana. Tú duermes unas cuantas horas más. En nuestra habitación, a oscuras, no puedo respirar tras estas cortinas que hemos puesto». No hace falta decir nada más. Precioso, descorazonador, hiperrealista.

9. Darkside – ‘Paper Trails’

Pocas canciones tan sensuales se han paseado por nuestros oídos en este 2013. Una perfecta unión entre la sinuosa guitarra melódica bluesera, la voz de crooner, el ritmo de los leves sintetizadores y los sutiles sampleados. Ya lo dice la letra: “Rhythm inside”. El ritmo dentro. Y tanto. Oír esta canción es asentir la cabeza siguiendo el compás, mover los hombros, tamborilear con los dedos. Y reencontrarse con el instinto depredador que todos tenemos dentro. La pulsión violenta de siempre. Imaginen la escena. Sábado noche. Una pista de baile bañada en una tenue luz. Gente joven, miradas aviesas, intenciones retorcidas. Y esta canción como único foco de sentido. Una autopista semivacía. Un atardecer por delante. Una lejana ciudad de palpitantes luces detrás. Cada vez más lejana, cada vez más palpitantes. Y esta canción, de nuevo, como signo ambiental. Urbana, desoladora y solitaria, ‘Paper Trails‘ es un perfecto ejemplo de que el blues, incluso reinterpretado de esta manera, siempre aullará a la misma, eterna y enigmática herida humana.

8. Disclosure (feat. AlunaGeorge) – ‘White Noise’

En ocasiones, dos elementos combinan sus fuerzas y virtudes de forma excepcional e inusitada, dando como resultado una todopoderosa multiplicación y no una humilde suma. No pasa mucho, pero cuando pasa, se nota. Por su cuenta, Disclosure y AlunaGeorge nos han dado alegrías, pero ninguna comparable a la que nos han dado al unirse en esta ‘White Noise‘ que es todo sudor, luces de neón y brazos al aire. El vuelo Londres (actual) – Detroit (finales de los 80′s) sin escalas más excitante que uno pueda imaginar, el incendiario mano a mano entre dos de los nombres que más huella han dejado en 2013.

7. Triángulo de Amor Bizarro – ‘Estrellas místicas’

A lo mejor no nos estamos dando cuenta, pero Triángulo de Amor Bizarro están escribiendo los clásicos del futuro. A cada disco, la colección de nuevos himnos crece. ‘Estrellas Místicas‘, como en su día ‘De la Monarquía a la Criptocracia‘, otro trallazo, descansa en la gloriosa fusión de distorsión y pop, la contradicción adictiva que plantean esas guitarras enfurecidas y la voz cuasi impúber de Isa Cea, que se te mete hasta los huesos. «No seas tan maleducado / para morder la mano que te alimenta / guarda el veneno y sonríe, hostia / Sonríe, hostia», es el verso del año. Acuérdense cuando se lo pinchen en 2023.

6. James Blake – ‘Retrograde’

La sirena. La escuchamos por primera vez en esta ‘Retrograde‘, que sirvió de adelanto al monumental Overgrown de James Blake (uno de aquellos álbumes que se volverán clásicos con el paso de los años, verán). Aparece en el minuto 1:38, la sirena, con la llegada del estribillo, después de que Blake ya nos haya seducido con ese coro vocal que abre la canción a modo de bucle y esa letra amarga que empieza diciendo ya «You’re on your own / In a world you’ve grown«. Y es en el énfasis sonoro que surge en el minuto 1:38 donde Blake da uno de los pasos adelantos de este álbum: a la intensidad lírica se le añade una más cruda, más visceral, más humano. El niño bueno sigue siendo sensible y melancólico, pero cada vez es menos ingenuo.

5. Mount Kimbie – ‘Made To Stray’

Mount Kimbie nos engatusaron escogiendo este ‘Made to Stray‘ como single de regreso, haciéndonos creer que su segundo disco iba a transitar por derroteros más pisteros y revolucionados que los de su debut. Nos engañaron, aunque es complicado cabrearse con los autores de este bombazo de crescendo infinito cuya explosión parece no llegar nunca. Pero llega, ya lo creo que llega. Y es mucho mejor de lo que esperabas. Y precisamente por eso, los (gloriosos) setenta segunditos que la suceden se hacen aún más cortos de lo que son. Tan cortos se hacen que, una vez pasados, sólo te queda acordarte de la familia del que inventó aquello de »lo bueno, si breve, dos veces bueno». Y buscar el botón de replay como un loco, claro.

4. Daughter – ‘Youth’

Y de repente se hace el silencio, y solo escuchamos una guitarra, y Elena Tonra que empieza a decir que desde que te fuiste todo han sido sombras, y que si sigues respirando eres de los afortunados. Entonces entra una batería majestuosa, digna del Bon Iver más épico, y unos coros en tercer plano allanan el camino hacia una de las consignas del año: «We are the reckless / We are the wild youth«, que si no fuera por la celestial voz de Tonra cantaríamos a grito pelado. ‘Youth‘ es mucho más que una canción perfecta: es un himno generacional, en el sentido de que describe algo por lo que todos hemos pasado. Ese momento en el que esa persona se aleja y solo deja una casa inundada y el sentir de que «And if you’re in love / Then you are the lucky one«. Ese momento del que todos salimos tarde o temprano, y que Daughter han capturado en cuatro minutos de pop majestuoso.

3. Jon Hopkins (feat. Megan James) – ‘Breathe This Air’

Este tema es casi como ver a Jon Hopkins y Megan James (de Purity Ring) acariciarse. Tiene una química que desborda, es mucho más que una colaboración socorrida en busca de promoción mutua. Desde el principio la electrónica quirúrgica del británico y ese piano de cristal dibujan un paisaje helado. Entra Megan James con una voz casi infantil, frágil, sensual, afectada sólo por un eco leve que sirve casi de segunda voz, dulce. Parece hasta aquí casi un tema pop, pero entonces la maldad entra en escena. Hopkins arremete casi con un un arsenal de sonidos graves, de electrónica negra, y en adelante todo avanza mezclado, desplegando una belleza inquietante, dibujando más vulnerabilidad, la de ella, acechada por algo (el video da en el clavo), que inmunidad, la de él. Lo dicho, pura química. Ojalá sea la semilla de algo más grande.

2. Daft Punk – ‘Get Lucky’

Sí, lo sabemos, el single de regreso de Daft Punk ha estado hasta en la sopa durante los últimos meses. En emisoras de radio de dudosa de reputación, chiringuitos, cortinillas publicitarias, grandes almacenes y verbenas de todo tipo. Pero que nos quiten lo bailao, nunca mejor dicho. Y es que a la 835ª vez que Pharrell suelta aquello de »Like the legend of the phoenix», una sonrisilla se nos sigue escapando de forma inevitable. Una sonrisilla bajo la que siempre se esconde la misma sentencia: Joder, qué hit. De los que se pegan con media escucha, de los que al segundo de haber nacido ya gastan hechuras de clásico. De los que, le pese a quien le pese, son capaces de marcar un año de principio a fin.

1. Arcade Fire – ‘Reflektor’

Si todo el disco hubiera sido como ‘Reflektor‘, quizá Arctic Monkeys hubieran tenido que lidiar una batalla todavía más dura para alzarse con nuestro número uno de discos de este año. Y es que ni en nuestros sueños más húmedos podíamos imaginar que una colaboración entre Arcade Fire y James Murphy (de LCD Soundsystem), cameo de David Bowie incluido a última hora, sonaría tan, pues eso, tan a ellos. Una de las mejores cosas que se puede decir de ‘Reflektor‘ es que la hemos escuchado decenas de veces y ni una sola vez ha acusado ser un tema de siete minutos y medio de duración. Es más, si nos dicen que dura cuatro y todos los medidores de tiempo del mundo nos han estado engañando durante estas semanas, nos lo creeríamos. Tiene un extraño magnetismo, una naturalidad maravillosa, una fluidez soterrada que seguramente emana de ese espíritu disco del que parten las bases de la canción. A partir de ahí, ‘Reflektor‘ es una explosión de sabores, de colores, de texturas, una canción que tanto presenta un estribillo patentado por Arcade Fire («I thought I find a way to enter!«) como una base rítmica que justifica la influencia haitiana en su concepción, y que juega con sintetizadores como no habían hecho nunca. Para cuando irrumpe la voz de David Bowie con su «Thought you were praying to the resurrector«, el tema ya está propulsado hasta el infinito, y el desenlace posterior con las cuerdas y el piano podría llevarnos al principio otra vez y ni nos daríamos cuenta. Volvería a comenzar, y así hasta el infinito. Así de buena es. Una canción que para siempre nos recordará a 2013 y al disco con el que Arcade Fire se hicieron definitivamente eternos.

Páginas: 1 2 3 4

Publicidad
Publicidad