05/12/2013

Hablamos con el grupo ruso del momento, que esta noche actúa por primera vez en Madrid.

Motorama son prácticamente el único grupo ruso que conocemos. Eso, de entrada, evidencia dos cosas: que no debe de ser sencillo darse a conocer por el mundo a los grupos de allí, y que si Motorama lo han conseguido es que tienen algo especial. En efecto, lo tienen. Desde su irrupción en 2008, este grupo de post-punk gélido pero accesible –que recuerda como pocos a Joy Division, y más ligeramente a bandas contemporáneas como Wild Nothing y Beach Fossils– ha mantenido un ritmo constante de publicaciones, sacando a la luz dos notables discos (Alps en 2010 y Calendar en 2012) y numerosos singles (el último de ellos, ‘Eyes‘ este mismo año). El hecho de militar en la más absoluta independencia desde una ciudad rusa como Rostov del Don (en el sur del país, de un millón de habitantes y a mil kilómetros de Moscú) y tomar decisiones como la de regalar sus primeras canciones y su debut han convertido a Motorama en una suerte de grupo de culto, propagado casi exclusivamente por el boca-oreja y las recomendaciones en blogs y prensa musical. Pese a ello, no ha sido hasta este año que  el grupo liderado por Vladislav Parshin ha conseguido actuar en España, gracias a la iniciativa del Sónida Festival de Madrid, que esta noche arranca en la sala Moby Dick con el grupo ruso, acompañado de Wild Balbina, Fuckaine e Indiespot DJs amenizando el final de la velada. Pero la sorpresa de su primera visita no acaba aquí, porque a rebufo de su fecha madrileña, la promotora de conciertos por crowdfunding Cooncert logró confirmar su segundo concierto, gracias a la iniciativa de un fan de Motorama: finalmente actuaron ayer en una sala Sidecar de Barcelona que acabó colgando, ojo, el cartel de entradas agotadas. Tuvimos la oportunidad de hablar con el cantante de la banda, Vladislav Parshin, hace un par de días, minutos antes de que dieran un mini-concierto en la tienda Nudie Jeans de Barcelona. De carácter serio pero atento, con un inglés al nivel del de los rusos en las películas, el cantante no se cortó ni un pelo a la hora de definir su estatus como banda, comentar su fichaje por una discográfica francesa, e incluso el estado del pop actual.

Ha pasado un año desde que publicasteis vuestro segundo disco, Calendar. ¿Estáis satisfechos con él? ¿Cómo ha cambiado el grupo?
VLADISLAV PARSHIN: “Creo que es difícil decir que estamos completamente satisfechos con algo que hemos hecho. Es un proceso raro, porque haces una canción y cuando la terminas ya no es tuya. Pero así es como funciona: durante la grabación y los ensayos escuchas las canciones tantas veces que cuando terminas de grabar acabas un poco aburrido de ella. A nosotros nos pasa, y por eso siempre intentamos pensar en canciones nuevas, para divertirnos de nuevo”.

¿Fue un disco fácil de hacer? ¿Le dais muchas vueltas a las canciones o simplemente tratáis de capturar la energía del directo?
“Lo grabamos todo en casa, instrumento por instrumento, excepto las baterías, que las grabamos en el estudio casero de un amigo. No puedo juzgar la atmósfera que desprende el disco; es bueno que a ti te suene a una banda tocando en vivo, pero la realidad es que no lo es, es cada uno de nosotros tocando solos en una habitación (risas)”.

Para mucha gente este segundo disco es más pop que el primero. ¿Es algo intencional, una dirección a seguir en el futuro?
“No lo sé, creo que no es tarea nuestra juzgar si lo es o no. Para mí está más cercano a nuestras primeras grabaciones, pero es solo mi opinión”.

Cuando se habla de vosotros, se menciona a Joy Division prácticamente siempre. ¿Es algo que os suponga cierta presión, en el sentido de intentar diferenciaros un poco de ellos?
“Creo que ni intentamos sonar a este tipo de bandas, ni intentamos no sonar a ellas. Siempre estamos experimentando y probando nuevas cosas, es nuestra manera de hacer las cosas. Además, ahora mismo no escucho muchas bandas de los 80, ya no escucho a Joy Division…”.

Pero si eran una referencia cuando empezasteis el grupo, ¿no?
“Sí, por supuesto. Pero ya no nos influyen demasiado. Aunque nunca es malo que nos comparen con grupos buenos, por supuesto”.

Aunque solo tenéis dos discos, habéis publicado nueva música (en formato de EP o singles) cada año. ¿Es algo necesario para vosotros?
“Creo que no, pero cuando tenemos algo que publicar, simplemente lo hacemos. Si no tenemos nada, no nos forzamos. No tenemos ningún plan, ni presión de nuestro sello para que publiquemos cosas. Pero sí es cierto que nunca nos guardamos canciones: cuando tenemos un puñado de ellas grabamos un disco; cuando solo tenemos un par, publicamos un single. No nos gusta esperar ni darle demasiadas vueltas demasiado las cosas”.

Durante los primeros años regalasteis vuestras canciones, tanto los singles como el primer disco, pero a partir de Calendar ya no lo hacéis. ¿Qué ha cambiado?
“Ahora estamos colaborando con un sello, Talitres, y sería un poco raro que ellos nos ayudaran a publicar nuestras canciones y nosotros las regaláramos. Hay que hacer algo por ellos, y ellos harán algo por nosotros. Aunque, no sé si aquí es igual, pero si en Rusia quieres algo gratis… lo puedes encontrar de otras maneras. No hay problema para ello”.

¿Pero os sentís cómodos dentro de un sello?
“Para nosotros no ha cambiado nada. Nos ha hecho sentirnos más cómodos con el hecho de tener management, hacer conciertos en el extranjero, publicar música en formato físico (por ejemplo vinilos, que no teníamos)… Con ellos es más fácil y sale más barato. Pero seguimos haciendo lo que queremos, cuando queremos”.

Vuestras canciones son bastante oscuras y frías. ¿Habéis pensado alguna vez en hacer canciones más luminosas o alegres?
“No lo sé… Es una buena pregunta. Pero creo que no, no hay necesidad de intentarlo porque tampoco nos gustan las canciones muy optimistas ni muy pop. Pero el concepto de pop es raro: para algunos nuestra música es demasiado pop, y para otros no tiene nada de pop”.

Motorama

¿Tiene algo que ver con vuestras procedencia? ¿Es difícil ser una banda indie en Rusia?
“No, es fácil en realidad. Es fácil comprar instrumentos, hacer lo que quieras, tocar en sitios,… Y con Internet ahora puedes compartir tu música con gente de todo el mundo. Pero creo que haríamos la misma música aunque viviéramos en Barcelona; lo que hacemos no está conectado con nuestra ciudad de origen”.

¿Os supone una dificultad daros a conocer desde un país como Rusia y desde la independencia casi total en la que militáis?
“Es difícil, sí, pero lo sería todavía más sin la ayuda de herramientas en Internet como Facebook o Youtube. Hay grupos realmente buenos que nadie conoce, y algunos grupos de mierda que son muy famosos. Eso no es justo. Pero no quiero que seamos populares si para eso tenemos que ser un grupo de mierda; es mejor ser desconocido y mantenerte fiel a ti mismo”.

Vuestro concierto de anoche en Barcelona agotó las entradas. ¿Os sorprendió?
“Sí, creo que es el único concierto de esta gira con sold out. Es raro, pero interesante. Nos hizo mucha ilusión”.

Y precisamente este concierto ha sido organizado por Cooncert, una plataforma de conciertos por crowdfunding. ¿Creéis que puede ser el futuro de los conciertos?
“No soy un gran fan del crowdfunding, pero hay distintos tipos. Lo que no me gusta es que si no se llega al objetivo el concierto no se haga, como grupo eso me parecería decepcionante. No quiero que la gente pague por adelantado por algo que todavía no ha pasado… Entiendo que a veces pueda funcionar, pero no creo que sea el futuro de los conciertos, la verdad. Los conciertos no han cambiado desde los años 60: la gente viene, paga su entrada y disfruta del concierto. No hay que poner la presión en el público, para eso están los promotores, y para eso ellos tienen los bancos (risas)”.

Para terminar, ¿nos recomiendas dos grupos rusos que debamos escuchar?
«Os recomiendo dos que cantan en inglés. Ritmika, que son de nuestra ciudad; y Pompeya, que son de Moscú».

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