31/10/2013

El británico se impone a Disclosure o David Bowie gracias a su enorme segundo disco.

And the winner is… ¡James Blake! Como era de esperar, no hubo gran sorpresa. Como tampoco la habría habido si del sobre hubieran salido los nombres de David Bowie o Disclosure. Hablamos, ya lo habrán imaginado, del Mercury Prize 2013, cuya gala se celebró anoche en el célebre Roundhouse de Londres. De ella salió coronado, efectivamente, el enorme Overgrown, que sucede en el palmarés al sensacional debut de Alt-J, An Awesome Wave, y se impone a trabajos tan dispares como Holy Fire (Foals), Immunity (Jon Hopkins), Sing to the Moon (Laura Mvula) o AM (Arctic Monkeys). Los méritos del segundo LP del londinense son muchos y variados. Ya lo dijimos cuando lo escogimos entre los mejores discos de la primera mitad del año: es »un álbum robusto, valiente y coherente con sí mismo por encima de todo. Digno de un artista que destila elegancia y cuyo presente ya es tremendamente brillante». Ahora se acerca diciembre y Overgrown parece predestinado a copar todas las listas »best of» que se publicarán entonces, con más razón después de este espaldarazo en forma de estatuilla. Esa impagable inyección de popularidad y nada menos que 20.000 libras es lo que saca Blake de todo esto, además de una anécdota de lo más curiosa. Cuando llegó su turno de actuación, la presentadora de la gala, Lauren Laverne,  presentó a James ¡Blunt! por culpa de un pequeño lapsus. Finalmente, en el escenario del Roundhouse no sonó el sobadísimo ‘You’re Beautiful‘, sino el single estrella de Overgrown, ‘Retrograde‘. Mejor, ¿no?

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