23/10/2013

Entrevistamos a uno de los grupos del año a escasos días de su concierto en Barcelona, ya sold out.

Hablar de Foals es hacerlo de uno de los grupos que más y mejor han sabido evolucionar en solo tres discos. Su historia es harto conocida, desde aquel trepidante debut que fue Antidotes en 2008 al gran salto que supuso Total Life Forever dos años después. Este año ha llegado Holy Fire, indiscutiblemente uno de los álbumes más celebrados del año, nominado al Mercury Prize 2013 y que gracias a canciones como ‘My Number‘, ‘Inhaler‘ o ‘Late Night‘ ha consolidado a Foals en la élite de ese pop atmosférico y épico que muy pocos dominan como ellos. Después de un verano en el que han encabezado festivales de toda Europa, incluyendo el reciente DCode 2013 de Madrid, Foals están ahora mismo embarcados en una gira europea que les llevará hasta Barcelona este próximo domingo 27 de octubre, acompañados de Everything Everything y con una expectación tal que la promotora Live Nation tuvo que cambiar la sala (inicialmente la escogida fue Apolo) debido al sold out prematuro. No solo eso, sino que ayer anunciaron que Foals están a punto de agotar las 2.500 localidades que caben en la sala grande de Razzmatazz ya han colgado el sold out, lo cual confirma su imparable ascenso y salda una deuda con la ciudad condal, en la que Foals han actuado ya dos cuatro veces pero en condiciones inusuales (dos en horario de club, una en festival y otra de teloneros de Red Hot Chili Peppers). Para comentar todo esto y hablar de la meritoria evolución de un grupo que parece no tener techo, hablamos con Walter Gervers, bajista del grupo, que nos contesta vía telefónica desde Copenhague. Encontramos un interlocutor amable y cercano, con ganas de hablar y que de alguna forma desmonta con su sencillez la idea de que Foals se han convertido ya en un grupo de masas. Si lo son o no es algo subjetivo, pero que pueden llegar a serlo es prácticamente una certeza.

Hace ya algunos meses que salió Holy Fire. ¿Cuáles son tus sensaciones acerca del disco ahora?
WALTER GERVERS: “Estamos muy contentos de la repercusión que ha tenido, aunque sinceramente no lo escucho demasiado. Cuando tienes una relación tan estrecha con algo durante meses y le das tantas vueltas, una vez terminas no tienes muchas ganas de volver a escucharlo y disfrutarlo porque ya te lo conoces a la perfección. Hay algunas cosas que cambiaríamos del disco, pero en general estamos satisfechos”.

¿Qué cosas cambiaríais del disco?
“Bueno, la selección de canciones fue muy difícil. Siempre tienes la sensación de que te falta tiempo, de que podrías ir un poco más allá en cada tema, pero también hay que saber parar. ¡En algún momento hay que parar! Y también hay que aprender a guardar cosas, trucos, canciones, dejar un margen para la evolución y la mejora”.

En ese sentido, Holy Fire parece la evolución natural de Total Life Forever. ¿Fue un paso fácil que dar?
“Sí, creo que en cierta manera sí que es la evolución del disco anterior, aunque también es un trabajo un poco distinto. Creo que hay un cierto retorno a las estructuras rítmicas de nuestros inicios, aunque todo está muy equilibrado. Muchos temas fueron concebidos por las sesiones de Yannis (Philippakis, cantante del grupo) y James (Smith, guitarra). Y luego los productores, Flood y Alan Moulder, fueron básicos para que nos sintiéramos cómodos subiendo el volumen de las partes más agresivas, cogiendo cosas de la música industrial o del post-rock… Por eso creo que ha salido un disco así”.

De hecho, la canción más sorprendente del disco para mí es ‘Inhaler’. ¿Qué significa esta canción para vosotros? Porque fue el primer single y es posiblemente el tema más contundente del disco…
“Sí, la escogimos precisamente por eso, nos gusta descolocar un poco al público cuando enseñamos la primera canción de un disco. Ya lo hicimos en Total Life Forever con ‘Spanish Sahara’ como primer single, que era radicalmente distinta a lo que la gente esperaba de nosotros, y en este caso con ‘Inhaler’ fue igual. La historia de esta canción es curiosa, porque la escribimos hace mucho tiempo en Australia, pero nunca la usamos porque no estábamos convencidos. Tenía un buen verso, pero parecía más como una jam hecha por diversión, era algo así como una causa perdida. Pero para este disco la recuperamos y con un poco de trabajo dimos con el riff del estribillo, que surgió de Yannis improvisando con la guitarra. Tiene un aroma distinto, pero sobre todo es una canción divertida de tocar”.

Y en el lado opuesto, ‘My Number’ es seguramente vuestro tema más pop, en mi opinión el hit indiscutible del disco. ¿Cómo os sentís tocando una canción así?
“Hay mucha satisfacción en esta canción, nació de estar tocando todos en una misma sala, así que tiene una atmósfera especial. Se trata de una canción más sencilla, sin cinismo ni ningún elemento emocionalmente pesado. Quizá haremos más canciones de este tipo, pero no nos gustaría tener 10 de ellas en un disco, tiene que servir de contrapunto justo al resto de canciones”.

En el resto de canciones de Holy Fire, en mi opinión habéis llegado a dominar un estilo de temas atmosféricos, con crescendos sostenidos y un sonido muy reconocible. Es el caso de ‘Late Night’, ‘Bad Habit’ u ‘Out of the Woods’. ¿Dirías que estas canciones son las que describen mejor el sonido de Foals?
“Hasta cierto punto sí, por ejemplo podríamos decir que ‘Late Night’ sí que resume el sonido de Foals en una sola canción. Además la letra de Yannis en este tema es muy evocadora y creo que también contribuyen a ello. De todas formas, no creo que lo tengamos dominado todavía, siempre podemos mejorar. La suerte que tenemos es que podemos publicar lo que queramos, y eso es muy reconfortante a la hora de evolucionar”.

Me da la sensación de que sois muy críticos con vuestro propio trabajo, por lo que estás diciendo. ¿Eso hace que analicéis hasta el más ínfimo detalle en el estudio cuando estáis grabando o trabajando las canciones?
“Bueno, sí que somos exigentes (risas). Pero intentamos no ser demasiado críticos, es algo que también hemos aprendido a lo largo de los años. Ahora sabemos cuándo tenemos que dejar algo, y entendemos que las canciones tienen que ser ellas mismas, que tenemos que dejarles libertad para que tomen su camino. Es una sensación muy liberadora que hemos aprendido a tener, en el primer disco no nos pasaba”.

Antes decíamos que este disco es la evolución de Total Life Forever, pero creo que el gran salto adelante de Foals fue precisamente ese disco. ¿Tienes la misma sensación, de que se trata de vuestro disco más importante?
“Sí, puede ser que Total Life Forever sea uno de aquellos discos que cambian una carrera. Fue un paso decisivo y muy arriesgado para nosotros, porque veníamos de que nos encasillaran en todo el fenómeno post-nu-rave por el primer disco. Así que el segundo trabajo era algo muy importante, si hubiéramos hecho una segunda parte de Antidotes seguramente hoy ya no estaríamos aquí”.

Muchas bandas de vuestra generación han ido tendiendo hacia la parte más electrónica de su música. ¿Es un camino que os llama la atención, algo que queréis explorar? En Holy Fire parece que las guitarras han ganado…
“Nos gusta asumir riesgos, eso por descontado. Pero el mundo de la electrónica es inmenso, y da un poco de miedo introducirse en él sin tener clara la dirección, porque el resultado puede ser extraño. Nuestro propósito de momento es ir aprendiendo: por suerte tenemos a Ed (Congreave) en el grupo, que tiene muchísimo interés en el género y poco a poco nos va guiando. Pero no sé si iremos hacia allí en nuestro próximo disco, la verdad”.

Desde las primeras demos, tardasteis casi dos años en completar Holy Fire. ¿Ya estáis pensando en el próximo disco?
“Con un poco de suerte no pasará tanto tiempo hasta que terminemos el próximo álbum (risas). Ya tenemos algunas pequeñas piezas, pero esperaremos a terminar la gira para centrarnos exclusivamente en ello, y ojalá podamos tener nuevo material pronto”.

Foals

En ese sentido, ahora que os habéis convertido en un grupo grande en todo el mundo, ¿sentís más presión a la hora de afrontar un nuevo disco?
“Muchas gracias por considerarnos así, pero sinceramente no creo que seamos un grupo tan grande todavía. Al menos no en todo el mundo, sí que hemos tocado en grandes festivales este verano, pero también tocamos en clubs pequeños en otras partes. Lo que quiero decir es que todo es muy cómodo para nosotros todavía, que no se nos ha ido de las manos. En cuanto a la presión, tener un poco siempre es positivo, te mantiene alerta. Pero cuando planteas un disco, tienes que bloquearla y dejarla fuera, para así poder hacer lo que realmente quieres. De momento podemos hacerlo, y sabemos que cuando dejemos de divertirnos esto ya no tendrá sentido”.

Habéis actuado dos cuatro veces en Barcelona, pero dos fueron en horario de club, una en un festival como Summercase, y la otra como teloneros de Red Hot Chili Peppers, por lo que podríamos decir que vuestro concierto de este domingo 27 de octubre en Razzmatazz es de alguna manera el primero ‘de verdad’. ¿Qué cabe esperar?
“Pues es verdad, no me lo había planteado… del concierto puedes esperar un sonido potente, un espectáculo de luces imponente, y tres discos por tocar. Lo bueno es que ya tenemos cierta variedad de canciones, y eso nos hace más fácil poder dar conciertos equilibrados y frescos, siempre con alguna variación y con puntos álgidos”.

Holy Fire ha sido nominado al Mercury Prize 2013. ¿Qué significaría para vosotros ganarlo?
“El honor es simplemente ser nominado, con eso nos damos por satisfechos. No esperamos ganar, la verdad. Siempre decimos que la nominación es suficiente. ¡En realidad es mejor no ganar! Porque tienes toda la repercusión que conlleva el hecho de ser finalista, pero sin tener que pasar por todo lo que supone ganar. Así que estamos contentos”.

¿Cómo ha cambiado vuestra vida desde que empezasteis el grupo?
«Es raro, a veces nos cansamos los unos de los otros, y es duro estar tanto tiempo lejos de casa, pero en general lo llevamos bien. Somos conscientes de que esto no durará para siempre, así que tenemos que aprovecharlo. Fue especialmente rara la transición de tener un grupo por diversión a que de repente se convirtiera en nuestro trabajo, pero hacemos lo que queremos así que no podemos quejarnos. Nunca hubiera imaginado que llegaríamos hasta aquí, de hecho nunca hemos querido ser una banda grande. Y eso es bueno, creo».

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