03/09/2013

Impresionante y misterioso EP de escucha obligada para fans de The xx. Carnecita de hype.

Empieza ya a dejar de ser original, pero este proyecto es todo un misterio. Electrónica suave, oscura, rica, cantada, con una mano en The xx, la otra de James Blake y los ojos mirando al horizonte de su género. Nos pone mucho. Tienen un Soundcloud en el que han publicado cuatro canciones en forma de EP. Cuesta creer que sean de Maputo, Mozambique, como aseguraba su cuenta la semana pasada. Ayer decía que de Sydney, Australia. En el momento de escribir estas líneas, son de Joshua Tree, USA. Ya ven. Este es un particular que no aclara definitivamente ni su Facebook ni su Twitter. En el último tienen medio centenar de seguidores. Ellos no siguen a nadie. Sólo han publicado un tuit en el que piden sugerencias sobre cómo escribir Acid de forma «interesante». Algunos ejemplos: ᕔᕳIᕸ / ∴ ⠪ ⠅ ⠕ / ᐲ ᑢ I ᐵ / ⋌ ⊄ ¦ ☽ / ꓃ ᑄ ꒛ ᗌ /. Y ya. La producción del EP es tan exquisita que cuesta creer que no haya un sello detrás. Entre sus followers está el neonato Dumont Dumont, encargado de publicar el EP de RY X, a quien os presentamos hace ya unos días. Hay quien apunta incluso, sin citar fuentes, que RY X y The Acid comparten vocalista, que lo segundo sería una colaboración entre este y un productor al que no nombra. Y podría ser. Perfectamente además. En cuanto al sonido, bien mirado, tampoco sería la primera vez que un chaval consigue hacer magia en su habitación con un presupuesto moderado. Ahí tienen a XXYYXX, también en esta onda y sin ir más lejos.

The Acid se abre con ‘Animal, minimalista y húmeda. Entregada a la voz de este muchacho, flotando sobre una programación famélica, un bajo robusto y el susurro gélido de una eléctrica prestada de Jamie Smith y compañía. Su primeras líneas, prometen: «I need your love / pushing down my pride / I want out your touch / pressing down my eyes».

Tras esta primera ración de sonidos electrónicos, de canción de productor, ‘Basic Instinct’ enriquece la propuesta mezclando los elementos de ‘Animal‘ con las notas de una guitarra clásica, primero punteada y luego rasgada, añadiendo a la fórmula, de pronto, una distorsión como de terremoto que desvela definitivamente la buena mano de quien sea que tome las decisiones. Tras esa sacudida, la canción sigue, más grande, más rica. Las voces se reparten por los canales, a veces casi susurradas («basic instincts…»), a veces al borde del grito («I’m tired of you warnings!«), magnéticas.

‘Fame‘ es la más clubera y la más luminosa. También la más comercial, y aun así sorprende. Cuando parece que ya está todo encima de la mesa -la base, la progresión armónica, la voz, la guitarra…- el tema se reduce y vuelve a crecer desde un bajo poderoso y un pulso constante. Las voces, etéreas, se suman en un coro aupado por sintetizadores y todo vuelve a ordenarse en una épica contenida en la que no hay absolutamente nada fuera de sitio.

Cierra el conjunto ‘Tumbling Lights’, probablemente la más ambiental de todas. Conectando quizás a Alt-J con esos metalófonos del comienzo, pero claramente electrónica apartada la intro. De nuevo el pulso y el bajo, de nuevo esa voz doblada, con una más grave de colchón. Otra vez una producción exquisita y otro tema brillante. Este de pronto con más flow, como si alguien estuviese a punto de entrar rapeando encima.

En fin, cuatro temas sin desperdicio. Carnecita de hype. Pillen unos buenos cascos, guarden 21 minutos y diez segundos, y decidan si nos acordaremos de esto o no.

Publicidad
Publicidad