26/07/2013

Crónicas de Arctic Monkeys, Beach House, The Killers, Dizzee Rascal, AlunaGeorge, Woodkid, Chvrches...

DOMINGO

Y con la resaca lógica de la jornada del sábado, el domingo fue el día tranquilo del FIB 2013, el día para disfrutar. Vivimos el arranque de Deap Vally en el escenario Maravillas, bajo un sol abrasador que no frenó al dúo californiano. Dispararon su rock crudo a lo The White Stripes con actitud y ganas, aunque también pecaron de cierta uniformidad en ocasiones. Lo mismo que les ocurrió a Splashh poco después, promesa británica de shoegaze con toques psicodélicos que pese a sonar pulcros y engrasados, no lograron convencernos de que tienen ese algo que les tiene que diferenciar de los miles de grupos que también transitan por la senda del pop distorsionado.

Palma Violets empezaron bien, e incluso convencieron cuando a mitad del concierto llegó su hit ‘Best of Friends‘ (un buen himno, aunque para nada el clásico que intentó colarnos la NME). Ante un público entregado que evidencia que en Inglaterra su propuesta ha cuajado, estos descendientes directos de The Libertines se perdieron en la segunda mitad de su concierto en maniqueísmos y estupideces de adolescente. Lo de siempre: demasiada actitud mal entendida. Totalmente lo opuesto que Jake Bugg, el jovencísimo cantautor británico-dylaniano que parece sacado directamente de One Direction. Media melena, polo con el cuello subido y una guitarra acústica que vuelve absolutamente locos a los británicos, Bugg cumplió sobradamente secundado por su banda. No inventa nada nuevo, pero canciones como ‘Seen It All‘ o ‘Taste It‘ convencen con creces. El folk vuelve a estar de moda, por si no se han dado cuenta.

jake

»Pues, si nadie lo remedia, Woodkid se llevará el título a mejor concierto del #FIB2013», soltábamos en twitter justo después de que Yoann Lemoine y su tropa se perdieran entre bambalinas. Aún con la lengua fuera y con una sonrisa de idiotas más propia de unos novatos en estas lides. Y es que conciertos de este tipo, sorprendentes y emocionantes, le recuerdan a uno porqué, año tras año, hace malabares con el calendario y la cuenta corriente para no faltar a unos cuantos festivales. No se trata de lucir palmito o de escribir unas frías líneas de vuelta a casa, sino de tener la suerte de llevarse a la boca momentos impagables que casi valen un verano entero. La actuación de Woodkid en el Escenario Trident Senses fue uno de ellos, sin lugar a dudas. Por ese grandilocuente y épico disco que parece diseñado por y para el directo, por esos espectaculares visuales marca de la casa, por esa impecable puesta en escena, por esa banda que se lo pasa en grande haciendo su trabajo y por ese espectacular trío final formado por ‘Iron‘, ‘The Great Escape‘ y ‘Run Boy Run‘. Por todo eso, sí, pero sobre todo por la entrega de Lemoine, que aúna en su diminuta persona la capacidad vocal de Antony Hegarty y la actitud hooligan de Dizzee Rascal. Mezcla explosiva e imposible que convenció a todos: fans (que los había a puñados), curiosos y despistados. Pobre de aquel que se lo perdiera.

woodkid

Tras la cancelación de última hora de la siempre polémica Azealia Banks, AlunaGeorge pasaron a actuar a las 12 de la noche. Yno sabemos si el cambio favoreció a su concierto, que claramente fue de menos a más y al que todavía le falta un mayor cuerpo instrumental para que suene tan infeccioso como suena el dúo en disco. Acompañados como siempre por bajo y batería, George Reid y Aluna Francis se reparten los papeles: George queda en un segundo plano (y reiteramos, creemos que debería tener más peso) y Aluna acapara todo el protagonismo con su sensual magnetismo. Que un grupo debutante tenga ya canciones de la talla de ‘Attracting Flies‘, ‘You Know You Like It‘ o ‘Your Drums, Your Love‘ les coloca como nombre a tener en cuenta, pero todavía les falta un poco de rodaje para llegar al grupo que aspiran a ser.

Y van The Killers y empiezan su concierto con ‘Mr. Brightside‘. Ante un arrebato de locura así, cuesta mucho resistirse a los de Brandon Flowers, un grupo tan hecho a sí mismo y tan consciente de su retahila de hits absolutos que se permite el lujo de abrir su concierto con uno de ellos. Con un sonido arrollador, y un Flowers que salió completamente extasiado (¿demasiado?), el arranque se culminó con la certera ‘Spaceman‘ y Brandon Flowers hablando en castellano (una curiosa y adorable tendencia que los grupos conservan pese a que el público es ya mayoritariamente británico). Lo de The Killers fue, en fin, lo que se espera de ellos: un concierto de un grupo de rock de estadio, perfectamente engrasado y comandado por un líder, un gurú, un ídolo como Brandon Flowers, que sinceramente parece pasárselo en grande en el escenario. Salta, sonríe, canta, toca el teclado, juega con el público… Lo hace todo. Y claro, un directo que puede contar con canciones como ‘Human‘, ‘Somebody Told Me‘, ‘Runaways‘, ‘Read My Mind‘ o ‘Smile Like You Mean It‘ (todas cayeron, bien repartidas durante el set) también puede permitirse jugar con piezas menos evidentes como ‘Shadowplay‘ (su versión de Joy Division) o la country ‘From Here On Out‘. Para el bis, el enésimo himno ‘Jenny Was a Friend of Mine‘, y la siempre poderosa ‘When You Were Young‘, posiblemente su mejor canción después de ‘Mr. Brightside‘ (por la que tenemos predilección). Fuegos artificiales, princesas camufladas entre el público, y éxtasis total. Todo eso son The Killers actualmente.

En torno a las 02:00 de la madrugada, no todo el mundo se agolpaba en torno al Escenario Maravillas. No todo, pero casi. Mientras Flowers & Co. daban los últimos retoques a su baño de masas, pólvora e himnos, Chvrches hacían acto de presencia en un Pringles FibClub de lo más despejado al ritmo de ‘Lies‘. Curiosa estampa sobre las tablas: cualquiera podría pensar que una adorable niña que aún no ha alcanzado la mayoría de edad ha reclutado a sus hermanos mayores para montar un grupo de música. Ella, tímida al micrófono, es Laura Mayberry. Su pasaporte dice que ya ha superado la veintena, aunque su aspecto dice otra cosa. Ellos, los dos barbudos que parten el bacalao instrumental, son Iain Cook y Martin Doherty. Los tres tienen entre manos algo gordo y prometedor que, como buenos hermanos que en realidad no son, aún deben refinar. Por ejemplo, su gusto por engordar la línea de bajo hizo que ‘Recover‘ arrollara y que un tema nuevo cantado por Doherty resultara completamente explosivo, pero también echó a perder la estupenda ‘Gun‘ (y eso duele). A poco que logren perfilar detalles de ese tipo, se convertirán en una apuesta tan segura en directo como ya lo son en el estudio. Lo lograrán, volverán por aquí y montarán una fiesta aún mayor.

La de Madeon era una apuesta arriesgada por su juventud. Pese a que ya estuvo en el Sónar 2012, el crecimiento del niño prodigio francés parece haberse ralentizado ligeramente, sin terminar de explotar pese a que ya hace tiempo que está acostumbrado a tocar en grandes escenarios. Y cuál fue nuestra sorpresa al ver que el anteriormente heredero del french touch parece haber abrazado ahora el EDM más burro. Al menos eso demostró en la hora justa de sesión, en la que fue intercalando hits indies (‘Alive‘ de Empire of the Sun, ‘Song 2‘ de Blur, Yeah Yeah Yeahs, Breakbot e incluso ‘Black Skinhead‘ de Kanye West) con partes rítmicas devastadoras, y por supuesto fragmentos de sus propias canciones (‘The City‘ o ‘Icarus‘). Perfecto para esa hora y como siempre curioso a nivel técnico (pincha sin cascos, con las controladoras táctiles), pero hubiéramos agradecido un poco más de elegancia.

Y con el mítico Aldo Linares y su remix inicial de Chiquito de la Calzada con Elvis Presley llegamos al final de nuestra aventura en el FIB, este año como DJs pero por supuesto también como público. Este FIB que tan cerca estuvo de no celebrarse y que, por todo lo que ha sido, esperemos que tenga todavía muchos años por delante.

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