05/07/2013

El estreno de la cautivadora 'Strong' es una buena excusa para conocer a este trío londinense.

Nosotros también nos subimos al carro de London Grammar aunque, a estas alturas, ya registre serios problemas de aforo. No es de extrañar: el trío londinense deja más bocas abiertas a cada single que estrena. Las últimas, a propósito de su más reciente single, ‘Strong‘. Un cautivador baladón que demuestra que London Grammar no son de los que escogen la opción más fácil. Justo ahora, en el que es, probablemente, el momento más decisivo de su carrera hasta la fecha, Hannah Reid, Dot Major y Dan Rothman no se dejan seducir por la tentación de una melodía adhesiva o un estribillo instantáneo y siguen confiando en las armas que les han llevado hasta aquí. En ‘Strong‘ lo fían todo a las emociones, a la cocción a fuego lento y, especialmente, a la grandilocuente voz de Reid, seña de identidad del grupo. Atacan a nuestras entrañas en vez de a nuestros pies y la jugada les sale redonda: todo el mundo es capaz de recordar su nombre tras escuchar estos cuatro minutos de lagrimita en los que Reid promete que, si se lo propone, puede ser tan fuerte como la que más.

¿Pero cómo hemos llegado a este momento? ¿Qué han hecho London Grammar para que el estreno de ‘Strong‘ haya sido celebrado en cada rincón de la blogosfera? Hay pocos antedecentes, pero todos brillantes. Y todos condensados en apenas seis meses, un espacio de tiempo que, a pesar de que en esto de la música hay que moverse a la carrera, no deja de ser brevísimo. En diciembre presentaron su primera canción, la exquisita y austera ‘Hey Now‘, y Zane Lowe, uno de los gurús de la BBC Radio 1, dijo hace un par de días que ‘Strong‘ merecía el distintivo »Hottest Record in the World». Entre medias, un EP en el que se incluían la citada ‘Hey Now‘ o una ‘Metal & Dust‘ más rica en su revestimiento instrumental, un single  que pone los pelos de punta por la elegante sensación de angustia que transmite (‘Wasting My Young Years‘) y la bendición de Disclosure o The xx, con los que son comparados de forma inevitable. Seis meses de ensueño que han servido para que London Grammar pulan una fórmula en la que conviven dos elementos tan antagónicos como la pomposa manera de cantar de Hannah Reid y su gusto por construir canciones a partir de estructuras netamente minimalistas. Y, sobre todo, para que den forma a un primer álbum que ya parece estar a la vuelta de la esquina. Mucho tendrían que torcerse las cosas para que estos tres no entregaran una maravilla.

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