12/06/2013

Segunda parte de la previa del Sónar, con el perfecto equilibrio entre la renovada propuesta de día y el desenfreno nocturno.

¿Hay algo más difícil que encontrar un emplazamiento donde dar cabida y comodidad a más de 90.000 visitas? ¿Y de hacer una selección de un centenar entre los miles de artistas que publican material interesante? Pues sí, lo hay, y es saber colocar en el sitio y momento adecuado a cada uno de los fichajes para que la comunión entre músico y público sea lo más exitosa posible. Parece una cuestión menor pero ¿cuántas veces nos hemos encontrado escenarios vacíos porque aún no había aterrizado la muchachada, porque otro concierto le restaba atención en lugar de ayudar a equilibrar aforos o simplemente porque se les había colocado en una hora que no apetecía? Pues esta ha sido uno de las lacras de los festivales musicales, algo que se ha ido corrigiendo y disimulando con el paso del tiempo y que en el Sónar podía contemplarse perfectamente en el trasvase de la cita diurna con la nocturna. Que la melomanía popular esté a un escalón superior ha ayudado, que el ego artístico remita de forma sorprendente (eso, claro, si no eres Grace Jones) justamente en este festival también, y que el nuevo emplazamiento diurno, que deja a tiro de piedra la Fira Gran Via, esté reforzado con una buena base de transporte público pues nos sirve en bandeja el camino a la perdición. Pero ante todo es una cuestión de saber dar con la tecla correcta para que en una jornada de festival todo fluya y no sea simplemente una recopilación de momentos mal dispuestos entre el relleno. No hablo de solapamientos (eso a día de hoy es inevitable) sino de saber disponer cada actuación en el lugar y horario que se merecen.

Uno de los dramas de los primeros Sónar era el cambio tan radical que había entre el final de la cita diurna y el comienzo de la nocturna: experimental vs matraca. En algunas ocasiones eran tan antagónicas las propuestas que había que tomarse un respiro con una cena macerada en alcohol que siempre se dilataba en el tiempo. Resultado: te vas a las siete de la tarde para estar a las 11 en el Sónar o te quedas hasta el final del día y aterrizas a las dos de la madrugada, hora oficial, legal y permitida para perder la identidad. Pero no hay nada como la experiencia de la repetición para ir mejorando la fórmula hasta llegar a un punto exitoso en el que los que cierran una jornada el Village, el Complex o el Hall bien podrían estar en el Club, el Lab o el Pub un par de horas más tarde sin que a nadie le parezca extraño y también al inrevés. Progresión coherente lo llaman.

Pero claro, todo ese trabajo es mucho más fácil si te ponen anzuelos apetitosos como ese cruce más que interesante entre los ecos de M.I.A. y la visceralidad de Dominique Young que presenta el Buraka Joao Barbosa con Branko (Viernes 20:30h, SónarDome), las infalibles sesiones del inglés Rob da Bank (Jueves 19:40h, SónarVillage), la alianza entre los nórdicos Lindström & Todd Terje (Jueves 19:40h, SónarVillage), un Francesco Tristano (Jueves 19:00h, SónarComplex) y sus interesantísimos devaneos entre lo arty y lo bailable piano en mano, o la espiral de un viernes que invita al desmadre a cargo de unos ya nada mocosos Foreign Beggars, los incombustibles Mathew Herbert y Jamie Lidell, y unos Modeselektor en formato DJ que pueden convertir el inmenso Village en un hervidero de aquí sí te meneés (17:30h, 18:30h, 19:30h y 20:30h respectivamente).

chromatics

El maratón también se repite el sábado con unos Chromatics que aterrizan en olor de multitudes con su cuidada atmósfera nocturna, melancólica y sedosa de la que ya se han apoderado decenas de colegas que tienen un listón muy alto que superar: Kill for Love (para esta casa el mejor disco de 2012),  Mary Ann Hobbs que nos hará una presentación tras los platos de todas las propuestas efervescentes surgidas de la Pérfida Albion que están rompiendo el cascarón, el dúo AlunaGeorge –que junto a Disclosure (ojo, nº 1 en UK esta semana por delante de los mismísimos Daft Punk) forman la gran realidad de la música de baile actual provinente de las islas británicas, y que ya tienen a punto de caramelo Body Music, un debut del que ya hemos podido disfrutar de algunas de sus gemas pop como ‘Attracting Files’ o ‘You Know You Like It’ (y si cae ‘White Noise’, su colaboración con los hermanos Lawrence, nos podemos dar con un canto en los dientes)–, y el siempre eficaz Nacho Marco como fin de fiesta antes de comenzar la segunda parte (17:30h, 18:30h, 19:30h y 20:30h respectivamente en el SónarVillage). Y cuidado con no caer en las garras del SónarDome ese mismo día porque entre el house sembrado de funk de Kystal Klear (19.30) y el alucinante tour de force de Lunice & Hudson Mohawke en TNGHT (pedazo nombre) tirando de una mezcla en apariencia imposible de hardcore (pero hardcore del makinero, no del que patrocina su rebeldía una marca de zapatillas) y hip hop pueden volver del revés la noche a muy temprana hora… y tampoco es cuestión, que aún nos queda mucho por disfrutar pocos minutos después.

¿Y que nos queda justo tras pillar la lanzadera? Pues unos  Pet Shop Boys con el foco puesto de nuevo en la pista de baile con el futuro Electric a la vuelta de la esquina, así que es más que probable que se desentiendan del poso relajado de la mediana edad para ofrecer un show lleno de luz, color y hits incontestables como ‘It’s a Sin’ y su mítico cover del ‘Go West’ de The Village People. También tendremos el live del hijo pródigo del festival, Nicolas Jaar, que no suele a faltar ya a ni una, el momento estelar de Kraftwerk (bueno, sólo uno de ellos, pero el factor humano casi ha sido una anécdota en los alemanes) que reciclarán su canónico legado musical en un show visual en 3D alabado a su paso por el MoMa o la Tate Modern (algo que nos la debe traer al pairo, cualquier espectáculo que venga de la mano de los creadores de Autobahn o The Model está por encima de estas veleidades), una muy admirada por estos lares Bat For Lashes (Sábado 23:30h, SónarPub) con The Hautend Man como argumento de peso y Nastasha Kahn como reclamo extraordinario que desencadenará en el furor del UK garage y funk de Eats Everything (00:30h), y la esperada catarsis con unos Two Door Cinema Club (01:30h) que reinciden en el pop bailable con Beacon y que esperan conseguir de una vez por todas que su directo sea aplaudido por toda la platea. Y, por supuesto,  la reunión al completo de Jurassic 5 (Sábado 23:15h, SónarPub), para no perderse ni un detalle de las sobradas de DJ Nu-Mark y Cut Chemist y el hip hop infeccioso de los creadores de Concrete Schoolyard, siempre con el recuerdo del magnífico show que The Roots nos ofrecieron el año pasado en este mismo espacio. Vamos, que van a acabar con nosotros.

kraftwerk

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