07/06/2013

La prometedora banda británica publica su disco debut... y anuncia su fin.

Con Trophy Wife siempre hemos tenido la extraña percepción de estar ante un grupo infinitamente más popular de lo que realmente es. Las culpas van, desde luego, para el single con el que se presentaron hace tres años. Una ‘Microlite‘ tan de radiofórmula, tan suave y pegadiza, tan rematadamente buena que uno le adjudica casi la categoría de clásico sin serlo. Y así hemos vivido, tirando de imaginación y absolutamente convencidos de que el trío de Oxford llevaba años en boca de cualquier melómano inglés que se precie.

Aunque, a decir verdad, su ascenso fue bastante meteórico. En cuestión de meses, y después de la publicación del single con la siempre certera y ojo avizor discográfica Moshi Moshi, ya estaban acompañando a Bombay Bicycle Club y Foals en directo. La crítica en su mano («Microlite‘ es tan perfecta que no puedes creer que sea su debut», decía The Guardian), nombrados como «next big thing» en HMV, producidos por Yannis Phillipakis (que coincidió con alguno de ellos en el colegio), otro EP al mercado, primera gira por Reino Unido encabezada por ellos mismos, split con Chad Valley, comparaciones con Delphic o Friendly Fires… Una carrera que apuntaba a un disco debut que no tardaría en llegar y les colocaría como el nuevo hype británico. No fue así. Esta vez, el guión se fue por otros derroteros. Silencio de un par de años sólo interrumpido por un «tenemos nuestro disco a punto» y hasta ahora.

Por fin, en el mes de mayo, Trophy Wife volvieron con un puñado de noticias que regalar. Y no podían ser más desconcertantes. A través de Facebook comunicaban que su disco debut ya estaba listo y, de sopetón, subido al Bandcamp, que lo presentarían en una minigira por Inglaterra… y que ahí cesaría su actividad como grupo. Se acababa Trophy Wife con un disco póstumo (y un Reworks que incluye adaptaciones de las canciones del trabajo principal)  para que sus miembros puedan dedicarse a otros menesteres relacionados con la música.

Al menos, un regalo: Trophy Wife, el disco, está en Bandcamp con descarga gratuita (para ser más correctos, paga lo que quieras) y a ‘Reworks’ se puede acceder a cambio de un simple mail. Acceso a golpe de click a casi cuarenta y cinco minutos de un pop personal, a caballo entre el baile baleárico de Chad Valley, Amateur Best o Friendly Fires y el reposo de Alt-J. Con la maravillosa ‘Microlite‘ incluida, tirando de intimismo folktrónico a ratos (‘Surfacing‘, ‘Always Falling Away‘), sí. Pero, sobre todo, con muchos momentos para bailar entre sintes ochenteros y punteos pegajosos. Aquí hay un arsenal de hits nada desdeñable. Apunten: será difícil que se quiten de la cabeza ‘Heavy Touch‘, ‘Glue‘ o ‘Like No Other‘. Nos lo dicen en unos días. Y qué menos que unas líneas que devuelvan algo de justicia, aunque ya sea tarde.

Hasta siempre, Trophy Wife.

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